El Gobierno que no amaba a las personas

Ocurre pocas veces pero ocurre. Llega la noche convencida que en mi mesilla de noche tengo lectura asegurada (recuerdo haber comprado tres libros la última vez que fui a la librería) y zas!! bofetada de realidad, los he leído todos. Más allá de la decepción intento conciliar el sueño recuperando la información que he ido acumulado esta semana en mi cabeza. Por pensar en algo vamos. Cómo si de una novela negra se tratara  se me amontonan varios personajes principales en mis pensamientos y el ambiente entre mis neuronas somnolientas se asemeja al clásico ambiente del género de película de …

Paloma Lafuente.
Paloma Lafuente.
Paloma Lafuente.

Ocurre pocas veces pero ocurre. Llega la noche convencida que en mi mesilla de noche tengo lectura asegurada (recuerdo haber comprado tres libros la última vez que fui a la librería) y zas!! bofetada de realidad, los he leído todos. Más allá de la decepción intento conciliar el sueño recuperando la información que he ido acumulado esta semana en mi cabeza. Por pensar en algo vamos. Cómo si de una novela negra se tratara  se me amontonan varios personajes principales en mis pensamientos y el ambiente entre mis neuronas somnolientas se asemeja al clásico ambiente del género de película de suspenso y crimen.

Preámbulo. En el Estado español en 2014 la pobreza infantil alcanza la honrosa cifra de un 30%. Ser menor en este país se ha convertido en una carrera de fondo. Lejos quedan las pataletas por jugar un rato más a la pelota o porque el cuento de antes de dormir sea el que tú quieres. Más lejos aún el que los papás te apunten a la extraescolar de turno o una mochila nueva para el nuevo curso.

En Aragón los centros de protección de menores están en  estudio de salir a subasta. Niñas y niños que no pueden estar en su familia de origen, que sufren exclusión social o maltrato infantil pueden ser protagonistas en breve del recorte que el consejero de Bienestar Social y Familia pretende realizar en las condiciones de la prestación de los servicios que los protegen  y cuidan. Lejos quedarán centros con profesionales cualificados/as, materiales para cubrir las necesidades básicas a cargo de la administración y directamente ya se han cerrados aquellos que cubrían la atención psicosocial y terapéutica necesaria para menores situación de riesgo, desamparo, con graves problemas de conducta o de relaciones sociales, y de salud mental.

Capítulo I. En el Estado español se han asesinado en tres meses a 25 mujeres. Ha hecho falta 25 asesinatos para que las personas responsables de garantizar la seguridad y el bienestar de las personas en este país consideren que es necesaria una reunión de urgencia. La ministra de Sanidad, con otros dos coleguillas que llevan carteras importantes del Gobierno, aporta como solución un grupo de trabajo “que aborde este tipo de violencia”. Quizás si no se hubiera recortado en los dos últimos años un 30% del presupuesto en prevenir la violencia machista, quizás si en políticas de igualdad no se hubiera ejecutado un hachazo del 47% y si el Ministro de Educación no hubiera hecho una reforma que prioriza la religión (esa en la que algunos de sus jefes espirituales consideran que la mujer debe ser sumisa) y se hubiera mantenido una educación para aprender a ser seres que se comunican con el debate y no con los puños, sólo quizás, digo yo, nos hubiéramos ahorrado la creación de ese grupo de trabajo.

Capítulo II. Piensas que ya tienes clara la trama de mi novela semanal, nada puede sorprenderme. Mira que soy bocazas. Recuerdo haber leído ayer en la prensa que la nueva ley de seguridad ciudadana que se quiere aprobar contempla que las personas inmigrantes sin la documentación administrativa para residir en este país (Sr. ministro de Interior llámelos ilegales que usted no es de los que se corta un pelo) puedan llamar por teléfono o usar internet desde un espacio público. Lejos queda quitarles las tarjetas sanitarias de acceso a la sanidad pública, para evitar hacerles pasar ese mal trago a las personas vecinas mejor evitar que directamente lleguen a esos locutorios, de ahí el refuerzo de concertinas y nuevo pelotón de fuerzas de seguridad.

Evidentemente me acabo de desvelar. Con la necesidad  de desconectar de esta trama, que suena a ciencia ficción, me levanto de la cama a tomar un vaso de leche. A pesar de que mañana pienso ir a la librería de siempre a comprarme ese libro de repuesto para mi mesilla, sé que la novela negra de esta noche contiene todavía muchos capítulos por leer.

Y lo peor es que no me cabe duda que terminará con un continuará….

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Paloma Lafuente.  Responsable de Políticas Sociales e Igualdad de Izquierda Unida de Aragón

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