
El Ayuntamiento de Broto aprobó con los votos de CHA y PSOE una moción en la que se acuerda mostrar su solidaridad hacia las y los hablantes de aragonés y catalán, declarar su intención de no aplicar la nueva Lei de Luengas y pedir al Gobierno de Aragón que no la desarrolle, ni aplique "porque incumple la Constitución, el Estatuto de Autonomía y la Carta Europea de las lenguas minoritarias".
Para José Ramón Ceresuela, portavoz de CHA en el Ayuntamiento de Broto, “la actual ley de no lenguas es una aberración de un gobierno acomplejado y antiaragonesista, que ha impulsado un disparate filológico, que se ha convertido en el hazmerreír al no llamar por su nombre al aragonés y al catalán, y por ello en Broto hemos declarado la intención de no aplicarla”.
“Tristemente se sigue sin reconocer los derechos de las y los aragoneses que hablan aragonés y catalán, la ley de mínimos de 2009 dió visibilidad jurídica a las lenguas que se hablan en nuestro país, e hizo la emersión lingüística, mientras que la actual niega la existencia oficial de las mismas, minorizándolas, y las relega al ámbito de lo privado, por la irresponsabilidad del PP-PAR que se han erigido en verdugos de nuestro patrimonio lingüístico”, ha afirmado Ceresuela.
Por último el portavoz de CHA ha añadido que “respecto al aragonés, lengua privativa de Aragón que se habló en casi todo nuestro territorio, que pervive a duras penas en Sobrarbe, y de la que deberíamos estar orgullosos, con esta ley corre el serio riesgo de pasar a ser lengua muerta para vergüenza de todos los aragoneses”.




