El oso y el mentiroso

Esta es una de esas veces, que antes de escribir un artículo de opinión, uno debe contar hasta diez, porque la paciencia y la calma son puestas a prueba día sí y día también por el circo mediático creado en torno a cuatro ganaderos de ovino y cuatro osos en los Pirineos occidentales. No he puesto cuatro por poner, esa es la realidad aproximada: ni son muchos más ganaderos, ni son muchos más osos. Sin embargo, como los tiburones en verano, el aburrimiento, el amarillismo y los manipuladores preparan también sus tiburones pirenaicos. De un tiempo a esta parte se …

Lobo

Esta es una de esas veces, que antes de escribir un artículo de opinión, uno debe contar hasta diez, porque la paciencia y la calma son puestas a prueba día sí y día también por el circo mediático creado en torno a cuatro ganaderos de ovino y cuatro osos en los Pirineos occidentales. No he puesto cuatro por poner, esa es la realidad aproximada: ni son muchos más ganaderos, ni son muchos más osos. Sin embargo, como los tiburones en verano, el aburrimiento, el amarillismo y los manipuladores preparan también sus tiburones pirenaicos.

De un tiempo a esta parte se suceden los ataques de oso a ovino en las montañas chesas, ansotanas y roncalesas. No es que sea sorprendente, pues hay osos viviendo en libertad y ovejas viviendo en libertinaje. Ambos animales llevan milenios en nuestras montañas, unos son pocos, salvajes y patrimonio natural de todo, y las otras son muchas, domésticas y tienen un dueño. Hay que recalcar esto hasta aburrir las tumbas: señores, los ganados son negocios privados.

El oso pardo es un animal protegido, en peligro de extinción y que ha costado mucho esfuerzo salvar. En Pirineos llegaron a quedar menos de seis ejemplares cuando se decidió afrontar un proyecto LIFE europeo para reforzar la especie. Para ello, se decidió extraer ejemplares del cupo de caza en Eslovenia (donde su número es sostenible) para aumentar el número y calidad genética de los ejemplares pirenaicos.

Eslovenia, ¿por qué este pequeño país que alguno ni ubica? La respuesta es sencilla: allí, entre Italia y los Alpes austríacos, se da un ecosistema alpino prácticamente idéntico al pirenaico. En efecto, los cromos del álbum son los mismos. Tenemos hayedos, abetos, pastos, montañas, señores con ovejas, pueblecicos encantadores y, mire usted qué casualidad, tenemos osos pardos. Se ve que en escopetas, cepos y venenos, los pirenaicos les damos un baño a los de Pogačar, porque aquí lo único que hizo tambalear al oso fueron los delincuentes, los que a sabiendas que eran los últimos hicieron lo posible y lo imposible por allanarse el camino.

No ha habido ni un solo año en la historia de la humanidad que haya dejado de estar presente el oso pardo en Pirineos, ni uno. Siempre hubo osos, hay osos y habrá osos. Pero al parecer según algún ser supremo de la evolución humana estos osos pardos actuales son unos “asesinos”, animales peligrosos, carniceros e inservibles para nada que iluminados ecologistas nos obligaron a soportar. Pues les voy a decir algo, iba a contar hasta diez, pero cuando iba por el tres se me reventó ya la vena, se me hinchó el cuello y me salió la pura rabia de decirles ya a los mentirosos que estamos hartos, que ya no se puede aguantar oír tanta chorrada, destilar tanta ignorancia y soportar bravuconerías y amenazas.

Vamos a dejar las cosicas claras, para que el que quiera entender entienda y el que no, pues que se dé al vino, se jubile o deje de arrastrar la palabra ganadero o el nombre de su pueblo por los suelos.

