El próximo 6 de julio tendrá lugar el último gran evento en el actual estadio de la Romareda, el concierto de uno de los cantantes más internacionales de Aragón; Bunbury.
A partir de ese día, el campo municipal va a sufrir la mayor remodelación desde su construcción. Hasta aquí nada raro, si no fuera porque esa construcción va a ser a costa de los bolsillos de todos los aragoneses para uso privativo de una sociedad anónima deportiva y sus maltrechas finanzas, el beneficio de sus dueños poco arraigados a esta tierra, y el contento de la plebe al puro estilo romano (Pan y Circo). Un campo de Champions League.
Mientras esto sucede en la capital, el resto de aragoneses, en especial del entorno rural, tiene que sufrir unas infraestructuras viales de tercera división. El caso que más tengo presente es el de la comarca de la que provengo. La comarca más extensa de Aragón, pero posiblemente una de las que peores comunicaciones soporta. Las Cinco Villas y más concretamente su zona norte y este. Todas las infraestructuras son de competencia autonómica o provincial, pero se ha de poner el foco en las primeras. Unas carreteras que no se han tocado prácticamente desde su construcción hace 80 años, salvo esos enésimos parcheados que de tanto acumularse han llegado a borrar las líneas de separación y marcaje lateral y que no se vuelven a pintar, que hacen de estas carreteras unas lijas del 20 lo que aumenta el peligro de accidentes a la vez que un desgaste de los vehículos que sufren los que deben circular habitualmente por ellas, por no decir la estrechez que no permite el paso entre vehículos pesados como camiones o vehículos agrícolas. Y es que a lo largo del año son carreteras, que aunque no lo parezca, soportan un gran flujo de vehículos.
Las carreteras deben ser unas infraestructuras que vertebren el territorio, además de permitir transportar a personas y mercancías de forma segura. Primero por respeto a las personas que viven y trabajan en esas zonas todo el año y que pagan sus impuestos religiosamente (posiblemente más que los dueños del real Zaragoza, los de Miami). Segundo, para todos los que quieren volver a su pueblo los fines de semana y fiestas de guardar (al final todos hacemos pueblo) y también por todos los que nos quieren visitar y conocer, sin dejar de lado a aquellos que desean disfrutar del territorio con otros medios como la bicicleta.
En la anterior legislatura se comenzaron unos tímidos arreglos, algunos muy necesarios, que se centraron en la Val d'Onsella y que han mejorado considerablemente la circulación en la zona, pero parece ser que las políticas de infraestructuras van a sufrir un gran recorte.
Invito al señor Azcón que salga de su burbuja de la plaza del Pilar (o de la M30 de Madrid que últimamente visita con asiduidad) y se dé un paseo, a poder ser con su coche particular y sin fotos de por medio (sabemos de su gusto por el retrato); por la A-1204, A-1202, A-1103, el puerto de Cuatro Caminos (A-1601), A-125 (entre Erla y Ayerbe) y compruebe personalmente lo que decenas de personas han de sufrir todos los días. Pero no sólo la necesidad de arreglo de estas carreteras, sino comprobar las malas comunicaciones con pueblos separados por la sierra de Santo Domingo/Orastre (se ha de hacer por pista o dando un rodeo de más de una hora entre pueblos que distan 20 kilómetros), así como la tan esperada salida de la Val d'Onsella por el puerto de Santa Bárbara. Estos son unos ejemplos, pero podríamos hacer casi una tesis que hablara del Aragón vaciado y sus infaustas comunicaciones que, claro está, tienen mucho que ver en esa despoblación.
Vistos los antecedentes históricos, mi confianza de lucha y presión por parte de los ayuntamientos y la Comarca es entre cero y nula. Por lo que considero que debemos ser las gentes de los pueblos, junto a su tejido social y cultural, los que tenemos que movilizarnos para hacer entender a las administraciones la necesidad de invertir el dinero público en lo realmente necesario y dejarse de proyectos faraónicos que no traen ningún beneficio público; o al final habremos de optar por la adhesión a Navarra a ver si ahí se nos trata con más respeto. Más rentabilidad social y menos rentabilidad de amiguetes.

