Entre las diferentes charlas que tendrán lugar destaca la de la profesora en Filosofía del Derecho y activista Catia Faria, quien ha tocado en diferentes ocasiones la cuestión de la interseccionalidad y la vinculación que debe tener el feminismo y los Derechos Animales.
Un tema que ha levantado cierta polémica entre quienes ven una clara vinculación y quienes creen que puede establecer una comparación ni equiparar las dos realidades.
Con motivo de ello, desde Aula Animal, hemos planteado una pregunta y hemos recogido la opinión de diferentes mujeres de diversas organizaciones políticas y sociales. Animaros, de igual forma, a acercaros a la conferencia que tendrá lugar el jueves, 9 de febrero a las 19.00 horas, en la Pantera Rossa de Zaragoza.
Aula Animal: La conexión entre feminismo y Derechos Animales no es nueva. El movimiento sufragista británico ya tuvo una fuerte relación con el vegetarianismo. Siendo este una parte importante del feminismo de aquella época. También otras mujeres, como Angela Davis quien dejo de comer carne cuando fue encarcelada, establecen una fuerte relación entre ambas luchas y creen que el feminismo debe trabajar en este tema.
¿Crees que ambos movimientos tienen algo en común o por el contrario crees que hay una clara diferenciación y que ser feminista no tiene por qué incluir una reflexión animalista?
Pilar Badía, cofundadora de Aula Animal y delegada sindical de CGT Enseñanza:
La historia ha demostrado que los diferentes movimientos sociales que tienen puntos en común son más efectivos cuando se abrazan desde una u otra perspectiva. No se entendería hoy una lucha por la liberación de la mujer que confrontara con posturas antirracistas, de la misma forma que rechazamos un movimiento animalista ajeno a otras causas de justicia social.
Si lo que nos hace iguales es nuestra capacidad de sentir, experimentar dolor, alegría, placer o tristeza, la discriminación y la opresión están injustificadas independientemente de nuestra raza, sexo o especie. Se hace necesario, por tanto, un movimiento antiespecista que también sea feminista, y viceversa. Sólo así, empoderando a quienes sean más vulnerables y defendiendo sus intereses lograremos una sociedad más igualitaria.
Silvia Cebolla Civil, Licenciada en Derecho, Máster en Relaciones de Género, Socia-Cooperativista de la Tabierna vegetariana A Flama y miembro de Puyalón y Komando Feminista:
Creo que todas las luchas revolucionarias están interconectadas y se solapan en un mismo sistema de opresión, ya que al igual que la lucha anticapitalista debe pasar también por la destrucción de patriarcado, porque están íntimamente ligados, el feminismo puede conectarse la liberación animal. Denunciamos como las mujeres somos tratadas como un objeto o como una mera mercancía y debemos tener en cuenta como el capitalismo también trata a los animales como una mercancía que se encuentra al servicio de los seres humanos. Criándolos de forma masiva y en unas condiciones de esclavitud para nuestro consumo.
En muchas ocasiones el trato que damos a las personas se refleja el que damos a los animales, de esta forma, al igual que exigimos el respeto e igualdad entre todas las personas, debemos tener en cuenta que los animales son individuos con intereses en vivir y con igual capacidad para sufrir y disfrutar de sus vidas que las personas y por ello deben ser también respetados.
Laura Comín, militante de Purna:
La relación entre feminismo y animalista es innegable. Ambas luchas políticas se centran en la liberación de dos sujetos –las mujeres y los animales- que históricamente han estado oprimidas por el sistema heteropatriarcal. Tanto el especismo como el machismo se basan en la apropiación de los cuerpos de los sujetos oprimidos que conlleva, de una u otra forma, explotación (objetivización, sobrehormonación, mantenimiento de relaciones verticales de poder, etc.).
Purna es una organización juvenil aragonesa sensible a la lucha animalista, de ahí que todas las actividades que realiza Purna para autogestionarse sean totalmente veganas: no servimos nada que implique sufrimiento animal. En esta organización entendemos el feminismo de forma interseccional, es decir, no entendemos una lucha feminista que no conlleve unas reivindicaciones antiespecistas.
