Guía para la alfabetización ecosocial: paz, decrecimiento y sustentabilidad

“La paz positiva es esa búsqueda de soluciones no jerárquicas, libres de coerción, con un fuerte compromiso de integración entre los tejidos sociales y la transformación de conflictos” explican las autoras de la Guía de Alfabetización Ecosocial, María del Buey Cañas y Sofía Pérez Baeza, en esta entrevista realizada por Inés Giménez Delgado, de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz

Guía para la alfabetización ecosocial: paz, decrecimiento y sustentabilidad

El 26 de febrero presentasteis en la Fundación Seminario de Investigación para la Paz en Zaragoza un recurso de educación ambiental, una Guía para la Alfabetización Ecosocial: Paz, decrecimiento y sustentabilidad para un mundo posfosilista...

¿De dónde surge esta guía? En ella habláis de alfabetización ecosocial ¿Qué entendéis por ella?

Sofía Pérez Baeza: Desde el grupo de investigación de humanidades ecológicas en el que participamos empezamos a abordar el concepto de “alfabetización ecosocial” como una herramienta que nos parece imprescindible para pensar horizontes de futuro distintos, unas alternativas que sean sostenibles, pero también inclusivas. Para ello, en la guía establecemos tres capítulos. En primer lugar, la crisis ecosocial y el fin de los imaginarios fósiles. En segundo lugar, transiciones energéticas y construcción de paz positiva y, en tercer lugar, transformación ecosocial, iniciativas posibles y cambios reales en el territorio nacional.

María del Buey Cañas: La alfabetización ecosocial promueve una serie de imaginarios con los que construir, realimentar y mantener una vida buena, en sintonía con los ecosistemas y con los procesos biofísicos, contribuyendo a su desarrollo beneficioso y garantizando que la vida sea posible para todos los agentes del planeta, al tiempo que fomenta una cosmovisión respetuosa de arraigo. Reconocemos que hay una radical urgencia que atraviesa la actualidad planetaria y que esta exige de nosotras un aprendizaje rápido, eficaz, flexible y comprometido como palabras que evocan muchos significados, a veces un poco complejos de combinar. Bueno, para nosotras la estrategia de cómo explicar y arraigar estos conceptos ha sido justamente la del orden de la narración.

¿Qué ideas de fondo trabajáis en esta guía?

Sofía Pérez Baeza: En la guía hay una idea de fondo. Estamos en una crisis ecosocial provocada por la acción de una sociedad industrializada, capitalista, consumista, que ha ido provocando una serie de impactos sobre la ecología, sobre nuestro ecosistema y sobre las vidas de las personas, lo que ha derivado en una crisis de cuidados. Por eso, planteamos la importancia de tomar la transición energética desde nuestros pueblos y las comunidades energéticas como esas formas colectivas y sustentables de captación de energías renovables. Y aquí hablábamos de la justicia ecosocial, de la transformación del territorio y de cómo contribuir desde nuestro consumo y desde la producción de energía renovable a esta transformación.

María del Buey Cañas: De repente la transición energética cobra un papel fundamental y lo tiene, pero eso a veces nos hace ponernos las orejeras de burro y olvidar otros problemas muy importantes, por ejemplo, el suministro de minerales críticos y de otros recursos necesarios para implementar esa transición energética. Esto, a su vez, conlleva toda una serie de problemáticas como los procesos de neo-colonización, de extractivismo, de violencias contra el territorio que desde luego no podemos dejar al margen.

Guía para la alfabetización ecosocial: paz, decrecimiento y sustentabilidad

En este sentido, en la guía destacáis cómo el Centro de Resiliencia de Estocolmo apunta a varios de los límites biofísicos del Planeta que han sido sobrepasados o que están en riesgo de sobrepasarse, que son el cambio climático, la tasa de pérdida de riqueza biológica, el ciclo del nitrógeno, el ciclo del fósforo, el agotamiento del ozono estratosférico, la acidificación del océano, el uso global del agua dulce, el cambio del uso de suelo, la carga de aerosoles atmosféricos y la contaminación química.

María del Buey Cañas: A nosotras nos gusta mucho empezar explicándolo por ahí, porque también es una manera muy visual de explicar cómo la crisis ecosocial no tiene que ver solo con el cambio climático. Diríamos que el cambio climático, como mencionas, es solo uno de los nueve diagnósticos que se pueden hacer de la alteración de la biosfera y que, además, si continúa con ese vector de alteración, nos lleva a panoramas en los que simplemente la vida humana es imposible. Dentro de todo este complejo término de la crisis ecosocial, me parece importante empezar explicando porque lo llamamos crisis ecosocial y no solo crisis climática. Básicamente tiene que ver con el vincular la crisis ecológica a un factor social y aquí entra en juego la cuestión de la desigualdad.

¿El orden de todo esto, cuál es?

