Historias de renovables para no dormir

Desde 2019 hay un proyecto eólico que anda reconcomiendo a la ciudadanía aragonesa de las comarcas del Jiloca y la Comunidad de Teruel. Un proyecto llamado Parque Eólico Alpeñés, que a pesar de la vergüenza ajena que genera la lectura de su documentación y las circunstancias ambientales desfavorables que enfrenta reiteradamente por su incoherente ubicación, parece tener más vidas que un gato.

despoblación
Imagen: Uge Fuertes

Hace unas semanas, la poligonal del proyecto llamado Parque Eólico Alpeñés reaparecía otra vez en el Visor cartográfico de Aragón, para socavar nuevamente la paciencia de los vecinos a los que afecta. Este proyecto se sometió a trámite de información pública por primera vez en marzo de 2021 a nombre de la promotora Siemens Gamesa Renewable Energy Wind Farms S.A., y se ubicaba, como su propio nombre indicaba, en el término municipal de Alpeñés y solo de forma subsidiaria en Pancrudo. Contaba entonces con 7 aerogeneradores de 200 metros de altura y poco menos de 50 MW de potencia total, como es habitual en los tiempos que corren. Pero no venía solo, sino que como en la propia documentación se especificaba, formaba parte de un clúster junto a otros cuatro parques eólicos más (Mínguez, Piedrahelada, Portalrubio y Morteruelo). Ya sabéis lo que dice el dicho: “juntos pero no revueltos”.

Fuente: Mapa base de Google Earth y datos de ubicaciones del PE Alpeñés publicados en el BOA.

De este proceso destacan las alegaciones de las dos únicas asociaciones ambientales participantes. Por un lado, SECEMU señaló que el contenido del estudio sobre quirópteros era insuficiente y no mostraba datos concretos imprescindibles del trabajo de campo. Por otro lado, ANSAR destacó oportunamente que en el propio EsIA se decía haber localizado entre 7 y 10 territorios de Alondra ricotí -rocín- y que a pesar de ello se había determinado una afección moderada-severa, cuando debería preverse un impacto crítico y considerar el proyecto incompatible. En respuesta la promotora solo se molestó en exponer “la normativa y objetivos nacionales y europeos en energías renovables”, mencionar que era “una instalación permeable” y añadir que “no es objetivo del estudio de impacto valorar la situación de ninguna especie en particular”. Véase con esa forma de ‘echar balones fuera’, el interés por cumplir con los objetivos de conservación.

Tiempo después de ese trámite, en junio de 2022, el INAGA notificó el inicio del expediente y solicitó información faltante a la promotora, consistente en “un estudio de avifauna y de quirópteros”. Curiosamente el nombre que figuraba entonces ya era otro, el de Sistemas Energéticos Terral, SLU. Pero este baile de titularidad no es lo más relevante, ni siquiera el hecho de que se solicitaran los documentos que es obligatorio presentar antes del trámite de información pública después de este. Lo que realmente llama la atención de esta parte de la historia, es que aunque en noviembre de 2022 se archivara por desistimiento este expediente (al haber pasado tres meses desde la solicitud y no haber obtenido contestación ni solicitud de prórroga por parte de la promotora), el INAGA abriera uno nuevo casi medio mes después de archivado, porque para entonces la promotora sí les envió la documentación.

El proyecto resultaba incompatible con la protección del medio ambiente

Después de este sinsentido el trámite continuó y el INAGA dictaminó en un primer borrador de la DIA emitido el 13 de febrero de 2023, que el proyecto resultaba incompatible con la protección del medio ambiente, para alivio (momentáneo) de todos. Una de las razones principales era precisamente la afectación del proyecto a las poblaciones de Alondra ricotí (especie en peligro de extinción conocida como rocín en Aragón) y a sus áreas críticas. Dado que este tipo de graves afecciones no pueden solventarse con medidas preventivas ni compensatorias, obligan al desistimiento del proyecto. Sin embargo, siempre parece poder compatibilizarse lo que no puede ser compatible y en esta ocasión esa solución pasó por endilgarle el problema a otro. Y es que la empresa no solo tuvo la posibilidad de completar documentación a posteriori, sino que en trámite de audiencia también se le permitió hacer cambios en el proyecto para optar a obtener la DIA compatible. Y equilicuá, la DIA compatible llegó.

Para supuestamente solventar dichas incompatibilidades ambientales, el 22 de febrero de 2023 la empresa propuso desplazar los aerogeneradores varios km de su posición original. De hecho, ni corta ni perezosa, no solo los sacó de la poligonal que tenía asignada sino también de los municipios en los que el proyecto había sido planteado. De esta forma pasaba a afectar de lleno a Cosa, un pequeño pueblo de la comarca vecina, donde pretendían instalar 5 de los 7 aerogeneradores.

Lo que nadie hubiera pensado es que llegados a tal punto, se aceptara una modificación sustancial como esa sin la preceptiva nueva fase de información pública, y no solo eso, sino que el 29 de mayo de 2023 el INAGA le otorgara la luz verde a nivel medioambiental. Porque, entre otros detalles, si en la DIA se indica que: “La presente declaración analiza [...] nuevos estudios de avifauna, afecciones sobre la Red Natura 2000, e impactos acumulativos y sinérgicos”... ¿Cómo es posible realizar un estudio de avifauna y quirópteros de la nueva ubicación, para lo cuál se precisa evaluar un ciclo anual completo, en los tres meses que habían pasado entre la propuesta de cambio de ubicación y la obtención de la DIA favorable? Que los eruditos lo expliquen, si no tendremos que pensar como en los Simpsons: “Ah, sí, bueno, siempre que vean una cosa así, lo hizo un mago”.

