El traje nuevo del emperador

El cuento tradicional habla de un niño que en mitad del glorioso paseo del emperador no puede resistir gritar la verdad, el maravilloso traje del emperador no existe, ¡el emperador va desnudo! Al grito del muchacho, la población despierta, el emperador se avergüenza y los embaucadores tienen que poner pies en polvorosa. Hoy el cuento es diferente, al niño que grita la verdad, le cae la mundial, ¿cómo se atreve a señalar lo obvio? o dicho de otro modo, su falta de conocimiento, le impide ver los ropajes del Emperador, pero los demás sabemos más. Sabemos que los poderosos mandan …

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El cuento tradicional habla de un niño que en mitad del glorioso paseo del emperador no puede resistir gritar la verdad, el maravilloso traje del emperador no existe, ¡el emperador va desnudo!

Al grito del muchacho, la población despierta, el emperador se avergüenza y los embaucadores tienen que poner pies en polvorosa.

Hoy el cuento es diferente, al niño que grita la verdad, le cae la mundial, ¿cómo se atreve a señalar lo obvio? o dicho de otro modo, su falta de conocimiento, le impide ver los ropajes del Emperador, pero los demás sabemos más.

Sabemos que los poderosos mandan y si dicen que el emperador viste de seda, aunque podamos ver su cuerpo macilento, sus carnes caídas y sus venas necrosadas, hay cientos de fotos en Instagram que demuestran lo contrario, y no se nos ocurre la posibilidad de que sean nuestros ojos quienes no mientan.

Así que apenas nos sorprenderá la ofensiva imperial contra el muchacho, dispuesta a que se retracte a cualquier precio, los miles de tuits reclamando que le arranquen los traidores ojos, las columnas incendiarias exigiendo el silencio de quienes "no entienden de moda", las declaraciones de sus compañeras de clase recordando otros momentos vergonzosos como su resistencia a pasar el día frente a las pantallas, o su empeño en leer completos los libros que aún quedan prefiriéndolos a las reseñas con dibujos y menos de 200 caracteres.

El Emperador sabe que va desnudo, que los sastres le robaron la voluntad a golpe de alabanza hueca y la seguridad de que mantendrá la corona siempre que se preste a ser el circo que impide que el pueblo se fije en que ya casi no quedan ropas.

Cuando todo se suma para ocultar la verdad no hace falta que te griten que no mires arriba, basta con que linchen a quien dice la verdad, ya sea que estemos hablando de sedas y terciopelos o de purines y miseria.

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