El INAGA no permite a Amazon modificar la frecuencia de los controles de sus generadores de energía de emergencia para su ‘nube’ en El Burgo de Ebro

La entidad pública, dependiente de la DGA, lo argumenta en base a la ley estatal que limita las emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de las instalaciones de combustión medianas

02 diciembre, 2025. 07:00
(Archivo 2024) Jorge Azcón en funciones de comercial público-privado de Amazon AWS | Foto: Gobierno de Aragón

El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) rechazó el pasado 28 de octubre la solicitud de Amazon en los centros de datos de El Burgo de Ebro de modificar la frecuencia de los controles en las instalaciones de combustión medianas, en referencia a los grupos electrógenos de respaldo que se activan si se produce un corte del habitual suministro de energía. La entidad aragonesa justificó su decisión en base al cumplimiento de lo establecido en el Real Decreto sobre la limitación de las emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de dichas instalaciones. Esta normativa es la que actualizó el catálogo de actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera de la ley ordinaria estatal de calidad del aire y protección de la atmósfera.

Esta petición de Amazon se realizó en febrero del pasado año cuando solicitó la modificación puntual de la Autorización Ambiental Integrada del centro de almacenamiento de datos, ubicado en el Burgo de Ebro. Pero, ha sido recientemente, el pasado 21 de noviembre, cuando el BOA publicó la resolución del INAGA de dicha actualización en la que además de negar las modificación de estos controles tampoco se admitió incluir los depósitos de salmuera en la tabla de capacidad de almacenamiento de agua por “no tratarse de agua”.

Los dos edificios principales de El Burgo de Ebro cuentan en su zona externa con un total de 46 grupos electrógenos. Estas instalaciones de reserva son motores diésel cuyo objetivo es generar la energía al centro de datos en el caso de que se produzca una caída en la red eléctrica, como sucedió durante el apagón del pasado mes de abril. A este número se suman otros dos más, uno en las instalaciones para situaciones de emergencia en la planta de tratamiento de aguas y otro en la subestación eléctrica. El límite de funcionamiento que tienen estos generadores es de 72 horas anuales que pueden ampliarse hasta 500 horas, previo informe favorable del INAGA, si la empresa presenta un modelo de dispersión de contaminantes que justifique que, con las horas propuestas y estudiadas, se van a cumplir los límites de calidad del aire.

En la emisión de estos 48 focos se contempla la dispersión de gases contaminantes, principalmente dióxido de carbono (CO2) y los óxidos de nitrógeno (Nox). Según refleja la resolución del INAGA, “a modo informativo y sin tener carácter limitante”, la emisión másica estimada de Nox asciende a 25 t/año, suponiendo un tiempo de funcionamiento máximo de 72 horas año de cada uno de los generadores. Pese a utilizarse solo en emergencia de corte, para que se mantengan en buen estado y preparados en marcha a plena carga es necesario hacer dos pruebas periódicas que suman 16 horas al año en cada uno de ellos.

Salvo el generador de la subestación eléctrica, los otros 47 son objeto de aplicación del Real Decreto sobre la limitación de las emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de dichas instalaciones. De tal forma que se deben realizar mediciones oficiales de la emisión de CO y Nox por organismo de control autorizado con una frecuencia no inferior a cinco años. La modificación de esta frecuencia es lo que no admitió el INAGA a petición de Amazon en la modificación puntual de la Autorización Ambiental Integrada (AAI).

La principal actividad potencialmente contaminadora de la atmósfera que desarrolla la empresa está clasificada en el grupo A (de alto riesgo). Este hecho le obliga a contar una AAI, que conlleva mantener un registro de los controles de emisiones y niveles de contaminación, así como someterse a inspecciones regulares. Sin embargo, este hecho no le permitiría estar exento o no cumplir la frecuencia de mediciones que obliga el real decreto citado por el INAGA.

En resumen, los centros de datos de El Burgo de Ebro deberían cumplir con dos capas de control complementarias y estrictas, una general y otra específica. La primera es obligatoria para toda la instalación con inspecciones integrales, mientras que la segunda permite la verificación de límites por foco emisor para actualizar el Registro de Instalaciones de Combustión Medianas gestionado por el INAGA.

Compromiso 2040, pero hay dudas en la actualidad

Si bien este caso aragonés se enmarca únicamente en lo respectivo al control de los generadores de emergencia, la trayectoria mundial en cuanto a emisiones de Amazon en lo que respecta a sus centros de datos tiene oscuros en la actualidad, mientras los claros se quedan para el futuro. Oficialmente la multinacional se ha comprometido a alcanzar las cero emisiones netas de carbono para 2040, aludiendo que lo hace “una década antes de lo establecido en el Acuerdo de París”.

Sin embargo, recientemente han ahondado las críticas en medios de internacionales por su falta de transparencia y posibles datos erróneos. Según describen, el motivo del incremento de emisiones a la atmósfera de Amazon se debe a la llamada Inteligencia Artificial. Lo relevante de esas críticas es que parte de ellas proceden de dentro su empresa, ya que han sido emitidas por propios trabajadores y trabajadoras que han formado la Asociación Empleados de Amazon por la Justicia Climática, una entidad de empleados del gigante tecnológico que impulsa una mayor acción climática. Uno de los argumentos más destacados es la compra de los créditos de energía renovable, que han sido criticados por su lavado de imagen.

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