María del Buey Cañas: Es un poco absurdo hablar del humano como una especie de universal, porque cuando vamos a la realidad nos encontramos con grupos sociales muy distintos, con comportamientos muy distintos y con responsabilidades muy diferenciadas. En el origen de este desbordamiento de los límites biofísicos situamos a las sociedades industriales fósiles, a partir de la revolución industrial, sociedades basadas en la extracción y en el consumo de hidrocarburos y de sus derivados. Este crecimiento exponencial es muy desigual, ósea, que el mundo en el que vivimos se encuentra atravesado por desigualdades radicales. Por ejemplo, datos del año 2022 nos indicaban que el consumo eléctrico del país de Sri Lanka era menor que el de la comunidad de jugadores de Los Ángeles.

Sofía Pérez Baeza: A mí me gustaría añadir que, en la guía, por ejemplo, para también abordar un tema que es muy amplio, la crisis ecosocial, nos hemos centrado en el periodo posterior a la revolución industrial, pero podemos rastrear esta crisis desde, por ejemplo, la propia agricultura. Es ahí cuando se comienzan a desarrollar prácticas relacionadas con la dominación, que es algo que se trabaja mucho desde la cultura de paz, en tanto toda la violencia lenta que también produce y la violencia directa. En este desarrollo, la emoción no es relevante, los cuidados no son relevantes. Lo importante es el desarrollo humano en términos económicos, un crecimiento que se separa de la vida y que pone en el centro un crecimiento exponencial. En él, el mercado puede seguir creciendo y puede hacerlo a espaldas de la vida y de todos los procesos. Y cuando un sistema se crea a espaldas de la vida se está convirtiendo en un sistema ecocida, al que no le importan los cuerpos, las personas o los pueblos.

Una cuestión que abordáis en la “Guía” es la paz positiva, un término que, según señaláis, fue ideado por primera vez por John Burton, Johan Galtung y John Paul Lederach, un término que detona la construcción de modos pacíficos de vida, implicando desde sus aspectos más básicos hasta aquellas estructuras institucionales que manifiestan la identidad y tradición social de una comunidad. ¿Cómo se aplica este término a las crisis ecosociales de las que estamos hablando?

Sofía Pérez Baeza: Cuando entramos con el término de paz positiva o con términos de violencia lenta o violencia directa y que significaba, nos encontramos con que la paz positiva es esa búsqueda de soluciones no jerárquicas, libres de coerción, con un fuerte compromiso por la integración entre los tejidos sociales y el cuidado de los territorios, una paz que considera la transformación de los conflictos, y la visibilización y transformación de los conflictos como una herramienta clave para la pacificación de los territorios. Nos parece que el término “Paz positiva” es un término muy necesario dentro de la crisis ecosocial, y también para abordar la cuestión de Gaza e Israel o los conflictos que en el Estado español tenemos por el agua, casos como el del Mar Menor u otros temas, más invisibilizados, como, por ejemplo, la recogida de frutos rojos de mujeres muy precarizadas en nuestros territorios.

Teniendo en cuenta las movilizaciones sociales de los últimos tiempos, el papel de los diferentes sectores políticos y económicos o las elecciones europeas en ciernes ¿Qué diversos escenarios futuros posibles veis en Europa y en nuestro entorno?

María del Buey Cañas: Es muy difícil hablar de los escenarios futuros posibles, más aún en el contexto europeo y en lo que tiene que ver concretamente con transición energética. Es verdad que no estamos ante un panorama muy positivo precisamente, justamente un poco por el diagnóstico que tratábamos de hacer a través de la guía, y es profundamente erróneo y complicado pensar la crisis eco-social como una crisis energética. A mí me parece muy importante volver a hacer un esfuerzo y entender qué significan los distintos discursos políticos, qué se nos dice cuando se habla de “sostenibilidad”. Es necesario el pensar dos veces si son términos que nos siguen sirviendo y que nos siguen utilizando. Por ejemplo, hay noticias muy preocupantes de los sistemas de captación de energías renovables, en particular con la energía eólica y solar. Y claro, es dudoso pensar que el problema lo vamos a solucionar solo con tecnología. Entiendo que no tiene mucho sentido, sobre todo porque esa tecnología otra vez está atravesada por profundas violencias estructurales. No podemos olvidarnos de que nuestras baterías de litio se construyen con el sufrimiento del pueblo argentino, que las crisis del coltán están destrozando el continente africano.

En estos entornos complejos, en el sentido de complejidad y multiplicidad de las causas y de las consecuencias de las acciones antrópicas y civilizatorias sobre el entorno natural ¿cómo se puede utilizar, que procesos puede nutrir vuestra guía?

María del Buey Cañas: Nuestra guía en un inicio es muy teórica, hay en ella un proceso de revisión de fuentes, y no solo por una especie de justicia teórica, sino también porque el trabajo ecologista realizado sobre estos temas es muy rico, riqueza de la cual nosotras hemos recuperado sobre todo la línea del decrecimiento. También, al final de la guía, hemos elaboramos un apartado, al que nombramos como “recetas eco socialmente justas o recetas para prácticas socialmente justas”. Es necesario que la educación ambiental entre en los currículums educativos en todas las etapas de formación, en especial en aquellas que normalmente quedan desatendidas por antiguos modelos de educación ambiental, y también en ámbitos de educación informal, en educación infantil o en estudios postobligatorios no universitarios. Esta guía puede contribuir a ello, y también a atender espacios de acción comunitaria, pues es necesario no estar esperando a que el Estado ejerza el cambio que estamos viendo necesario.

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