Como dice Angela Davis: "Existe una conexión en la forma en que tratamos a los animales y la forma en que tratamos a las personas que están debajo del todo en la escala jerárquica".
Yolanda Nuño, Maestra de Pedagogía Terapeútica, Profesora de Historia, activista por los derechos animales y delegada de CGT Enseñanza:
Muchas veces me he preguntado por qué tantas mujeres están implicadas activamente en la reivindicación de los derechos de los animales, mujeres que en ocasiones, no se denominan feministas o no lo son de forma consciente. Quizá la propia discriminación que sufrimos como personas encasilladas en un género junto con la construcción cultural de ese género, pueda darnos, sino una respuesta total, gran parte de ella. Educadas desde pequeñas para cuidar, dentro de una sociedad heteropatriarcal, es difícil no crear lazos de empatía cuando eres testigo de la discriminación normativizada hacia otros seres con una posición más débil.
Lo cierto es que mientras reflexiono en dar una respuesta a la relación entre feminismo y antiespecismo, simplemente no llego a concebir una lucha sin la otra, desde un inicio ambas han crecido enmarañadas dentro de mí. Del mismo modo, tampoco las entiendo desligadas del rechazo a la exclusión por clase social, etnia o diversidad afectivosexual.
Todas estas luchas comparten algo común que nos obliga a ampliar nuestras miras: la capacidad para sentir y tener intereses propios de cada uno de esos seres. Más allá de lo emocional, es la consciencia radical de un hecho científico la que me impide fracturarlas.
El vínculo cotidiano entre feminismo y antiespecismo ha determinado -y determina- la construcción de mi identidad. No pretendo caer en la equiparación entre mujeres y animales, pero he crecido en la cotidianeidad de imágenes como las de cazadores vestidos de paramilitares o de la simbología establecida alrededor de un torero.
También en lo académico ese vínculo me ha acompañado en el Arte, la Historia, cuando me han enseñado el intento de identificar mujer y animal como seres inferiores a los hombres a lo largo de los siglos. Nuestro propio lenguaje recuerda esos lazos cuando nos llaman “zorras”, “perras” o “cerdas”. Es difícil separar machismo y especismo como expresiones de ciertas relaciones de poder.
Definitivamente, el feminismo, así como el antiespecismo, deben ser interseccionales en su sentido más amplio, o al menos caminar hacia ello.
Violeta Barba, feminista y abogada. Presidenta de Las Cortes de Aragón y diputada por Podemos Aragón.
Cuando le cuento a la gente que soy vegetariana por ideología suelen poner la misma cara de sorpresa y consternación que cuando me defino sin ambages como feminista o defiendo la necesidad de feminización de la política. Y si además uso argumentos parecidos para argumentar ambas cosas la sorpresa ya es mayúscula. Pero en realidad estos conceptos, que pueden parecer lejanos entre sí, están muy conectados, ya que ambos responden a la defensa de que es posible hacer las cosas de una manera diferente a como la sociedad ha conocido y permitido históricamente. A que es necesario - y justo- avanzar hacia terrenos de igualdad.
Desde siempre la forma de organización social y de hacer las cosas en la esfera de lo público han estado atravesadas por el patriarcado, reservando no sólo los espacios de toma de decisiones y los puestos de representación a los hombres, sino también normativizando las relaciones sociales con conductas netamente masculinas. Por ello, hablar de la feminización de la política implica la necesidad no sólo de recuperar esos espacios, sino también de reapropiarnos como mujeres de una manera diferente de hacer las cosas, normalizado los comportamientos profesionales y las relaciones que, bien biológica o culturalmente (esa ya es otra discusión) se han identificado con lo femenino, esto es, poniendo en valor las relaciones de los cuidados. Y son justamente estos cuidados los que creo que han de llevarnos a buscar formas de relacionarnos no sólo con las demás personas, sino también con la totalidad de nuestro entorno, que sean justas y sostenibles.
En definitiva, que supongan una evolución a lo que hasta ahora ha conocido el ser humano. Y ahí se incardina el vegetarianismo como opción; como opción por intentar conseguir un mundo más amable y respetuoso.





