#Refugees  Altavoz

Islamofobia, la amenaza que crece

Los atentados de Bruselas, y la crisis de los refugiados, han espoleado a la ultraderecha callejera europea en contra del islam, mientras sus representantes políticos siguen presionando en los parlamentos
| 29 marzo, 2016 07.03
Islamofobia, la amenaza que crece
Protesta neonazi ante la mezquita madrileña de la M30.

La desesperación que en Idomeni viven miles de personas se materializa en ocasiones en protestas ante la valla que separa Grecia del sueño europeo de muchos de los refugiados y refugiadas allí varadas.

Este domingo cientos de refugiados protestaban ante un amplio cordón policial griego, a unos doscientos metros de la frontera. Una protesta que, peligrosamente, comienza a ser rutinaria para los ojos del europeo de a pie alejado del barro de Idomeni, pero también para los voluntarios en la zona, la policía griega e incluso para los propios refugiados.

También, una protesta en vano. La mañana del lunes las autoridades macedonias afirmaban que la frontera con Grecia permanecerá sellada, al menos, hasta final de año, obviando los tratados internacionales sobre el estatus de refugiado. Nueve meses por delante en los que Idomeni, de una u otra forma, terminará por ser desalojado.

Mientras, cientos de voluntarios griegos, y de otros lugares europeos, se afanan por sacar adelante un campo de refugiados que se aleja mucho de los estándares de humanidad necesarios para este tipo de instalaciones. Es la cara amable, la de la solidaridad de una Europa que, en el otro extremo, comienza a sentir las sacudidas políticas de su eterna idiosincrasia eurocentrista y xenófoba.

Dentro de ese asentado pensamiento, la triste ola de atentados en Bruselas consume prácticamente todo el tiempo de los informativos, que olvidan o relegan las guerras en Siria o Yemen y los cruentos atentados en Pakistán o Iraq. El eurocentrismo en estado puro que, sin dudar, pone en mayor valor la vida de un europeo que la del de otro lugar.

Muchos aprovechan ese atentado política y propagandísticamente. La ultraderecha belga salía a las calles de Bruselas en una demostración de fuerza contra el islam, pero también contra los gobiernos europeos. Una táctica del terror que han amenazado volverán a utilizar el próximo sábado en una manifestación por el bruselense barrio de Molenbeek, con un amplio porcentaje de población musulmana.

Reacciones xenófobas que se extienden por Europa alentando un peligroso mensaje generalizador, que mete en el saco del yihadismo a todos los musulmanes. Como ocurriera después de los atentados de París, el número de actos y agresiones islamófobas se dispara. Unas reacciones de las que no quedan exentos los refugiados, a los que mira de reojo la ultraderecha europea.

Tras los atentados en Bruselas el hastag #StopIslam (Parar el Islam), fue tendencia mundial durante horas. Fue la sexta tendencia en el Estado español, según el trending topic mundial. Pero no solo eso, sino que el hastag #TerrotistasWelcome (Terroristas Bienvenidos), en referencia a la llegada de refugiados, también se mantuvo varias horas entre las tendencias más utilizadas.

Pero este mensaje no se queda en las calles y en las redes sociales. Casi todos los parlamentos europeos comienzan a sentir el aliento de un graderío que se llena paulatinamente de la voz de esos hooligans neonazis. Y la presión comienza a hacer mella en partidos en el gobierno. Las escasas voluntades en arcos parlamentarios comienzan a estar secuestradas por ese mensaje xenófobo que da rédito electoral, y muchos partidos no dudan en desviar sus posiciones iniciales en busca del voto racista.

La CDU de Angela Merkel veía crecer a la ultraderechista AfD (Alternativa para Alemania) en los últimos comicios regionales, en los que conseguía cerca del 25% de los votos en Sajonia. Parlamentos nórdicos albergan en su interior a decenas de ultras, con porcentajes de voto que oscilan entre el 21% del DF (Partido Popular Danés) en Dinamarca y el 16,3% del FrP (Partido del Progreso) noruego. Austria y Suiza tienen también porcentajes altísimos de votantes de ultraderecha, que en el caso de la Confederación Helvética supera el 29% de los votos. Francia, ya se encuentra temerosa de los resultados de las próximas elecciones presidenciales, que ante la ausencia de liderazgo del partido socialista, muy probablemente se resolverán con un cara a cara, en segunda vuelta, entre Marine Le Pen y Nicolás Sarkozy.

Es en ese enfrentamiento político entre derecha y ultraderecha, en el que la postura global se radicaliza. La derecha, quizá obligada por el juego democrático de conseguir votos, quizá deseosa, vira su mensaje hacia posiciones euroescépticas, xenófobas y ultranacionalistas. Et voilà!, gane o pierda las elecciones el partido nazi de turno, la ultraderecha ya ha triunfado.

Probablemente, en el pacto UE-Turquía no hayan sido las caras visibles, pero partidos como el húngaro Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor), o el austriaco FPÖ (Partido de la Libertad de Austria), sin duda han influenciado en la inhumana toma de decisiones de la Unión Europea con respecto a los refugiados.

Y la tendencia nos dice que la ultraderecha sigue en aumento, gracias a una parte de la ciudadanía europea que se muestra inestable, alienada y racista, volviendo a confiar en las peligrosas soluciones nacionalistas, olvidando su propia historia.

29 marzo, 2016

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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