Ecología

El Ministerio de Transición Ecológica lanza un plan poco ecológico que incentiva la compra de vehículos privados

Desde el Gobierno plantean ayudas de hasta 5.000€ por la compra de vehículos eléctricos, algo que desde una postura ecológica supone una patada adelante con el mismo modelo de movilidad, y desde los fabricantes de vehículos un incentivo insuficiente
| 15 febrero, 2019 18.02
El Ministerio de Transición Ecológica lanza un plan poco ecológico que incentiva la compra de vehículos privados

El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica, ha aprobado un Real Decreto por el que se regulan las bases del Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible (MOVES), dotado con 45 millones de euros y dirigido a incentivar la compra de vehículos eléctricos privados, instalar infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos, el desarrollo de incentivos para implantar sistemas de préstamos de bicicletas eléctricas y la implantación de medidas recogidas en planes de transporte a los centro de trabajo.

Adicionalmente, se habilita una línea de 15 millones de euros destinada a apoyar proyectos singulares de movilidad sostenible en ciudades Patrimonio de la Humanidad, municipios con alto índice de contaminación o ubicados en islas, o iniciativas de innovación en electromovilidad.

Los importes de las ayudas para la adquisición de vehículos oscilan entre los de 700 euros para motos eléctricas y los 15.000 euros para  la compra de camiones y autobuses con propulsión alternativa. Las ayudas para la compra de vehículos ligeros eléctricos se sitúan en torno a los  5.000 €.

De esta manera el Gobierno lanza un paquete de ayudas para la empresa automovilística, más que una inversión ecológica pues financia con los impuestos de todas las personas contribuyentes, la compra de vehículos que no todas las familias pueden permitirse, pues sus precios oscilan entre los 25.000€ de vehículos con autonomías entre 100 y 200 kilómetros, a los 100.000€ que puede alcanzar un vehículo eléctrico con autonomía entre 400 y 500 kilómetros.

Mientras que con dinero público se financiarán 5.000€ para la compra de este tipo de vehículos, el gobierno, en paralelo exige a fabricantes, importadores de vehículos o puntos de venta un descuento mínimo de mil euros en la factura, excepto para las compras de cuadriciclos y motos.

Unas medidas que la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), acostumbrada a recibir continúas ayudas públicas, bajo la amenaza de cierre de plantas, considera “insuficientes” los fondos destinados al Plan Moves.

La etiqueta ‘ecológica’ del coche eléctrico a debate

Bajo la etiqueta ‘ecológica’, desde el ministerio se pretende cambiar el impulso de los motores sin llegar a cambiar la movilidad. En primer lugar porque contempla como “emisión cero” la emitida por un vehículo eléctrico, sin pensar en de dónde proviene la electricidad que estos coches consumen. Que por ejemplo puede provenir de una central térmica. O de una nuclear.

En segundo lugar porque cambiar todo el parque móvil de combustibles fósiles a tracción eléctrica es una quimera y desde luego no sería un proceso completamente limpio. De acuerdo con Jens Peters, en su estudio “El impacto ambiental de las baterías de ión de litio”, la distancia que tienen que recorrer hasta que se hayan compensado las emisiones de CO2 en la fabricación de la batería, la denominada mochila de emisiones, se sitúa entre 40.000 y 85.000 kilómetros, dependiendo de si los comparamos con los vehículos convencionales diésel o de gasolina.

Además, la fabricación de estas baterías requiere de metales como cobalto, níquel, cobre, manganeso y litio, cuya extracción está asociada con impactos medioambientales elevados. Ecologistas en Acción advertía que para las baterías, los indicadores de impacto ambiental más altos son el agotamiento de recursos minerales, la acidificación y la toxicidad humana, asociados sobre todo con la producción de estos metales.

Además, la sustitución del parque convencional por el eléctrico puede generar picos de consumo eléctrico masivos. El vehículo eléctrico crearía una carga adicional para el sistema, que requeriría incrementar las capacidades de generación, haciendo más lenta la transición a un sistema eléctrico basado en energías renovables y sin poder descartar el recurso a la contribución nuclear o de los combustibles fósiles. En el caso del Estado español esto podría suponer el encendido de centrales de gas.

La alternativa viable

En el futuro el transporte será diferente y los vehículos eléctricos constituyen una opción atractiva. Sin embargo, Jens Peters y Félix García Rosillo aseguraban en un artículo publicado por Ecologistas en Acción, que el estado actual de la tecnología es insuficiente para hablar de ellos como la solución definitiva, pero “es de suponer que en los próximos años veamos avances y mejoras tecnológicas”.

Ambos autores aseguraban que el uso de automóviles híbridos o eléctricos “podría suponer una mejora en cuanto a eficiencia energética y emisiones de gases de efecto invernadero, aunque menor de lo que se publicita”, una mejora que solo sería significativa si la energía proviene de fuentes limpias y renovables, puesto que reduciría la contaminación en las ciudades.

Sin embargo, entienden que “el coche eléctrico no puede ser una excusa para que no cambie nada”. En ese sentido advierten que es necesario que los circuitos comerciales sean cortos y el consumo local, que se usen las energías renovables y limpias, y que el transporte público y colectivo sea el mayoritario, dejando el vehículo individual como último recurso.

15 febrero, 2019

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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