Culturas

Kase O completa el círculo en Zaragoza

Ante ocho mil personas Javier Ibarra demostró que El Círculo es un punto de inflexión personal que ha acabado por llegar al público tanto por su sinceridad como por la calidad de un talento para la rima envidiable
| 26 marzo, 2017 11.03
Kase O completa el círculo en Zaragoza
Kase.O. Foto: Gustaff Choos

Como un chamán. Como un nuevo mesías. Como la vejez en la tribu con su incontestable retórica. Desnudo en su interior y abierto al mundo. De esa forma se presentó anoche Kase O ante el público de su ciudad natal, y esta se lo agradeció. Ocho mil almas que aceptaron sin rechistar, sin reproches, entrar en El Círculo y disfrutarlo durante poco más de dos horas.

El regreso de Kase O a las grabaciones ha supuesto un resultado inesperado. Su lírica y su apuesta por ritmos que otros MCs, quizá de mentes más obtusas, hubieran tachado de imposibles, suponen un hito en su carrera como poeta. Dentro de ese círculo hay pura magia. Una alquimia que ayer consiguió transmitir el jabato hasta llenar como una caldera a presión el Pabellón que debiera llamarse José Luis Abós.

El escenario se quedó grande, en espacio, para un buen telonero que consiguió calentar el ambiente ante un aforo ya casi completo. El Momo dio lo mejor de sí mismo en su set en solitario para después quedarse en el escenario acompañando a Kase O como segundo micro.

Kase O salía al escenario puntual. Como una bomba de relojería dispuesta a dinamitar el mundo de la música. Porque lo que ayer hizo Javier Ibarra, no es sencillo. Pocos músicos son capaces de llenar el Pabellón Príncipe Felipe, de esos casi ninguno sería de Zaragoza, y desde luego ninguno haciendo rap.

Llegó el momento del estallido. Agárrense porque Kase O ha vuelto al ejercicio gente. Y lo ha hecho como un buen vino reposado en barrica del más aromático y antiguo de los robles, pero creado en una bodega desconocida, sin ganas de llegar a los paladares más selectos. Su mensaje sigue siendo claro, tanto como cuando aquel crío de 13 años comenzó a rimar. No olvida sus orígenes y fija con absoluta nitidez los límites que separan el bien del mal.

La sencillez suma con su lucidez actual, fruto tanto de la madurez como de procesos personales dolorosos, esos “tiempos raros”, llevando a este joven poeta del Barrio de La Jota a llegar a un público que ayer le agradeció la increíble sinceridad que trasmiten las letras de El Círculo.

Sobre el escenario repasó todos los temas del que es su primer disco en solitario, apoyados con la aparición puntual de Xhelazz, que por dos veces apareció en escena, la segunda de ellas acompañado por Hate, el aclamado Rey de las cantinas. Pero el monarca ayer era Kase O. Ni siquiera los Violadores del Verso al completo fueron capaces de mitigar la energía de un MC que parece haber vuelto de terrenos oscuros, con una luz nueva y poderosa.

Basureta (Tiempos raros) es la eclosión del huevo de la depresión. Sobre el escenario Ibarra la canta sentado, prácticamente a oscuras, ante ocho mil personas que sufren por verse reflejadas, en alguno de los versos, viviendo aquellos momentos en los que tu cerebro es capaz de generar más negatividad de la existente. Pura confesión agradecida por un atronador ruido.

Pero el nuevo Kase O, aun sin olvidarlo, ha dejado atrás aquello y transmite un mensaje positivo.  El de un creador que desea, que exige, que seamos fuertes y saquemos lo mejor de cada una de nuestras personas. Creemos, amemos, soñemos y lancemos un mensaje al mundo: PAZ.

26 marzo, 2017

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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