El cartel de entradas agotadas ya anunciaba que la noche iba a ser especial. El Drogas llegó este fin de semana al Festival Castillo de L’Aínsa con un lleno absoluto que empezó a sentirse desde primeras horas de la tarde, con aparcamientos completos, calles llenas y ambiente de gran cita musical en la villa medieval sobrarbense.
Casi cincuenta años después del inicio de su trayectoria, Enrique Villarreal continúa manteniendo una conexión difícil de explicar únicamente desde la nostalgia. El mítico cantante y bajista de Barricada volvió a demostrar en L’Aínsa que sus canciones forman parte de la memoria de varias generaciones y que su directo sigue siendo un espacio de encuentro para públicos de edades muy distintas.
“Ha sido apoteósico. Ver a generaciones tan diversas corear las letras del navarro, el foso a rebosar, el puro ambiente festivalero... Va a ser una imagen imposible de olvidar para quienes hemos tenido la inmensa suerte de vivirlo y sabemos del recorrido de este Festival”, destacó el alcalde de L’Aínsa, Enrique Pueyo.
Una noche de rock and roll en el Castillo
Poco después de las 22:30 horas comenzaron a sonar las primeras notas en el escenario del Castillo de L’Aínsa. La elegida para abrir la noche fue “Esperando en un billar”, de su etapa en Barricada, dando inicio a un recorrido por décadas de canciones marcadas por el rock urbano, la crítica social y una identidad propia.
Temas como “Frío”, “Mientras arde tu país” o “Esta es una noche de rock and roll” estuvieron entre los momentos más celebrados de una actuación en la que El Drogas volvió a desplegar su característica mezcla de energía, memoria y actitud.
El concierto recorrió una trayectoria difícil de condensar, con más de una treintena de trabajos discográficos a sus espaldas. “Ahí reside también la magia de asistir a conciertos de artistas como es este caso: imposible ver dos veces el mismo espectáculo, imposible sentir siempre lo mismo. Y por eso podemos decir que el concierto en Aínsa ha sido la gran cita de esta edición: brillante e irrepetible”, señaló el director del festival, Dani Escolano.
La noche continuó hasta pasadas las 2:00 horas con la actuación de The Bad Fathers, que llevaron al foso del castillo una descarga de rock y punk para cerrar una de las jornadas más multitudinarias del certamen.
Circo, rancheras y vinos de autor

La programación del Festival Castillo de L’Aínsa también llevó durante el fin de semana propuestas más allá de la música. En Labuerda, la escuela superior francesa de artes del circo Ésacto'Lido presentó “Rétrofutur”, una creación de circo contemporáneo incluida dentro del programa transfronterizo Poctefa Eko.
El cierre del fin de semana llegó este domingo en la Plaza Mayor con Puro Relajo y la Feria Vignerons. La formación navarra convirtió la plaza en una verbena de verano con un repertorio de rancheras y canciones populares que reunió de nuevo a numeroso público.
Con siete discos publicados y más de mil conciertos desde su nacimiento en 2013, Puro Relajo hizo parada en L’Aínsa dentro de una gira con más de 90 fechas antes de continuar camino hacia San Fermín.




