El consentimiento en el centro

06 marzo, 2024. 09:35

Ya sabemos que los avances legales del feminismo provocan reacciones encontradas. La aprobación de la ley del ‘Solo sí es sí’ y la ley trans lo pusieron nuevamente de manifiesto. Lo sorprendente ha sido que después de acontecimientos de gran repercusión, como el beso no cosentido de Rubiales a Jenni Hermoso y la reciente sentencia del caso Dani Alves, el tema del consentimiento haya sido asumido y entendido por una gran mayoría de la gente.

Los cambios pocas veces gustan a todo el mundo, sobre todo no gustan a algunos hombres cuando implican una ligera pérdida de privilegios, tan invisibilizados que apenas son conscientes de ellos. No sentir rabia es un privilegio, decían las paredes de Chile en las movilizaciones de 2019. Quizá la negación de la realidad sea una salida tentadora; no querer ver la violencia estructural que sufren las mujeres para no sentirse amenazados por una crisis de masculinidad. Pero negar esta violencia es difícil de digerir cuando la realidad nos dice que ha habido más de mil doscientas mujeres asesinadas en España víctimas de violencia de género desde 2003 y muchas otras más por violencia sexual. La negación está calando en algunos espacios y la reacción ha encontrado un nicho de descontento y lo explota: el miedo actúa y nos lanza al conservadurismo.

Los cambios no gustan siempre, tampoco a algunas personas situadas en el progresismo. Esto supone un reto para el avance del feminismo; sus logros provocan también una reacción recelosa en sectores de la izquierda que hasta ahora -aunque solo fuera de manera teórica- lo apoyaban. Algunos de los hombres que antes estaban cómodos empiezan a sentirse amenazados (¿víctimas?) por sus avances. Algo habrá que hacer para que sigan como aliados, dicen culpabilizando al feminismo. ¿No sería más productivo que este segmento de hombres iniciara un proceso de reflexión crítica sobre el patriarcado y los estereotipos de género?

En este contexto, algunos sectores del feminismo siguen apostando por el desarrollo de medidas reformistas que no cuestionen las estructuras que originan la desigualdad. Un ejemplo sería la norma de exigencia de paridad en las grandes empresas españolas, en sus consejos de administración. A no ser que se forme parte de ese pequeño grupo de mujeres privilegiadas, este anuncio te deja fría. Porque la mayoría de las mujeres está inmersa en la precariedad laboral; son las que recogen los cristales que ellas rompen. Si las políticas feministas no son transformadoras, cada vez son menos útiles para las mujeres. En un país desigual y diverso donde el ascensor social no existe, hace falta algo más que la paridad para levantar entusiasmo. Posiblemente estamos avanzando más de lo que el feminismo neoliberal nos ofrece.

Pero lo sorprendente de los últimos meses ha sido los acontecimientos en ámbitos hasta ahora alejados del feminismo, como el futbol y la judicatura. Hablamos del #SeAcabó y la sentencia de Dani Alves.

#SeAcabó representa la parte positiva de los avances del feminismo. El beso no consentido de Rubiales a Jenni Hermoso ha tenido respuesta porque fue entendido como una forma de violencia sexual. Hubo una conexión con el sentir y la valentía de Jenni Hermoso; todas en algún momento hemos pasado por una experiencia de agresión y la reconocimos en esa escena. Se plantó cara, todas juntas, rompiendo el silencio y pidiendo reparación. En un caso tan popular y en principio controvertido, se acabó apoyando masivamente a Jenni. ‘Hermana, yo sí te creo’.

Con la normalización y reivindicación del consentimiento la ley del ‘Solo sí es sí’ encuentra su lugar en la sociedad. Recordemos que nació como respuesta a los malestares del movimiento de protesta por la sentencia de la manada. Sentencia que creó indignación en la calle al no ser identificada la agresión como violación por no considerarse probada la negación del consentimiento. En el caso Dani Alves ha habido un cambio en la práctica de los tribunales: mas protección de la intimidad y una mayor credibilidad de la perjudicada. No hay exigencia de un comportamiento heroico, ni necesidad probatoria de la existencia de lesiones.

El consentimiento está en el centro, se ha abierto paso a pesar de la campaña para ridiculizarlo y que pareciera absurdo. La sentencia de Alves lo deja claro. La valentía de la superviviente al denunciar a un personaje poderoso la ha hecho posible. Dice:

‘... debe señalarse que ni que la denunciante haya bailado de manera insinuante, ni que haya acercado sus nalgas al acusado, o que incluso haya podido abrazarse al acusado, puede hacernos suponer que prestaba su consentimiento a todo lo que posteriormente pudiera ocurrir. Estas actitudes o incluso la existencia de insinuaciones no suponen dar carta blanca a cualquier abuso o agresión que se produzca con posterioridad; el consentimiento en las relaciones sexuales debe prestarse siempre antes e incluso durante la práctica del sexo, de tal manera que una persona puede acceder a mantener relaciones hasta cierto punto y no mostrar el consentimiento a seguir, o a no llevar a cabo determinadas conductas sexuales o hacerlo de acuerdo a unas condiciones y no otras. (...)’.

Firma

Noticias relacionadas

· PUBLICIDAD ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·