España vaciada o España abandonada

03 julio, 2024. 06:30

No es gratuito el titular: se supone que la España vaciada trata de poblaciones que han ido quedando vacías, total o parcialmente, -a mayor o menor velocidad- y ahora se encuentran en esa situación; la abandonada, por el contrario, es aquella que pervive pero no se le tiene suficientemente en cuenta, principalmente desde las administraciones.

La Guarguera, el valle que debe su nombre al río que lo vertebra, estaría en esta segunda categoría. La pregunta es ¿por qué?

Es la pregunta que se hacen (nos hacemos) los vecinos de este hermoso y desatendido valle. Quien lo conozca de paso dirá: pero, ¿no están arreglando, ahora mismo la carretera que lo comunica?

Entonces llega el momento de algunas aclaraciones:

La Guarguera sufrió, como otras muchas zonas de España, el éxodo de su población a partir de la primera mitad del siglo pasado. Muchos pueblos fueron abandonados y su población quedó reducida drásticamente. Pero, desde el principio de los ochenta, algunos de estos pueblos fueron de nuevo habitados con el beneplácito de la Administración que, no obstante, tampoco invirtió demasiado en infraestructuras básicas: energía, comunicaciones y servicios mínimos.

Actualmente, es una zona en gran parte renacida: pueblos como Aineto, Artosilla, Solanilla o Gillué han conseguido nuevos habitantes, asentar población y crear puestos de trabajo, medios de vida. Aineto tiene, incluso, abierta una escuela de infantil. Otros, como Laguarta, Gésera, Lasaosa o Cañardo, también han fijado una mínima población y todos ellos se han unido a los pequeños núcleos que resistieron como Castiello, Cerésola, Arraso o Molino de Villobas.

Pero esta resistencia y renacimiento no se ha visto debidamente acompañada del necesario apoyo e inversión económica desde las instituciones del estado: como insistentemente viene denunciando la participativa Asociación Guarguera Viva, se hace poco caso a los vecinos del valle, obviándolos muchas veces y dejándolos desatendidos en cuestiones que son fundamentales, como todo tipo de servicios: energía eléctrica, energías renovables,  telefonía, internet, cuidados medioambientales, etc., etc. Mientras, los vecinos aportan con sus impuestos como cualquier ciudadano.

Hoy toca hablar de las comunicaciones terrestres: si bien se está arreglando parte del trazado de la A-1604 (12 km, de más de medio centenar en total), quedan poblaciones, antes nombradas que están poco o nada atendidas. El mantenimiento de la pista asfaltada hasta Aineto, Artosilla o Gillué es escaso y siempre a remolque de los acontecimientos o de las protestas de los vecinos que, a veces, tienen que arreglar los desperfectos por ellos mismos. Hay una pista que une Gillué con Yebra de Basa por Fablo y Espín totalmente desatendida cuyo interés radica en dos aspectos fundamentales: vía de acceso alternativa a la Guarguera ante posibles cortes en la carretera principal (como está ocurriendo estos meses de junio y julio) y vía de acceso rápido a servicios de emergencia cuando sea necesario.

Pero, lo más sangrante es el estado de la carretera local que une la A-1604 con Nocito por Lasaosa, acceso natural al norte de la Sierra de Guara que, si bien no se mantiene en absoluto, ha sido utilizada -precisamente- para el transporte de mercancías en la construcción del refugio de Nocito y causa, en parte muy importante, de su actual deterioro, debido al paso de camiones de gran tonelaje en un ejercicio de doble bara de medir -saltándose sus propias leyes- de la administración responsable.

Y, mientras tanto, desde la diputación autonómica y local, siguen insistiendo en el proyecto de una nueva carretera que uniría Bara con las Bellostas. Esto es más que desvestir a un santo para vestir a otro; esto es desvestir a uno para vestir a otro que no existe, que nos inventamos y que no tiene justificación económica, medioambiental, turística o de lucha contra la despoblación; más bien lo contrario. Y su denuncia no es un capricho o dislate de los habitantes de la Guarguera: también Ecologistas en Acción ha denunciado y se ha manifestado en contra de semejante proyecto que no cumple la legislación vigente en materia medio ambiental.

Los vecinos de La Guarguera, mediante su Asociación Guarguera Viva, han denunciado por activa y por pasiva estos despropósitos y han solicitado información y reuniones con las instituciones responsables. Con escasa o nula respuesta. Y es que esa “pista asfaltada”, carretera o como quieran llamarla para disimular su factura, empezó con un presupuesto de 2,5 millones de euros que ya, antes de empezar, se ha duplicado. O sea, 5 millones de euros que podrían resolver en gran medida las comunicaciones de la Guarguera y el acceso al norte de la sierra de Guara. Una vez hecho esto, nadie se opondría a un estudio serio de la necesidad o no de la Bara-Las Bellostas, siguiendo escrupulosamente la legislación (y el sentido común) en materia medio ambiental, como ya ha dejado constancia la propia asociación en repetidas ocasiones. Cuestión de prioridades y de defensa del paisaje.

Por ello y con todo lujo de detalles, razones y propuestas, la Asociación Guarguera Viva se ha dirigido (y van…) a las instituciones implicadas (Gobierno de Aragón, Diputación Provincial de Huesca, Comarca del Alto Gállego y Ayuntamiento de Sabiñánigo) en un nuevo intento de que predomine el bien común. Alegaciones, que iremos publicando para no hacer farragoso este artículo, cargadas de razones y en calidad de vecinos afectados directamente y que se podrán consultar  en la página Web y el Facebook de la Asociación.

“Carretera” a Lasaosa.
Derrumbe con estrechamiento en la A-1604 que lleva meses igual.

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