El patrimonio, un valor común a preservar

La Plataforma para la defensa del Patrimonio de Huesca lleva mucho tiempo reclamando medidas al Ayuntamiento de Uesca para que el conocimiento, la preservación y la puesta en valor de su patrimonio cultural sean una realidad. Uesca alberga un rico y variado patrimonio mueble e inmueble al que no se ha prestado la debida atención en los últimos años, con la consiguiente pérdida de riqueza cultural y atractivo turístico.

Catedral de Uesca. Foto: Turismo Aragón.

El Casco Antiguo es un claro ejemplo de esta situación: edificios singulares en estado de ruina que afean plazas históricas como la de San Pedro, yacimientos arqueológicos clausurados a pesar de su relevancia como el del Círculo Católico, degradación de fachadas en calles y plazas, solares expuestos a la intemperie…

Si exceptuamos a Sertorio y la Campana de Uesca nuestro pasado no ha gozado de una divulgación adecuada, algo que tal vez se deba a la ausencia de libros de historia sobre la ciudad. El más reciente ‘Huesca, historia de una ciudad’ se publicó en 1991 y la investigación ha dejado obsoletos muchos de sus capítulos. A todo ello se unen campañas institucionales que confunden Historia con leyenda, fijando la atención en anécdotas históricas como la referida Campana de Uesca, pero ignorando a la población que levantó y dio continuidad a la ciudad también en barrios como la judería, San Lorenzo o Santo Domingo.

El patrimonio es un valor común que requiere de un plan director permanentemente actualizado, que devuelva a la ciudad la riqueza monumental que nunca debió perder, una tarea que construye tejido social y crea empleo de calidad. Si el Ayuntamiento entiende con carácter determinado que el patrimonio es un activo social, cultural, identitario, turístico y económico, debería incorporar a su organigrama un equipo independiente de técnicos en gestión del patrimonio cultural e histórico integrado, al menos, por un cualificado especialista en Historia del arte y un arqueólogo, dada la riqueza existente en el subsuelo de la ciudad, de forma que un departamento incorporado al organigrama en pie de igualdad con áreas como la de Urbanismo, gestione la conservación del patrimonio con capacidad profesional, rigor y en beneficio de la riqueza histórica de Uesca.

Consideramos las asociaciones vecinales y entidades firmantes, que el señalado equipo debería constituir un área específica dotada de autonomía en la materialización de sus funciones, relacionada con el ámbito municipal de Cultura y encargada de elaborar los preceptivos y vinculantes informes siempre que afectasen a cuestiones relacionadas con el patrimonio cultural. La garantía de independencia en su funcionamiento es la piedra angular para valorar la eficacia de ese equipo y garantizar el cumplimiento de los objetivos inherentes a la naturaleza de su creación.

Muchas ciudades de población similar cuentan con ese gabinete técnico y la propia Universidad de Zaragoza oferta un acreditado máster en gestión del patrimonio cultural, dada la enorme importancia social que ha adquirido la disciplina y su relación con otras no menos relevantes para la gestión pública como la arquitectura, el urbanismo, la arqueología, el derecho, la museología, la historia, el arte o la comunicación; esta área podría asumir igualmente competencias en materia de turismo y promoción cultural de la ciudad.

Por último, y no menos relevante que lo anterior, es preciso hacer hincapié en la importancia de la participación ciudadana en la toma de decisiones que afectan a cuestiones relevantes de la política municipal, tales como los planes urbanísticos, regeneración residencial, catálogo de bienes, Agenda Urbana, Libro Verde del Patrimonio Cultural, etc. Así, con el fin de enriquecer el debate patrimonial y la búsqueda de compromisos ciudadanos, se plantea la creación de una mesa del patrimonio en la que junto con los representantes municipales y el área técnica patrimonial, comparezcan asociaciones de vecinos y organismos patrimonialistas. A juicio de la Plataforma que suscribe la tortuosa deriva de un proyecto como el del conjunto monumental del antiguo Seminario constituye un ejemplo palmario de la insoslayable relevancia de propiciar el diálogo y la implicación vecinal.

Entre las tareas encomendadas al referido equipo técnico podríamos citar:

  • Implementar una política que favorezca el interés por la conservación, la rehabilitación y la divulgación de la riqueza que aporta la arqueología, el arte urbano, los inmuebles históricos y el urbanismo a la medida de las personas en los barrios más antiguos de la ciudad.
  • Coordinar las intervenciones arqueológicas en todas las obras municipales: calles, zanjas, trabajos de saneamiento, alcantarillado...
  • Elaboración de un catálogo de edificios singulares, atendiendo a su estado y elaborando informes que promuevan su conservación.
  • Gestión del proyecto museográfico para el Círculo Católico.
  • Propuestas de uso para el conjunto patrimonial del antiguo Seminario Conciliar.
  • Valorar el desarrollo del proyecto relativo al legado de Ramón y Cajal.
  • Diseñar el Plan director de turismo, impulsando estrategias de comunicación para difundir la imagen de la ciudad en el exterior.
  • Organizar jornadas y promover publicaciones que potencien el estudio del pasado de la ciudad como forma de afianzarnos como sociedad, fijándonos en las gentes que poblaron la ciudad, que construyeron la muralla, la catedral o sus iglesias.
  • Impulsar la restauración y poner en valor la muralla como construcción más antigua y de mayor significado histórico, fomentar la investigación sobre un monumento tan poco conocido, bien sea con becas o colaboraciones con otras instituciones como el Instituto de estudios Altoaragoneses (IEA).

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