Frauenkampftag: crónica de un 8 de marzo en Berlín

Fue un 19 y no un 8 de marzo de 1911, cuando más de 45.000 mujeres salieron por primera vez a las calles de Berlín para reclamar derecho a formación, a condiciones laborales dignas e igualitarias y a ser sujetos políticos activos de la sociedad. Sería impensable y un acto de irresponsabilidad histórica, hablar del primer día de la Mujer Trabajadora pasando por alto el ‘Women's Day’ celebrado desde 1908 por las socialistas estadounidenses, a Clara Zetkin, Käte Duncker o a las 100 delegadas de 17 países que en 1910 reivindicaron dentro de la Internacional Socialista un día de agitación …

Foto: Paula Cuartero | [Galería fotográfica]

[caption id="attachment_55662" align="alignright" width="300"]Foto: Paula Cuartero | [Galería fotográfica] Foto: Paula Cuartero | [Galería fotográfica][/caption]Fue un 19 y no un 8 de marzo de 1911, cuando más de 45.000 mujeres salieron por primera vez a las calles de Berlín para reclamar derecho a formación, a condiciones laborales dignas e igualitarias y a ser sujetos políticos activos de la sociedad. Sería impensable y un acto de irresponsabilidad histórica, hablar del primer día de la Mujer Trabajadora pasando por alto el ‘Women's Day’ celebrado desde 1908 por las socialistas estadounidenses, a Clara Zetkin, Käte Duncker o a las 100 delegadas de 17 países que en 1910 reivindicaron dentro de la Internacional Socialista un día de agitación feminista.

La elección de esta primera fecha no fue un hecho casual, un 18 de marzo fue duramente reprimida la Revolución alemana de 1848 y en un acto consciente de memoria, las feministas quisieron homenajear a las mujeres que habían muerto luchando en las barricadas de Berlín.

El primer 8 de marzo llegaría tres años más tarde, en 1914. Un siglo exacto nos separa de ese día y las mujeres trabajadoras seguimos sufriendo un continuo estado de excepción en nuestras vidas. El derecho al voto conseguido ayer, no solo no nos ha eximido de seguir sufriendo hoy violencia patriarcal, capitalista y racista en nuestros puestos de trabajo, en nuestras casas y en nuestros cuerpos, sino que ha demostrado que sin una estrategia popular organizada, es por sí solo un instrumento inútil para la liberación de la mujer en los estados gobernados por el capital.

Como parte de los mecanismos de opresión, en los últimos años nos encontramos además, ante un intento de despolitización y secuestro del 8 de marzo por parte de las instituciones y el mercado, quienes pretenden infantilizar este día histórico, convirtiéndolo en un día para el consumo y la cosificación del cuerpo y la sexualidad femeninos.

Conscientes de que en el actual contexto de crisis del capitalismo la violencia estructural contra las mujeres se ha agudizado y de la necesidad de articular una respuesta común, este año más de 70 grupos diferentes de feministas, queer, transgénero, mujeres emigrantes y trabajadoras sexuales, organizaciones juveniles y estudiantiles, sindicatos, partidos e iniciativas intergeneracionales provenientes de los más diversos ámbitos, se han aglutinado en una plataforma feminista unitaria -Frauenkampftag 2014- en Berlín, que como afirma la integrante de la misma, Josephine Michalke, pretende hacer de este 2014 “una nueva ofensiva feminista con la que queremos repolitizar el 8 de marzo y poner el foco mediático en las demandas y reivindicaciones feministas. En este sentido, queremos mostrar tanto la diversidad de nuestras reivindicaciones como la solidaridad y la unidad en la lucha por la igualdad de derechos”.

Para ello, a lo largo de los meses de febrero y marzo han tenido lugar en varias ciudades de Alemania (Dresden, Leipzig, Jena, Erfurt o Marburg) una serie de actividades formativas, como charlas y coloquios, que culminaron en una gran manifestación a nivel nacional el 8 de marzo en Berlín, a la que acudieron miles de personas procedentes de otros puntos de la geografía alemana.

El punto de encuentro de la manifestación fue la estación de metro de Gesundbrunnen, en el norte de la capital alemana. Hasta allí llegaron a partir de las 13.00 horas los diferentes colectivos e individuales y los autobuses fletados desde otras ciudades. Tras la organización de los distintos bloques y la lectura de los manifiestos de varias de las organizaciones participantes, las más de 3.000 manifestantes iniciaron una marcha hacia la plaza Rosa Luxemburgo, que aún con altavoces y un hilo musical de lo más variado, no perdió en ningún momento su carácter combativo, realizándose numerosas acciones directas al paso de la manifestación, como el cambio de nombre de calles berlinesas por nombres de feministas.

Una vez llegadas a la plaza, situada en el corazón de la ciudad y emblema histórico del Berlín comunista, el acto se cerró con actuaciones de música en directo y la intervención de activistas griegas, turcas y kurdas entre otras.

La organización destaca que una manifestación unitaria de tan amplio espectro “es algo que hace más de 20 años que no ocurría en Alemania”, afirma Ines Schwedtner. A lo largo de las más de cinco horas que duró esta jornada de lucha feminista se hicieron visibles reivindicaciones actuales como la igualdad salarial, el reparto y reconocimiento de los trabajos de cuidados, la lucha contra la precariedad laboral y la feminización de la pobreza, contra el racismo cotidiano e institucional, contra la violencia machista y las luchas de las mujeres negras, árabes y latinas, y de la escena queer, transexual e intersexual.

Un lugar destacado de las reivindicaciones internacionales lo ocupó la contrareforma del aborto orquestada en el Estado español por el gobierno del PP y la iglesia católica. Grupos de emigrantes organizadas en el 15M de Berlín han hecho un llamamiento internacional en los últimos días que puede verse resumido en el siguiente vídeo: y ayer día 8 marcharon en un bloque propio en el que se pudieron oír consignas contra el gobierno español y a favor del derecho de las mujeres a decidir sobre el propio cuerpo con plenas garantías.

El 8 de marzo en Berlín fue además un día de memoria histórica y solidaridad internacionalista en el que se reivindicó a figuras imprescindibles como Simone, Rosa, Angela, Emma y otras tantas y se recordó a Sakine, Fidan y Leyla, las activistas políticas kurdas asesinadas el 9 de enero de 2013 en París, y a todas las mujeres comprometidas con la liberación de los Pueblos.

Por ellas, por las que faltan y por las que todavía están por llegar, nuestra tarea es recuperar el 8 de marzo, politizarlo y vestirlo ideológicamente desde la perspectiva de clase y el internacionalismo, creando fuertes vínculos que nos permitan organizar juntas la desobediencia contra el patriarcado, el capitalismo y el imperialismo. Desde Berlín, hasta un Aragón feminista.

[Paula Cuartero es colaboradora de AraInfo en Berlín]

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