
DIAGONAL | El pago de los intereses supera a la suma del presupuesto de todos los ministerios. El pago de la deuda seguirá siendo la principal partida de gastos en unos presupuestos que el Gobierno presentan como indicios de la recuperación económica.
El equipo económico del Gobierno, formado por los ministros de Hacienda y Economía y por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, enseñaron en la mañana de ayer un panorama cuyo principio y fin es el aumento del Producto Interior Bruto (PIB), en proceso de "crecimiento moderado", según la jerga al uso. Fue durante el anuncio del traslado a las Cortes del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2014; un anuncio que ha dejado dos titulares: 1) seguirá habiendo una cuarta parte de la población activa en paro cuando termine 2014 -el Gobierno anticipa que el desempleo se reducirá siete décimas desde el 26,6% previsto para final de 2013 hasta el 25,9%- y 2) el PIB crecerá hasta el 0,7%, una modesta recuperación sobre el cierre en negativo de 2013. El pensamiento positivo del equipo de Gobierno se ha hecho notar en una referencia que alude a la austeridad pero anticipa también un "moderado crecimiento económico", en la línea del discurso de los últimos meses del Ejecutivo.
El cuadro macro dejará paso a partir del lunes al desglose de unos presupuestos en los que se anuncia una caída del presupuesto de los Ministerios de un 4,7%, que no se producirá en partidas como I+D+i, donde se apunta un aumento del 1,3%, Cultura (+17,1%) y becas (+21,55). El Consejo de Ministros, asimismo, anticipó que el pago de los intereses de la deuda será uno de los principales gastos que afrontará al Estado, a pesar de que el sobrecoste de la financiación en los mercados de deuda cae 2.000 millones debido al menor nivel de la prima de riesgo. Los 36.590 millones de euros que se destinarán al pago de estos intereses financieros seguirán superando el presupuesto conjunto de todos los Ministerios (34.584 millones).
En el apartado de recortes, el Gobierno fue más cauto que en otras ocasiones a la hora de presentar las medidas encaminadas a la devaluación salarial. La congelación ya anunciada de las rentas en la función pública se anuncia como un mantenimiento del nivel salarial dado que "la inflación estará en nivel mínimo" por lo que no se producirán "pérdidas relevantes de poder adquisitivo". La llamada "consolidación fiscal", es decir, el límite de déficit para las administraciones públicas también formaron parte del discurso moderadamente optimista del Gobierno. El Estado se compromete a dejar el desequilibrio entre ingresos y gastos de las administraciones en el 5,8% del PIB, siete décimas por debajo de lo pactado con Bruselas para el cierre de 2013. En cuanto a la recaudación, Hacienda anuncia que no se producirán subidas de impuestos.
Los datos, no obstante, presentan un próximo curso sin una rebaja significativa de los niveles de desempleo y con la profundización de la caída de los costes laborales unitarios, que caerán un 0,6% respecto a 2013. Este indicador sigue en caída libre desde 2010, lo que ha convertido al español en el estado europeo en el que más han caído los costes laborales desde el comienzo de la crisis.




