Hablemos de paz, no de guerra

01 junio, 2024. 09:06

Se habla de guerra. Ucrania y el terrible genocidio palestino son dos ejemplos de guerras impulsadas por intereses económicos y es que, debajo de todas ellas, están esos intereses más o menos escondidos, más o menos visibles.

Hoy Europa se rearma, las autoridades lanzan mensajes de alarma sobre amenazas de guerra que pueden estar a la vuelta de la esquina, a los que se suman noticias como la recuperación del servicio militar obligatorio como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega y los países Bálticos que apoyan las ventajas del reclutamiento y Alemania y Francia lo estudian. Y todo apoyado en la justificación de la guerra.

Están preparando el terreno para llevarnos a una guerra que no es nuestra, en la que las clases populares salimos perdiendo y no tenemos nada que ganar. Una guerra que se viste de defensora de la paz pero cuyo fin es otro bien distinto.

Esta escalada belicista se enmarca en un contexto geopolítico de multipolaridad, donde el poder se reparte entre varias potencias y en el que la OTAN es utilizada por EEUU para seguir imponiendo y recuperar su control sobre el mundo con el beneplácito de la Unión Europea. Un control que se fundamenta en el poder militar en manos de EEUU ya que ostenta el 74% de las armas y cuenta con 900 bases militares en todo el mundo. Solo hay 4 países en el mundo sin bases de la OTAN. España no es uno de estos.

Nuestro país sigue perteneciendo a la OTAN, que hace la guerra por todo el mundo siguiendo los intereses de EEUU y a la que apoyamos con un amplio presupuesto. Una posición que no creo que debamos permitir por muchos motivos. Porque los intereses de EEUU no son los nuestros; porque no defiende la democracia sino su capitalismo; porque su política ha invalidado la emancipación de los pueblos y apoyado gobiernos títeres a sus intereses que han reprimido brutalmente a sus gentes; porque en un contexto multipolar podemos relacionarnos con otras potencias y crear otra redes que faciliten el progreso de todos, permitiéndonos el dejar de plegarnos a los mandatos unilaterales.

En la guerra es imposible garantizar los derechos humanos, salvaguardar el planeta o llevar a cabo cualquier avance social o político. La paz es un requisito básico e imprescindible para la convivencia de los pueblos, por lo que evitarla es una cuestión de prioridad absoluta a la que estamos llamados todos y todas. Así que necesitamos confrontar a quien quiere mantener su poder a través de la guerra y a quien alimenta esta vía.

En este ambiente de ruido y de confrontación parece difícil construir desde la no violencia pero es ineludible movilizarnos para ello y para que se apueste realmente por la vía del diálogo, la negociación y la paz. Debemos ser conscientes de que no nos informan sino que nos adoctrinan y que es nuestra labor como ciudadanía contrarrestar la escalada belicista. Esto requiere cuestionar los discursos simplistas, no hay nada de simple en la realidad actual, y plantarnos para evitar que se recupere la mili, para que se suprima la línea de envíos de armas que se están llevando a cabo por el Gobierno de España, para conseguir una reducción inmediata y drástica de estos gastos, para que se renuncie a la guerra como instrumento de relación humana.

Las elecciones europeas suponen otro momento para plantarse y retirar los apoyos a quienes mantienen esta locura y apoyar a quienes defienden la paz. Es momento de ser claro con cuál es la posición que cada uno adoptamos porque va a ser necesaria la firmeza y ahora está en nuestras manos el poder de dar más o menos relevancia a las diferentes posiciones en esa responsabilidad.

Deberíamos estar preocupadas, existe la amenaza real de que todos los menores de 12 años de nuestro país vuelvan a hacer el servicio militar obligatorio y esto es un paso atrás que no debemos permitir. Espero que seamos muchos y muchas las que nos involucremos en cuestionar esta lógica que solo nos lleva al desastre y al que hay que confrontar ya, para que como nos enseña la historia, no sea demasiado tarde.

Porque, aunque es lógico defender la paz, nos han hecho creer a la población que la única vía es la militarización. Ningún ejército defiende la paz y militarizar a la población es el paso que necesitan para utilizarnos en su locura armamentística, donde las personas no importamos nada. En nuestras manos esta pararla, nos vemos en las calles para ello.

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