El Estado va de funeral

Dentro de muy pocos días, el jueves 16 de julio, se celebrará un funeral de Estado en recuerdo de las víctimas del COVID-19 una práctica inédita en España a pesar de declararnos un país constitucionalmente aconfesional, a priori y a posteriori. Este estreno no ha gustado a ciertos sectores que han anticipado sus propios intereses ideológicos en celebraciones de corte confesional en claro intrusismo sobre las atribuciones del Estado constitucional. Solapar funciones para visualizar un interés privado que determine la validez emocional de los sentimientos ciudadanos para reconducirlos a una propia parcela dogmática. De manera básica y pedagógica un funeral …

Foto; Toa Heftiba en unsplash

Dentro de muy pocos días, el jueves 16 de julio, se celebrará un funeral de Estado en recuerdo de las víctimas del COVID-19 una práctica inédita en España a pesar de declararnos un país constitucionalmente aconfesional, a priori y a posteriori.

Este estreno no ha gustado a ciertos sectores que han anticipado sus propios intereses ideológicos en celebraciones de corte confesional en claro intrusismo sobre las atribuciones del Estado constitucional. Solapar funciones para visualizar un interés privado que determine la validez emocional de los sentimientos ciudadanos para reconducirlos a una propia parcela dogmática.

De manera básica y pedagógica un funeral de Estado es la máxima expresión constitucional de respeto, reconocimiento y honra a nuestros conciudadanos fallecidos durante la pandemia sin distinción de credos, raza, sexo o condición social cumpliendo así con los artículos 14 y 16.3 de la vigente carta magna.

Una despedida solemne que hace el pueblo a través del Estado y de todas sus instituciones de manera democrática e igualitaria ensalzando los valores de lo común y preservando y respetando siempre lo íntimo para el ámbito privado. Se trata de sumar sin distinciones, de poner nombre sin olvidarse de nadie, de unirse y compartir un dolor al que nadie es ajeno.

Un pueblo plural llamado a un adiós firme y convencido que por encima de ideologías y creencias o no creencias alberga el cálido manto que emana de la soberanía nacional para honrar y dignificar a nuestros muertos.

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