Ellas lo dicen, la resignación no es una opción

El jueves 18 de noviembre celebramos el día que la Filosofía fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Diversas iniciativas tienen lugar en nuestra comunidad autónoma, con las que quienes nos dedicamos a la Filosofía queremos celebrar que tenemos la suerte de impartir una asignatura fascinante. No sería exagerado decir que nos sentimos afortunados de poder compartir con nuestro alumnado adolescente todo lo que nos proporciona. La Filosofía es asombro, puesto que nada le es indiferente. Diálogo, pues cuida de la palabra, contrapone ideas y argumenta al compartir el saber. Aventura que plantea los "porqués" irrenunciables, llevando el …

Fotografías de la exposición-mural sobre filósofas contemporáneas, realizado por alumnas y alumnos de 1ºBTO del IES Félix de Azara para el día de la Filosofía. | Foto: María Jesús Picot.

El jueves 18 de noviembre celebramos el día que la Filosofía fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Diversas iniciativas tienen lugar en nuestra comunidad autónoma, con las que quienes nos dedicamos a la Filosofía queremos celebrar que tenemos la suerte de impartir una asignatura fascinante. No sería exagerado decir que nos sentimos afortunados de poder compartir con nuestro alumnado adolescente todo lo que nos proporciona.

La Filosofía es asombro, puesto que nada le es indiferente. Diálogo, pues cuida de la palabra, contrapone ideas y argumenta al compartir el saber. Aventura que plantea los "porqués" irrenunciables, llevando el humano afán de saber hasta los límites. Autoconocimiento, ya que impulsa a descubrir las propias posibilidades, límites, capacidades. También es la Filosofía un despertar que agudiza la inteligencia y los sentidos para reaccionar ante el orden establecido. Liberación por la que encontramos la ayuda imprescindible para no caer presos en la tiranía de las costumbres, de las creencias infundadas, de los prejuicios. Es consuelo, cuando la realidad parece resquebrajarse a nuestro alrededor o un mundo comienza a desvanecerse. Y es escalofrío, la Filosofía afina la sensibilidad del ser humano hasta estremecernos ante lo que nos trasciende, sea una obra de arte, un compromiso solidario o la presencia misma de la muerte.

Esta disciplina se ha ido formando a lo largo de más de dos mil años, y ha aportado las ideas que han transformado a los seres humanos, sus relaciones con el mundo, con los otros y consigo mismos. No podemos aceptar que con cada reforma educativa reciba un empujoncito que poco a poco la vaya expulsando de las aulas. Si algo hemos aprendido de los filósofos durante este largo camino es la fuerza que tienen las ideas. Pero más fuerza han mostrado aún las ideas de las filósofas. Ideas que han llegado hasta nuestros días, teniéndolo todo en contra. Ellas sí que han estado apartadas de los libros de texto. Antes de papel, ahora digitales, pero siempre al margen ¿Acaso no podemos acceder al asombro, al cuidado de la palabra, al autoconocimiento, al despertar intelectual, a la liberación, al consuelo, al escalofrío, conociendo a filósofas como María Zambrano, Hannah Arendt, Simone de Beauvoir, Simone Weil, Adela Cortina, Celia Amorós, Marina Garcés o Chantal Maillard?

Por todo ello, esta reflexión quiere plantear una reivindicación dentro de la reivindicación previa. Introduzcamos de una vez en los currículos de los nuevos planes de estudio, los trabajos de las mujeres, artistas, científicas, escritoras y por qué no, empecemos por las filósofas. Ellas lo dicen, la resignación no es una opción.

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