Este 16 de julio ha tenido lugar la confirmación de un laudo (arbitraje) provisional a efectos de Convenio Estatal entre las patronales y grandes centrales sindicales estatales, por el que se viene a regular un vacío legal respecto a las jornadas laborales y la distribución de la jornada.
Este nuevo ajuste a medida de la jornada laboral cogido con pinzas, crea un escenario de aumento de la jornada laboral y el maquillaje de las horas extras en el sector. Todo ello por la puerta de atrás sin que nadie se le caiga la cara de vergüenza.
Mientras Europa, y el Estado español en particular, están en la senda de reducir la jornada laboral y de aflorar las horas extras encubiertas, el Transporte Sanitario acepta una condición por la cual las empresas pueden obligar a sus trabajadores y trabajadoras a hacer 54 horas más mensuales camufladas con el concepto de horas complementarias para no pagar horas extras.
Todo bastante extraño cuando las propias centrales sindicales estatales están anunciando movilizaciones en septiembre de no verse aplicada la reforma con la reducción de jornada laboral.
Está ‘solución’ que se ha buscado al sector de ambulancias de aplicar un apartado del estatuto marco del sector público, se ha vendido con la finalidad de regularizar las guardias de 24h que tras sentencias del TJUE quedaban en dudosa legalidad.
Si bien esta distribución horaria de guardias de 24 horas en un sector de emergencias puede defenderse en términos de eficiencia asistencial e incluso de organización laboral para las empresas, siempre y cuando este horario no conlleve un riesgo para el trabajador, no es mas que una treta en lo que realmente subyace detrás, que es la facilidad con que las empresas pueden aumentar la jornada laboral de los trabajadores por circunstancias del servicio sin tener que pagar horas extras.
Por lo tanto, en un sector a nivel estatal, donde muchos convenios ni siquiera llegan al salario mínimo interprofesional (SMI), no solo no se dignifica los salarios, sino que facilitamos el despido de muchos trabajadores, a cambio de que otros tengan que aumentar su jornada para dignificar su salario. Empezamos la casa por el tejado. Si las patronales se acaban de asegurar el aumento de jornada y el ahorro de horas extras, ¿qué les motivará para sentarse a firmar salarios dignos en los convenios? La respuesta es clara, nada.
Las contradicciones entre lo que muchos sindicatos revindican en la calle en las manifestaciones del 1 de mayo, y lo que después se firma en la realidad de muchos convenios es tristemente sonrojante. A todo ello le sumamos un sector esencial de la sanidad vergonzosamente privatizado como es el transporte sanitario, en el que las empresas, por su propio interés, se acogen a normativa del sector público, pero tan solo en aquellos aspectos que les benefician.
Es indecente la cantidad de miles de millones de dinero público que se destinan a la privatización del transporte sanitario en el Estado español a manos de empresas que no aportan ningún tipo de valor añadido en los territorios (nada que el sector público no pueda abastecer), comportándose como meros comisionistas de dinero público hacia grandes fondos de inversión.
Privatizan el beneficio y socializan las pérdidas, como paganos, trabajadores y ciudadanos.




