Durante esta semana el rey emérito ha podido despertarse, asomarse a la ventana del rascacielos para millonarios en el que vive y ver algo surcando el cielo de Abu Dabi. De lejos parece un avioncito de papel y resuena a motor acelerado de scooter. Es el dron Shahed. Está volviendo loca a la prensa del Imperio.
La militaria, la afición y admiración de las armas, que entiende los conflictos bélicos como algo aislado de la economía y la política es inútil; es frikismo pro militar que solo lleva a frivolizar con la guerra, que es la peor y más cruel e inhumana faceta de nuestra civilización.
Hecho el necesario inciso hay que hablar del Shahed, su icónica forma y sonido se pueden convertir en un símbolo. Quizá —ojalá— acabe protagonizando las banderas de las nuevas Repúblicas árabes independientes y soberanas. No sería la primera vez que un arma barata, útil, eficiente y efectiva —o sea, diseñada por y para los pobres, para el Sur Global— acaba en el escudo de un país.
Pero la similitud entre el Shahed y el AK47 no se basa solo en que ambas son armas portadas por los débiles para enfrentarse a los poderosos, se basa sobre todo en el contexto. La guerra que ha desatado el imperio —impulsada por su genocida perro de presa desbocado— contra Irán es una guerra por la independencia nacional. Por la soberanía. Irán no es Irak. Irán es Vietnam. El Vietnam del siglo XXI. Hay que reconocer que pese a que el Islam no tiene una Teología de la Liberación, parece que sí tiene una Teología de la lucha antiimperialista, sobre todo su rama chií.
Solo en este contexto podemos entender la actuación de Irán. Su cúpula militar y la Guardia Revolucionaria probablemente hayan estudiado con detenimiento a Ho Chi Minh y a Võ Nguyên Giáp. Derrota táctica, victoria estratégica. Se puede vencer en una guerra asimétrica donde tu rival es la primera potencia mundial. El ejemplo de la ofensiva del Tet aplicada a la realidad concreta: ataques sistemáticos a la infraestructura petrolera de las monarquías del Golfo, ataque al petrodólar y debilitamiento de la frágil logística del comercio internacional con el cierre del estrecho de Ormuz —y aún puede llamar a sus aliados de las arenas para presionar sobre Bab el-Mandeb—. Parece que Irán sí tiene el arma nuclear pero no la basada en el átomo sino la capaz de atacar al núcleo del capitalismo occidental. Porque aunque se empeñen en convencernos de que la economía es ficción y que el dinero sale de la nada esto no es así. En su concepción mágica de la realidad piensa el emperador, que se siente bendecido por los principales líderes religiosos de su país, que puede paliar la subida del barril con un sortilegio, con un hechizo. Pero las refinerías y reservas del Golfo Pérsico arden y el miedo tapona el paso marítimo.
Pese a las similitudes con la guerra en Indochina lamentablemente el componente socialista es casi inexistente. Por eso importa Cuba, que también está en el punto de mira de EEUU. Quizá no sea la vanguardia hoy como lo fue en su día, los jóvenes no llevan ya camisetas del Che. Pero si en su día la Unión Soviética fue la retaguardia mundial del movimiento obrero -hoy sin ella no paramos de retroceder- la isla infinita es la retaguardia ideológica de la izquierda. Allí donde podemos ir a comprobar, cuando nos cansamos de los conflictos cotidianos, que sin duda el Socialismo es el sistema más justo, más feminista, más humano, más ecologista y racional que existe. Su caída sería un mazazo brutal a las luchas de emancipación. Cuba debe resistir, La Guerra de Guerrillas tiene que seguir en las bibliotecas de los militantes de Hezbolá.
¿Cómo afectará la Guerra regional de Oriente Medio a nuestra península, provincia del protectorado del Imperio? Soberanía grazna el cuervo ingenuo. “No estamos solos, somos los primeros” dijo. En eso casi tiene la razón. Suárez, Anguita -con su oposición a Maastricht- y ahora Sánchez son de los pocos políticos españoles que en las últimas décadas han señalado la cuestión. El “No a la guerra” abre un nuevo campo de posibilidades que las y los antiimperialistas y gentes de izquierdas no podemos obviar. Los líderes de la UE se contradicen. Hora de profundizar en el análisis de la UE como estructura burocrática irreformable al servicio de la oligarquía occidental. EEUU amenaza con un embargo. Nosotros deberíamos contestar con una propuesta de salida inmediata de la OTAN y expulsión de las tropas extranjeras de nuestro país. Y por qué no, señalar que hablar de soberanía también es hablar de los Fondos Buitre, de origen y raigambre anglosajona, que revientan el mercado de la vivienda en nuestro país.
La Historia acelera propulsada por motores de scooter. Puede acabar la balsa de aceite -o de petróleo dadas las circunstancias- en la que hemos vivido sostenida en un bajo paro y un Gobierno progresista. Inflación e inestabilidad geopolítica. El mazo se baraja. La carta del as de la soberanía puede cambiar de mano. La derecha renuncia a la defensa de los intereses nacionales. Nada nuevo por parte de Los Cien Mil Hijos de San Luis, los de Hendaya y los palmeros de Bienvenido Mister Marshall —ahora en su versión 2.0. con el servilismo ayusista preparando la celebración del 4 de Julio—.
Todas las luchas deben apuntar al mismo sitio. El enemigo de la humanidad es el imperialismo genocida ya con las caretas quitadas. La solidaridad internacionalista ya ha pasado de deber moral a necesaria praxis política inmediata. Nuestra tarea es golpear, como un avioncito de papel, al corazón del sistema.

