Miteco: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Un nombre que parece sacado de una broma de cámara oculta, pero cuídense de unos cuantos de sus secretarios de Estado, directores y subdirectores generales porque no son ningún chiste. Componen una casta de jerarcas que, para la gente corriente que experimenta su forma de actuar (traidora, despótica, cruel), goza de los atributos necesarios para trabajar, si algún día les va mal por aquí, al servicio de la monarquía marroquí o del Estado de Israel.
Son ese tipo de héroes de sala de reuniones con mesa de nogal que maquinan malas pasadas para escarmentar a las personas normales, a sus administrados. Consideran que los altos estándares de la democracia española conllevan autorizar infraestructuras de gran impacto para las comunidades locales en pleno agosto y sin notificarlo a las partes interesadas, como prescribe la ley que se impone a todo dios que no sea esa manga de sátrapas. Viene a cuento de lo que han hecho con la línea de alta tensión de Red Eléctrica de España (REE) Mezquita-Platea, en Teruel, pero sucede en tantos y tantos proyectos, en tantos y tantos lugares, que no es otra cosa sino un patrón de comportamiento: castigo, dominio, imposición. Nos tratan como al enemigo.
Esta y otras marranadas son tan frecuentes que pasan por normales, incluso parecen poca cosa. Las mentes más serviles dicen que eso sucede por enfrentarte al Estado o a las grandes empresas que manejan por debajo de la mesa a golpe de lobby, comisión, cohecho y puerta giratoria. Como si a alguien le apeteciera echar el rato peleándose con la Brunete del 78. Las personas y sus asociaciones se defienden de agresiones, reclaman que, si no es mucho pedir, se cumpla con la ley cuando no beneficia a un gran inversor, a una corporación con barra libre "públicoprivada". No hay que olvidar jamás que las jugarretas del Miteco para hacerle el favor a REE, o a quien sea, significan gente que pierde la oportunidad de estar informada y de defender sus derechos, sus propiedades, su trabajo, su casa, su paisaje, su medioambiente…, su vida, por así decirlo.
Visto lo visto, el Miteco es una escuela de navajeo administrativo, unos matones dando una paliza en El Padrino. El Miteco es un subdirector involucrado en el caso de corrupción de Forestalia, investigado también junto a su directora en la causa del proyecto Tagus (Iberdrola). El Miteco es una jefa de sección detenida por la trama del ayuntamiento de Soria. El Miteco es el mandamás que se desentiende de su parte de responsabilidad en el apagón. El Miteco es el rutilante mercado de capacidad del sistema eléctrico paralizado por el ministro de economía. El Miteco es bajar el precio de la electricidad en el mercado mayorista (o sea, para las grandes empresas), pero en las facturas de nuestras casas la rebaja da para comprar un regaliz. El Miteco es el que vino a desnuclearizar y descarbonizar el sistema energético y ha acabado prorrogando la vida de la central de Almaraz y consumiendo más gas. El Miteco es la incapacidad absoluta para generalizar las comunidades energéticas que descarbonicen y democraticen la economía (qué casualidad). El Miteco es el cortijo en el que nadie asume ni hace asumir responsabilidades por la colección de corruptelas bajo investigación y fracasos.
El Miteco es, vaya, un contenedor de purines gigantesco, como esas macrogranjas de cerdos que aparentemente horripilan a sus refinados tecnócratas, pero que en los pueblos de Aragón no cesan de clavárnoslas justo en el hueco que queda entre los aerogeneradores, las placas fotovoltaicas, las centrales de biogás, los centros de datos, las hidrogeneras, los acuíferos contaminados y las minas de arcilla. Justo detrás de los montes quemados y delante de las explotaciones agrícolas familiares arruinadas, presas de los fondos de inversión. Entre vosotros y vuestros epígonos autonómicos os está quedando un reto demográfico de Nerón tocando la lira, una transición ecológica de lo más trumpista: más gas, más nuclear y ningún monte ni bancal a salvo de vuestra ferralla. Eso sí, el dinero corre de lo lindo lejos, bien lejos, y entre pocos, muy pocos.
En las entrevistas masaje que disfruta la ministra Aagesen, o cualquiera de los genios intelectuales que formulan la ortodoxia de la transición energética, siempre habrá un hueco para mostrarse compungidos por el descrédito de las instituciones democráticas y por la popularidad de la turba de cretinos de Tik-Tok, Facebook, YouTube e Instagram que hacen alarde de un negacionismo climático atroz y de todo aquello que resulte inhumano. ¿No tendrá algo que ver vuestra forma de traicionar, vender, amargar y joder a las personas? Los más infames sugerirán que todo es culpa de quien se les opone cuando defiende sus derechos. Los más bobos e intelectualmente ridículos lo reducirán a un problema de comunicación, o a que la gente del común no es capaz de entender sus altos designios, que, por alguna razón, resulta que en algún momento transitan por la misma ruta que los del oligopolio eléctrico, Repsol, Forestalia y el resto de la cuchipanda.
El día que desaparezcan el Miteco y todas y cada una de las empresas a quienes sirve con mano de hierro para enriquecer a una cuadrilla de ricos horteras, el mundo será un lugar mejor. La humanidad valdrá más la pena. Nos habremos librado de una gigantesca montaña de maldad que nos ahoga.





