Guerra

22 marzo, 2024. 10:10

La Península Ibérica está a más de 2.500 kilómetros del frente ucraniano, es decir, en la otra punta del continente europeo. El estado de guerra en que está sumida Europa central y del este todavía no ha llegado del todo a nuestras longitudes geográficas pero empiezan a llegar las primeras señales. La guerra es impredecible y la situación puede cambiar radicalmente en unas semanas o meses pero Rusia a día de hoy está ganando la guerra de desgaste contra Ucrania y sus aliados occidentales. La defensa ucraniana se ha basado principalmente en el apoyo económico y de material militar de sus aliados; sin que estos de una manera directa hayan intervenido en el conflicto. Pero esta realidad puede cambiar.

Cuando estalló el conflicto en febrero de 2022 se proclamaba que sólo se enviarán “chalecos y cascos”; a día de hoy se han mandado millones y millones de euros en material ofensivo: de carros de combate a munición de artillería. A la cabeza de la escalada bélica en Europa la extrema derecha otanista y los más otanistas, si cabe, partidos verdes y socialdemócratas. Olaf Scholz canciller alemán impulsando la industria bélica alemana. Emmanuel Macron presidente de Francia introduciendo en el abanico de posibilidades el envío de tropas. Los medios “liberales progresistas” españoles El País y la Vanguardia a la vanguardia de la propaganda de guerra con titulares como: “Europa se prepara ya para la guerra” o con múltiples piezas audiovisuales romantizando la resistencia ucraniana. La vuelta de la “mili” y la falta de búnkeres empiezan a llenar las páginas de periódicos locales. Margarita Robles, ministra de Defensa del Gobierno que se proclama el más progresista desde la II República, pidiendo a la ciudadanía española que metamos en nuestro imaginario la posibilidad de una guerra.

Ojalá estos fueran argumentos exagerados para criticar a las estructuras imperialistas de la OTAN y la UE esgrimidos desde la izquierda radical. Pero son hechos constatables rápidamente por cualquiera.

Lo urgente generalmente atenta contra lo necesario. Lo urgente en el panorama político-mediático lo conocemos de sobra: la ley de amnistía, la corrupción del PSOE y el PP, elecciones gallegas, vascas, catalanas y europeas. También conocemos lo urgente de la lucha cotidiana: la lucha frente a la represión, contra el patriarcado, la solidaridad internacionalista con Palestina, conflictos obreros, desahucios etc. La lucha diaria de no retroceder posiciones organizativas ni ideológicas.

Todas estas cuestiones no son ni superfluas ni accesorias, que quede claro. Pero sí pueden llegar a retrasar debates y cambios en la acción política necesarios. Muy pocas personas y organizaciones han planteado desde una posición sería y radicalmente transformadora, es decir revolucionaria y rupturista con el capitalismo y el Régimen del 78, la cuestión de la Unión Europea.

España no lleva ni 40 años perteneciendo a la Unión Europea. No siempre de “Europa”, como concepto político, han llegado a España el progreso, la libertad, ni la democracia. Europa también son los Cien mil hijos de San Luis reprimiendo la revolución liberal; o el Corpo di Truppe Volontarie o la Legión Cóndor. La Segunda República se impulsó desde las clases obreras y liberales nativas mientras en Europa avanzaban regímenes fascistas y autoritarios. La transición española no fue impuesta por fuerzas europeas sino impulsada con la sangre, el sudor y las lágrimas de las clases populares. Es importante combatir la idea de que Europa, la Unión Europea, es el progreso, la libertad y la democracia frente a la España atrasada y reaccionaria. No es una tarea fácil, décadas de Erasmus y millones de subvenciones aterrizando sobre polideportivos e infraestructuras se interponen. Cada vez menos países del conglomerado europeo se encuentran al margen de la OTAN; Suecia ha sido el último fichaje. Cada día que pasa las diferencias entre la UE y la OTAN se estrechan y se vuelve más visible el carácter de la UE.

Cuanto más se agudizan las contradicciones de un sistema global, más desvela la Unión Europea su verdadero ser. El tronco del árbol detrás de la maleza: una alianza de las oligarquías europeas para mantener la paz entre los países que la componen para repartirse los restos de la influencia colonial bajo la atenta mirada de Estados Unidos quien marca, sin posibilidad de salirse del guion, la estrategia de dominación imperialista del mundo por parte de occidente. Y a lo interno, apagar las contradicciones sociales propias de un sistema capitalista con los beneficios de la explotación imperialista, manteniendo sueldos relativamente altos gracias a la posición que se ocupa en las cadenas de valor y con miles de millones de euros en subvenciones para tapar contradicciones ya sean medioambientales, agrarias etc.

La guerra se acerca. Ojalá pare la escalada; ojalá. Nunca es cierto el “cuanto peor mejor”. Pero no podemos esperar inmóviles, sumidos en lo urgente, a que no llegue la barbarie. Hay que enfrentar desde ya las políticas belicistas y denunciar a quien las apoya directa o indirectamente. Y para ello tenemos que superar el tabú ideológico que existe en torno a la Unión Europea. Se acercan las elecciones europeas y es un momento idóneo para hacerlo. La OTAN y la UE se dirigen a una guerra, ¿propondremos valiente y audazmente salir de esas estructuras internacionales para preservar la paz en nuestro país?

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