Entre el miedo a la transformación y el desprecio a la unidad con Podemos

Como militante de izquierdas, socialista de convicción y portavoz del Equipo Técnico de Podemos Aragón , no puedo quedarme callada ante lo que está ocurriendo y más leyendo estás declaraciones del ex presidente, PSOE, del Gobierno de Aragón. Una vez más, Javier Lambán arremete contra el Gobierno, contra compañeros y compañeras de su propio partido y contra los pactos con otras fuerzas de izquierda. No es nuevo. Lleva años prefiriendo dinamitar a construir. Y no parece tener problema en hacerlo justo cuando más peligra la continuidad de un Gobierno progresista que, con todas sus contradicciones, ha sido una barrera frente …

Pilar Gimeno, portavoz de Podemos Aragón.

Como militante de izquierdas, socialista de convicción y portavoz del Equipo Técnico de Podemos Aragón , no puedo quedarme callada ante lo que está ocurriendo y más leyendo estás declaraciones del ex presidente, PSOE, del Gobierno de Aragón.

Una vez más, Javier Lambán arremete contra el Gobierno, contra compañeros y compañeras de su propio partido y contra los pactos con otras fuerzas de izquierda. No es nuevo. Lleva años prefiriendo dinamitar a construir. Y no parece tener problema en hacerlo justo cuando más peligra la continuidad de un Gobierno progresista que, con todas sus contradicciones, ha sido una barrera frente a la derecha.

Pero su actitud no se explica solo como una salida de tono personal. Dice mucho sobre el PSOE actual. Porque lo más doloroso no es que Lambán critique desde la derecha del partido, sino que quienes sí estamos comprometidos con una agenda valiente —que vaya más allá del maquillaje y se atreva a tocar privilegios— somos sistemáticamente marginados.

Pedro Sánchez habla mucho de avanzar, de derechos, de escudos sociales. Pero a la hora de la verdad, prefiere aliarse con quien no incomoda, con quien no exige. Podemos sí exige. Porque estamos aquí para cambiar las cosas, no para aplaudirlas. Y eso incomoda.

Podemos exige una política de vivienda real, un alto al genocidio en Gaza, una banca pública, una reforma fiscal justa, una reforma de la vivienda urgente, una respuesta al cambio climático desde la justicia social. Eso es lo que molesta. Y por eso se nos castiga con la exclusión política y mediática, mientras se premia a quienes mantienen la foto progresista, pero renuncian a la transformación.

Quién está en coalición en el Gobierno de España ha ofrecido esa tranquilidad: la de no molestar demasiado. Y eso no es unidad. Es gestión de la derrota.

La unidad real entre izquierdas no se construye silenciando a quienes luchan por la justicia social. Se construye con valentía, con autocrítica y con compromiso con la gente, especialmente con quienes más lo necesitan.

Y a los Lambán de turno: si no están para aunar, al menos que no resten. La historia no recordará con respeto a quienes frenaron el cambio por miedo o por cálculo. Pero sí a quienes, incluso desde la soledad, lo seguimos exigiendo.

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