Un informe de movilidad revela que durante el primer semestre de 2025 se producían cerca de 300 averías diarias en las bicicletas, cuya falta de mantenimiento está provocando serios accidentes
Queremos el Bizi, pero sin partirnos la crisma
El azul turquesa del servicio Bizi se ha convertido ya en un elemento más del paisaje urbano de Zaragoza. Ha pasado un año desde su puesta en marcha y, por desgracia, también nos hemos familiarizado con las cientos de incidencias que cada día protagonizan estas bicicletas que constituyen un servicio público sin mantenimiento alguno. En los últimos meses ese bonito color azul ha protagonizado más caídas, resbalones y accidentes que alegrías. El éxito de la iniciativa es innegable. El abandono, después de que la alcaldesa Natalia Chueca se haya hecho la foto, es absoluto.
Conviene recordar que fue el popular Jorge Azcón el que llevó a los tribunales para su paralización la extensión del anterior servicio, la flota roja de bicis sin electrificar. Acusaba al gobierno de Zaragoza en Común de perroflautas por invertir en una infraestructura ciclista a la altura de lo que una ciudad como la nuestra se merece. Judicializó una decisión que mejoraba la movilidad sostenible de la capital aragonesa por pura estrategia política de desgaste para después acusar a la formación municipalista de no hacer nada. Aún así, se invirtió todo lo que se pudo en carriles bici y en fomentar programas como el de Stars, la bici en la escuela, que el apoyo ciudadano y de las familias y sus resultados socioeducativos han conseguido mantener con vida.
Años después, ya en esta Corporación, la alcaldesa, lejos del perroflautismo, ha retomado eso tan hippie de las bicicletas. ¡E incluso se ha subido a una! Y se ha hecho la foto. ¡Hombre, no!
Pero un año después, la situación del servicio es preocupante. El deterioro de las bicicletas, de sus ruedas y sistemas eléctricos es pasmoso. Y las consecuencias se dejan notar en forma de roturas de fémur, heridas, distensiones…, y son los ligamentos, codos y coscorrones de los vecinos y vecinas de Zaragoza los que pagan el pato.
- ¡Ni se te ocurra coger una bicicleta del Bizi en un día de lluvia!
¿Se imaginan pronunciar algo así en Ámsterdam?
Y es que las cifras de averías son alarmantes: cerca de 50.000 averías en los primeros seis meses.
267 incidencias diarias ya en el primer semestre del pasado año, momento en el que el servicio comenzaba a extenderse por la ciudad y que, sin duda, presentaba unas condiciones mejores que las actuales. Los y las vecinas de Zaragoza se merecen algo mejor.
La información sobre este elevado número de averías e incidencias proviene del servicio de movilidad. Se trata de una contestación aportada por escrito ante una pregunta formulada por Zaragoza en Común ante las primeras averías que comenzaron a darse al inicio del servicio y ante la previsión de aumento de estas por la falta de mantenimiento del mismo.
Esta información refleja que hubo un total de 47.329 incidencias en 177 días, del 15 de enero de 2025 al 20 de julio de ese año. Esto significa que cada día, durante ese intervalo de tiempo, los usuarios que cogieron una bicicleta y la devolvieron a la estación antes de transcurrir un minuto fueron 267.
¿Y ahora? Los datos del segundo semestre del 2025 serán preocupantes si tenemos en cuenta la falta de mantenimiento y la velocidad con la que se ha ido degradando el estado de los ciclos, especialmente las ruedas, manillares y baterías.
A nadie que sea usuaria se le escapan otros problemas que acompañan el día a día de este servicio: no encontrar hueco en las estaciones o que estas se encuentren vacías, problemas con los frenos, el sillín, y un sinfín de incidencias que no están a la altura de un servicio público de una ciudad como Zaragoza. Queremos el Bizi, pero sin partirnos la crisma.
Y es que este aumento exponencial de afectados por las caídas con los ciclos de Bizi ha generado una plataforma con la que los usuarios pretenden hacer valer sus reclamaciones al ayuntamiento y la empresa concesionaria, Serveo, según han anunciado los propios fundadores.
Chueca debe escuchar a la ciudadanía y estar a la altura de un servicio cuyo éxito es evidente, un servicio que a todas nos gusta y que es bueno para Zaragoza; pero no todo es blanco o negro. No estás con el Bizi o contra él. No podemos concebir que un servicio público de movilidad provoque graves daños a la salud e integridad física de los vecinos y vecinas de Zaragoza. ¿Se imaginan qué pasaría si los autobuses, taxis o tranvías generaran un número similar de accidentes de la misma envergadura —caídas, roturas, resbalones— cada día?
Estamos hablando, simple y llanamente, de seguridad vial.

