La necesidad que surgió hace más de una década de tomar las riendas sembró la mecha. Si no participamos en la vida política lo harán por nosotros. Y pintamos canas los que ya sabemos que no es lo mismo que nos gobiernen unos u otros, incluso la mezcla de unos o la mezcla de otros.
Rechazando por completo el ala derecha, por conciencia de clase y sobre todo por cuestiones vitales, sólo me queda confiar en el ala izquierda. Bueno, en la maltrecha más a-la izquierda. ¿Qué ocurre para que siempre se esté rompiendo? De vez en cuando se une, pero se vuelve a romper. De vez en cuando se gobierna, pero después se vuelven a despreciar otros cuatro años. ¿Tan insalvables son los escollos o tan sorda está la conciencia? Es más, parece que la conciencia de algunos además de sorda es arrogante.
Pensar que a nivel municipal no afecta la ley electoral para justificar 3 o, quizá, 4 papeletas para las elecciones del próximo mayo es tener poca memoria o ninguna. Quizá los números les cuadren, pero lo más probable es que no lo hagan. La ley electoral no juega esta partida, tampoco los agraciados con nombre y apellidos que aparecerán en mayo inscritos en una papeleta. Esta partida la jugamos los encargados de meter cada una de esas papeletas en una urna. Sin dudar, lamentablemente no sin pensar. Cuantas menos papeletas tenga donde elegir mejor será la aritmética. Cuantas más papeletas tenga donde elegir, más probabilidad tenga de equivocarme y de eso va, de no equivocarse.
CHA no entro en el ayuntamiento de Zaragoza por 1129 votos, PODEMOS-EQUO con el 6,12% supero el escollo por los pelos, ZeC fue cuarta fuerza política con 33005 votos.
Estos resultados regalaron el gobierno municipal a las derechas. Parece ser que sólo la ciudadanía se ha enterado de lo que ha supuesto y parece ser que en 2023 vamos a repetir el fracaso representativo, no el ciudadano. A pesar de los gritos que piden unidad las conciencias de unos pocos no han sido capaces de escuchar, sentenciando a la decisión pública el deseo de esos pocos.
La ciudadanía no necesita leyes electorales que analizar para saber que la mejor opción es una única papeleta. Nos movemos por otras cosas. Una papeleta no sólo permite agrupar en una única candidatura todos los votos de un mismo espacio político. Una papeleta moviliza al voto y, precisamente de votos no todos van sobrados, aunque algunos piensen que sí, aunque algún lechero cuente con ellos.
Si las fuerzas políticas más a la izquierda nos hacen pensar, alguno se quedará en casa. Yo no, ni pensaré ni dudaré, ejerceré mi derecho al voto y votaré para defender mi espacio, espero no equivocarme y hacerlo por el mayoritario. Porque algunos caerán, pero al menos uno que se salve del 5%. Eso sí, espero que no vuelvan las sordas y arrogantes conciencias de los que caigan.