“Perlas que harían que a cualquiera se le salieran los ojos de sus órbitas”

Pero eso no es todo, porque la DIA está plagada de perlas que harían que a cualquiera se le salieran los ojos de sus órbitas con su fulgor. Como que se admitiera que debía salir a información pública la modificación del proyecto: “El promotor expone que dado que tiene que acreditar hitos en plazo una vez obtenido acceso a la red de transporte y aunque se tenga que sacar a información pública la instalación, la presente evaluación permite la optimización del trabajo de la administración y nuestro, al poder tramitar la modificación en industria con la valoración del órgano ambiental realizada”.

Que se reconociera abiertamente que el grave impacto asociado no había sido solventado, refiriéndose a la nueva ubicación como: “área transitada por las especies de aves y quirópteros de los espacios Red Natura 2000 y debido a la gran movilidad de las aves y quirópteros la presencia de aerogeneradores conlleva un riesgo de colisión evidente”. Que se reafirmara el impacto acumulativo derivado especialmente del clúster proyectado por esta promotora: “El proyecto supondrá una pérdida de terrenos forestales y agrícolas por el conjunto de proyectos, siendo especialmente relevantes los impactos acumulativos y sinérgicos que se podrán derivar de la implantación del parque eólico "Alpeñés" teniendo en cuenta la existencia de otros parques construidos y/o proyectados en un radio de 10 km, como son: PE "Piedrahelada", PE "Minguez", PE "Portalrubio", PE "La Torrecilla", PE "Morteruelo" y PE "San Darve”.

O que se reiterara una y otra vez la afección sin parangón que tendría sobre el rocín: “El efecto de acumulación de aerogeneradores junto a las líneas eléctricas aéreas existentes en la zona, producirían un incremento del riesgo potencial de colisión para aves y quirópteros, a lo que habría que sumar pérdida global de vegetación y hábitats naturales, ocasionado por la construcción de estas infraestructuras. Este impacto es especialmente relevante ya que el funcionamiento de las instalaciones ocasionará en general un deterioro del hábitat para numerosas especies de avifauna, con especial incidencia en este caso sobre la alondra ricotí” y “en este caso, como se ha señalado, el efecto acumulativo sobre las poblaciones y hábitats de alondra rícotí sería significativo, dada la pérdida de hábitats favorables y conectividad de la especie en los últimos años debido principalmente al desarrollo de proyectos de aprovechamientos eólicos en el entorno”.

Un parque eólico aprobado de la nada en Cosa

Ahora cabe imaginar las caras de los vecinos de Cosa ante tal panorama, cuando estando ya desde hace varios años luchando contra otros proyectos similares en sus tierras, se enteraran de que un parque eólico como este había sido aprobado de la nada. Sin notificación previa al Ayuntamiento de su municipio y sin posibilidad de que nadie pudiera alegar en contra. Vamos, lo que viene siendo ‘tocarte la lotería sin jugar un solo décimo’, pero en este caso la de la mala suerte, claro. Y aún así hay que elogiar el temple de los vecinos de este pueblo, cuyo consistorio no dando su brazo a torcer, presentó un recurso de alzada y fue respaldado por Teruel Existe y la Plataforma a favor de los paisajes de Teruel que denunciaron lo ocurrido.

Dos años después y cuando ya parecía que iba a quedar todo como una broma de mal gusto, el nombre del proyecto volvió a la vida cual zombi de The Walking Dead. Esta vez sí, como un “nuevo proyecto” para ser sometido a trámite de información pública. Y es que en un intento desesperado por sacar adelante un proyecto que hace aguas por todos los lados, el nuevo objetivo es reubicar por tercera vez el parque eólico, ahora también en otro pueblo vecino a los anteriores: Torrecilla del Rebollar.

El Frankenstein eólico del año

Lo más destacable de esta nueva propuesta se aprecia ya de primeras en su más que sospechosa poligonal, trazada con suma maestría para justificar la ubicación de la instalación. Y es que de una manera tan inexplicable como ilógica pretenden hasta ‘rescatar’ aerogeneradores de otro de sus parques eólicos en tramitación, para crear su resucitado Parque Eólico Alpeñés. Algo que tampoco tienen pudor de admitir: “Este proyecto del parque eólico Alpeñés incluye los aerogeneradores con DIA favorable tramitados en Pancrudo bajo la denominación del parque eólico Piedrahelada, que cuenta con DIA favorable”.

Una absurda desfachatez que podría bautizarse como ‘el Frankenstein eólico del año’. Y nuevamente, las carencias se repiten: un proyecto técnico que no hay por donde coger, uso de datos de recurso eólico de otros parques en tramitación, un EsIA con menos detalle que un folio en blanco. Y hasta ese (no se sabe cuán inocente) comentario que recuerda al órgano ambiental que los aerogeneradores que rescatan ya recibieron una (más que debatible) DIA favorable. Por no mencionar el tema de la caducidad de hitos.

Historias surrealistas como estas hacen a una pensar si es que las promotoras se deben creer que Aragón, uno de los territorios protagonistas de la ‘España vaciada’ por excelencia, está llena de ‘paletos de pueblo’ a los que colarles los proyectos que no quieren en otros sitios. Pero sinceramente, ni somos ‘paletos de pueblo’ ni van a colarnos que una cosa como esta es buena para nuestro futuro y el de nuestros pueblos.

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