Política  Portada

El disputado voto

Empiezo este texto aclarando que ni pertenezco, ni jamás he pertenecido a una organización política y toda mi trayectoria ha estado vinculada a movimientos sociales de base, muchos de ellos de los que a veces peyorativamente se llaman “antisistema” y de corte libertario. De entrada desconfío de las instituciones y conozco de sobras el papel...
| 23 mayo, 2014 10.05

corruptos abstencionismo activoEmpiezo este texto aclarando que ni pertenezco, ni jamás he pertenecido a una organización política y toda mi trayectoria ha estado vinculada a movimientos sociales de base, muchos de ellos de los que a veces peyorativamente se llaman “antisistema” y de corte libertario. De entrada desconfío de las instituciones y conozco de sobras el papel desmovilizador que han jugado en numerosas ocasiones y el apesebramiento que ha llevado a muchas personas de pasado luchador cuando se aferraban a un cargo. Podríamos contar miles de anécdotas e historias de muchos cargos políticos de las supuestas izquierdas que cuando han tocado sillón eran mucho peores que los de la derecha.

Dicho esto hay que reconocer que son las instituciones las que determinan, legislan, deciden y ejercen facultades potestativas sobre la mayoría de aspectos que nos afectan directamente en nuestras vidas. Aun conociendo que hay poderes supranacionales, los mercados, grandes capitales, que son los que marcan las políticas generales, hay cierto margen en las instituciones para el rechazo de algunas o de parte de las políticas del capitalismo transnacional.

De nada sirve movilizar a miles de personas en la calle si un gobierno legisla con mayoría absoluta haciendo oídos sordos a los ciudadanos. Una estrategia de movilización continua no se puede mantener durante largos periodos de tiempo. Ahora que se habla tanto de empoderamiento y de tomar conciencia de nuestra fuerza que las capas que más sufren la crisis del capitalismo se autoexcluyan de la participación electoral solo genera el mantenimiento en las instituciones de ese sistema bipartidista que nos ha llevado a la actual situación y dar carta blanca a los corruptos para que continúen en el poder.

No nos engañemos a la hora de evaluar la relación entre poder político y capacidad de decisión. Esos 100 ancianos del geriátrico en fase terminal, que los pobres apenas tienen conciencia de la situación, y van al colegio electoral con el sobre que las piadosas monjitas les han preparado tienen a efectos prácticos mucho más poder que 10.000 abstencionistas por mucho que luego estemos todo el día en la calle protestando.

Cuando alguien me habla de la utilidad de la abstención activa me vienen a la memoria varios hechos históricos. En las elecciones de noviembre de 1933, en la provincia de Cádiz, la abstención fue del 63% una de las más altas de España debido a la campaña anarcosindicalista en un lugar donde estaban frescos los recientes sucesos de Casas Viejas donde una insurrección anarquista había sido duramente reprimida. El resultado inmediato fue que resultó vencedora por 8 a 3 diputados una de las candidaturas de la derecha más reaccionaria de todo el estado consiguiendo su primera y única acta de diputado José Antonio Primo de Rivera por Falange, el cacique terrateniente conde Ramón de Carranza, el “teórico” derechista José María Pemán o el carlista Palomino implicado en el golpe de estado de Sanjurjo.

La abstención no sirvió para consolidar medidas populares sino para aupar a un gobierno de lo más reaccionario que acabaría con miles de presos políticos. En las elecciones de febrero 1936, la CNT no hizo ninguna campaña y en esta provincia el Frente Popular le dio la vuelta al resultado obteniendo victoria por 8 a 2. Falange quedó como fuerza extraparlamentaria y en esa provincia obtuvo un escaño por el Partido Sindicalista (integrado en el Frente Popular) Angel Pestaña, varias veces secretario general de CNT y representante del sector más posibilista de la organización anarcosindicalista.

Elecciones municipales en Euskadi o Nafarroa donde sólo se presenta una candidatura del PP o de un partido de extrema derecha y sólo con el 5% de los votos válidos se consigue la alcaldía y el poder. De nada sirve tener a todos los vecinos en contra o que el 95% no hayan votado para que el Poder y la potestad ejecutiva sea detentado por una minoría que en la mayoría de los casos ni siquiera sigue en el pueblo. El conflicto vasco tiene sus propias características singulares pero también podemos ver como se ha intentado impedir la participación política y el acceso a las instituciones de una buena parte de la población.

Lo mismo vale para Francia, en esos municipios donde “ha ganado” la abstención pero a efectos prácticos es el Frente Nacional quien gobierna con mayoría absoluta. ¿Qué ocurre allí?, ¿se ha impuesto el comunismo libertario, la autogestión municipal o la democracia real? Pues me temo que no.

Discursos como “todos los políticos son iguales” solo fomentan el caldo de cultivo gordo al fascismo y al populismo de derechas, la solución será un mesías, un salvador. Antaño eran militares golpistas y ahora empresarios populistas. Yo me considero libertario pero jamás podré decir que Sánchez Gordillo, Alberto Garzón, Sabino Cuadra o David Fernández son lo mismo que los Cospedal, Rajoy, Aznar o Rubalcaba.

Yo no creo que las urnas sean la solución mágica para nuestros problemas, pero permiten algún margen de maniobra y utilizar algunos resquicios para actuar. En lo que hace años que ya no creo es en la solución milagrosa de la abstención activa que queda en una cifra que se olvida al día siguiente. La abstención activa podrá esgrimirse cuando haya una alternativa clara y una organización estructurada. Si no queda en una postura ética. De nada sirve decir yo me abstengo y no legitimo el sistema cuando uno está metido en él hasta los tuétanos en el sistema productivo, de consumo, de impuestos, alquileres, hipotecas, usos de servicios y recursos públicos, etc, etc. Me hace mucha gracia cuando algún compañero o conocido dice que no vota para no legitimar el sistema pero luego en la práctica sus hábitos de vida y participación son los mismos que el común ciudadano.

En estas elecciones europeas donde al ser circunscripción única el voto es más proporcional creo que la mejor muestra de mostrar nuestra oposición a los que han preferido la banca frente a las personas es apoyar las candidaturas que se oponen a la Troika. La abstención como forma de que el gobierno caiga por si solo es una opción tan absurda como rezar a la Vírgen del Rocío para encontrar trabajo. Podría ser una persona coherente y responsable si se viviera completamente fuera y al margen del sistema, pero si te afectan desde el mercado laboral, hasta la sanidad o la educación, no se puede decir que no importa quien esté en las instituciones.

Alberto Ezkerra | Para AraInfo

[Nota: este artículo se enmarca dentro del especial informativo en el que AraInfo ha invitado a candidatas y candidatos de Os Pueblos Deciden (Puyalón, EH Bildu, BNG…), Primavera Europea (Cha, Equo, Compromís…), miembros de CNT y pro-abstencionismo, PCPE, Partido X, Izquierda Plural y Podemos Aragón para que expresen sus razones y motivaciones para votar o no en las elecciones europeas del 25 de mayo. Los artículos los incluiremos en nuestro especial “Urnas y Calle”]

23 mayo, 2014

Autor/Autora

Colaborador de AraInfo. @CojoManteca2


Twitter
Facebook

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR