Este viernes 23 de enero a las 19:00 horas en Zaragoza tendrá lugar la presentación del libro “Los cuentos de la ansiedad”, escrito por Jara M. Benedí. La Biblioteca de Aragón acogerá este encuentro dirigido por la actriz Present Vicen, en el que además de poder comprar un ejemplar de la obra, se podrá asistir a una ponencia acerca de la ansiedad a cargo de Marta Guarch-Rubio, Doctora en Psicología, y la lectura de varios de los fragmentos de la obra por parte de las actrices Ester Albalá y Leyre Gonzalo.
Jara M. Benedí es actriz, creadora y escritora. Nació en Zaragoza en 1997. Estudió Arte Dramático en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza y posteriormente estudió Interpretación Textual en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, donde reside. Sigue formándose en Gestión y Emprendimiento de Proyectos Culturales (UNIR) y en diversos campos como la escritura, el canto o la terapia gestalt en el Equipo Centro Formación-Psicoterapia. El pasado 21 de diciembre de 2025 fue entrevistada en la Sociedad Cervantina de Madrid por la actriz Paula Solís durante la presentación de su libro, la cual reproducimos a continuación.
¿Cómo una actriz llega a escribir un libro? ¿Cómo estás llevando ese síndrome de la impostora?
Llego a escribir un libro casi sin darme cuenta, por una necesidad imperiosa de expresión más que por una decisión. Hace tres años tuve un cuadro de ansiedad. Escribir y hacer canciones fue una de las maneras más accesibles de dar forma a lo que me pasaba. Para mí escribir no es tan distinto de actuar: es escuchar, crear, tomar acción y darle forma. Siempre he pensado que los actores y los escritores hacemos lo mismo, partimos del mismo punto, aunque finalmente el resultado sea diferente. Un actor encarna las acciones en su cuerpo. Un escritor las transforma en palabras. Durante mucho tiempo pensé que escribir no era lo mío, que yo solo estaba legitimada en el escenario. Aunque la verdad es que he escrito desde que era una adolescente. El síndrome de la impostora sigue ahí, no te voy a mentir. Me encantaría decirte que gracias al trabajo personal he conseguido quitármelo, pero no (ríe). Estoy en ello.
¿Por qué eliges hablar de la ansiedad? ¿De dónde surge ese título?
La ansiedad es un temazo en mi vida, pero creo que en la vida de todos los seres humanos ahora mismo. No como tema intelectual, sino como experiencia corporal, cotidiana, insistente. En ese año del cuadro de ansiedad, me di cuenta de que había sido mi estado vital, mi manera de estar en el mundo. El título juega con esa idea: cuentos como relatos breves, pero también como poemas, canciones, voces, impulsos. Hablo de los cuentos que me he contado a mí misma, de los cuentos que me contaba esa ansiedad.
Cuéntanos un poco el porqué de esta estructura híbrida: diarios personales, poemas, textos líricos, canciones, escenas dramáticas.
La estructura responde más a un ritmo interno que a una decisión racional. Como comentaba, he puesto mucho cuerpo y poca mente… algo a lo que no estaba muy acostumbrada. Hay partes que son claramente diario, otras que funcionan como escenas dramáticas construidas desde verbos, acciones, y otras que se deslizan hacia lo poético. La música está muy presente porque lo primero que compuse fueron canciones, contenidas en este texto. Por cierto, pronto podréis escuchar la primera producida con M3RIDA, Palo Santo. En suma, la ansiedad no solo se podría explicar con un género o una estructura que respondiera a un solo género. Para mí más bien respondía a un caos ordenado.
“La ansiedad tiene mucho que ver con lo que no se puede procesar”

Durante el libro van apareciendo distintas metáforas como la Osa, un Ángel, Vomitina, personas reales como Sylvia Plath, o de ficción como Shrek ¿Qué representan para ti en el libro?
Cuando tienes ansiedad, y al menos en mi caso, al estar disociada, empiezo a ver a todo lo que hay a mi alrededor como un personaje de ficción, incluso a mí misma. La Osa es un símbolo de la sobreprotección, el Ángel habla de la idealización y Vomitina de la necesidad de expresión y el bloqueo comunicativo. Silvia Plath o Shrek aparecen como referentes, por otra parte. Siempre he creído que debemos tener referentes. Cuando no podemos hacer, decir o sentir algo: ¡qué gusto que aparezcan estos espejos que nos ayudan a hacerlo!
¿Y ese lenguaje tan crudo con verbos tan explícitos como cagar o vomitar?
Había algo político en usar esos verbos. La ansiedad es profundamente corporal y muchas veces incómoda, sucia, poco presentable. No quería embellecerla con un lenguaje excesivamente limpio. Frente a una poética normativa que tiende a sublimar, yo necesitaba bajar al cuerpo, al aparato digestivo, a lo que se traga y expulsa. Nombrarlo así era una forma de verdad en mi experiencia.
El abuso y la no digestión como fieles aliados de la ansiedad a lo largo del libro…
La digestión aparece como metáfora constante porque la ansiedad tiene mucho que ver con lo que no se puede procesar. La primera vez que sentí ansiedad fue en un abuso que tuve cuando era niña, así que no pude obviarlo y me obligué a que apareciera en este texto. Para mí era el origen de todo esto. Ahora ya no soy esa niña, pero, como decía, me sigo contando muchos cuentos que todavía duelen. La ansiedad de adulta ha sido un dolor de muelas, pero hubo momentos de mi vida que fue necesaria para sobrellevar el dolor, como en esa ocasión.