Los osos pardos son osos pardos aquí, en Eslovenia o en Barniedo de la Reina, que está en León, no lo busquen. Parece que algunos grandes estudiosos de la especie, que no saben ni en qué continente ubicar los Alpes Dináricos, nos están iluminando con ínclita sabiduría de Tiktok y cuñadismo de barra de bar, sobre como esta nueva especie de oso asesino le da por comerse las ovejas. Le otorgan dni extranjero, le cargan el muerto, culpan a administraciones y ecologistas y no se les ocurre pensar que al igual un buffet libre de ovejicas en un puerto es un bocado apetecible para un omnívoro oportunista. Perdón, me puse exquisito, voy a hablar para los cuñados, que si no atiendes las ovejas viene un bicho con hambre y se las come, como toda la vida de Dios. Ni esloveno, ni ansotano, ni de San Martín del Rey Aurelio, todos los osos comen de todo.

Igual alguno se ha olvidado las escardas que nos preparaba Camille. Sí, Camille, ese oso pirenaico que arrastraba su culo pelado de sarna y al que ahora le ponen sendas, carreras y letreros, se jincaba ovejas que dejaba las bordas temblando, entre las que se asfixiaban, despeñaban, se perdían y las pocas que al final comía. Pero de eso no quieren acordarse, porque sencillamente hicieron lo imposible por acabar con él y con su estirpe.

Vaya, qué pena, les salió mal a los delincuentes, resulta que todas las hordas del mal se aliaron contra los pobres ganaderos arruinados. Hasta la constitución, las leyes, las normas, van y se ponen a defender a esta especie “que no sirve para nada”, como tantas otras ¿Para qué sirven, mosquitos, culebras, águilas, sapos, lobos, etc? Todo está protegido, qué vergüenza verdad, con lo bien que vivíamos antes que podíamos ahorcar un furtivo y aplaudir en la plaza… sin comentarios.

Y es que los pueblos se arruinan, se pierden, se destruyen por el oso asesino. Nada que ver el envejecimiento, la no implantación de empresas, la falta de vivienda, o por supuesto la ausencia de buenos servicios, de atención médica y de buenas comunicaciones. El problema económico de la ganadería son los osos que hacen trabajar al ganadero en lugar de dejar al ganadero ocuparse de su casa rural, su taller, su otro puesto de trabajo, ver a su familia o tomarse un pincho. Qué faena ser pobre, ¿verdad? Todo el día pensando en la faena y en cómo sacar adelante hacienda y familia, pero esto seguro no les pasa a ustedes que no se tienen que desplazar a sus trabajos, cobrar salarios justicos, pagar burradas por hipotecas o alquileres y mirar de cómo llegar a fin de mes.

La realidad es otra, la realidad es que la ganadería extensiva está en franco declive por los mercados y precios, que los ganaderos no quieren ser pastores y que viven muy pero muy por encima de lo que quieren vendernos, porque tienen un chollo montado elegantemente con la connivencia europea por la PAC y por las administraciones que no quieren oírlos protestar en los medios de comunicación sensacionalistas.

Por respeto y educación no publicaremos los nombres de los ganaderos que dicen arruinarse, pero podríamos: las ayudas son públicas y salen a la vista, en este caso dos de los más impertinentes cobran solo de PAC 78.000 euros anuales cada uno, a esto añadan las ayudas autonómicas por estar en zona osera y la financiación. Seguro que todos ustedes reciben de Europa 78.000 euros y llevan la vida mártir. Les ponemos sueldo, les abrimos pistas, les subimos sal y piensos con helicóptero, les arreglamos bordas, cercados, ponemos mastines, pastores eléctricos. Todo para que sea factible la convivencia que lleva habiendo toda la historia. Todo para que su negocio privado siga. Todo para que el oso de todos siga. Y sin embargo tenemos que escuchar sus exabruptos, exageraciones, mentiras y manipulaciones.

Queremos que haya ganaderos, desde luego muchos son buenos ganaderos, gente comprometida con el medio, esos están en nuestro barco, en el de la civilización del S.XXI. Pero a los mentirosos no, estamos hartos de oírles: una cosa es pelear por un negocio y otra ir a sabiendas a perjudicar una especie en peligro de extinción porque me molesta. A muchos de nosotros nos molesta esa actitud y hemos decidido combatir esa manipulación porque algo tan sagrado como la convivencia con otras especies o con otras personas no debería ser motivo de discusión.

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