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Diccionario para no perderse en el juego de pactos

El paréntesis que vive la política española desde el 20 de diciembre y que podría extenderse hasta una nueva convocatoria electoral el 26 de junio, tiene su propia jerga
| 2 marzo, 2016 10.03
Diccionario para no perderse en el juego de pactos

El resultado de las elecciones del 20D ha abierto un periodo inédito en la historia política española desde la Transición, un soporífero paréntesis en el que el tiempo parece haberse detenido ante la creciente indiferencia de la población, el asombro de la comunidad internacional y los nervios de las bolsas, no directamente relacionados con la situación política pero dispuestos a hacer como si fuera así.

Un periodo con un Gobierno en funciones, varias mesas de negociación abiertas, ataques y codazos, que podría extenderse hasta el 26 de junio, cuando se convocarían nuevas elecciones. Como cada nueva etapa, ésta tiene su propia jerga.

La aritmética choca con los programas electorales y con las líneas rojas, que se desdibujan entre apelaciones a la responsabilidad de Es­tado, de la que todos los candidatos presumen.

Aritmética: 176 es la suma que importa. Cual­quier combinación de escaños que no alcance esta cantidad será frágil tanto en los cálculos para optar a la investidura como más adelante, en plena legislatura, para sacar adelante los Presupuestos Generales o para emprender reformas.

Líneas rojas: Principios programáticos irrenunciables hasta el momento de iniciar una negociación de gobierno o pacto de investidura, posteriormente plasmados en alambicadas fórmulas dentro de los pactos programáticos. Véase Referéndum.

Si cualquier incrédulo teclea «Podemos nunca» en Google, el buscador rellenará la frase en función del resultado con más entradas. Adivinen. «Pactará con el PSOE» es el final de la enunciación. Pedro Sánchez también garantizó «rotundamente» en una reunión en el Insti­tuto de Empresa Familiar que nunca pactaría con los de Iglesias.

Al­bert Rivera tiene los mismos problemas de memoria: cinco días antes de las elecciones aseguró que no firmará pactos de investidura tras las elecciones generales ni con la derecha ni con los socialistas porque sería «defraudar a mucha gente». Mientras tanto, el PP sigue insistiendo en su propuesta de «gran coalición» con el PSOE, y con C’s como bisagra y aspirante a hegemónico ocupante de la centralidad de un tablero escorado a la derecha.

Bisagra: Función que sirve para explicar el papel de Ciudadanos en las negociaciones entre PP y PSOE. A su vez, los socialistas se presentan como partido bisagra de las formaciones a su izquierda con una curiosa lógica: los documentos de pacto ofrecidos el 29 de febrero a Po­demos, UP-IU y a las confluen­cias (En Marea, En Co­mú Podem y Compromís) ofrecían más matices izquierdizantes/soberanistas a estos dos últimos espacios que al partido de Pablo Iglesias.

«Teatro» ha sido otro de los términos más utilizados en los últimos meses. «Teatro» referido a una votación de investidura que sólo podría salir adelante con la colaboración –pasiva– de Mariano Rajoy, alrededor de quien ha crecido una suerte de «cordón sanitario» ante la proliferación de casos de corrupción. La palabra también ha servido a los partidos y medios de la derecha para hablar de una coalición de izquierdas que no cuenta con los votos necesarios y tendría que contar con la colaboración de unos o varios partidos nacionalistas conservadores. Un «Gobierno del cambio» que tendría muy difícil aplicar cualquier reforma de calado: aun si el PSOE fuera considerado de izquierda, los partidos conservadores-liberales (PP, C’s, PNV, DiL y CC) suman 178 escaños, dos por encima de la mayoría absoluta.

Junto a la retórica y el teatro, los economistas han cumplido el papel de marcar las primeras líneas rojas tangibles de las cuatro organizaciones que protagonizan este ciclo.

Economistas: Porque no es lo mismo que el encargado de Economía sea Jordi Sevilla, Luis Garicano, Nacho Álvarez o Alberto Garzón. Por la procedencia de cada uno –el Ministerio en la época de Pedro Solbes, el liberalismo académico anglosajón o la economía crítica– y por el proyecto que defienden: la necesidad o no de una reforma fiscal que camine hacia un modelo de impuestos progresivos, la necesidad o no de cambiar las relaciones con las instituciones europeas, el problema de endeudamiento y la precariedad. Véase Contrato único

La propuesta de PSOE y Ciudadanos volvió a situar, cuatro años después de las huelgas generales, las condiciones laborales y de redistribución en primer plano del debate político. El fantasma del contrato único, vieja propuesta del think tank neoliberal Fedea, ha puesto el foco sobre las reformas del mercado de trabajo que pueden venir.

Contrato único: Objetivo de C’s y amplios sectores de la economía liberal para «simplificar» el marco laboral español. Bajo la etiqueta de «contrato estable» y en un contexto de devaluación salarial como el actual, esta propuesta no supone un cambio de rumbo de las políticas de empleo del Estado (véase Bruselas). La inclusión encubierta de esta propuesta en el acuerdo PSOE-C’s llevó a Podemos a denunciar una «tercera reforma laboral» implícita en el documento.

Los recortes, sin embargo, no son populares fuera de Bruselas, y la recuperación económica es también una especie de consenso implícito antes de las próximas elecciones, a pesar de que todos conocen las consecuencias a corto plazo del elevado endeudamiento de los sectores público y privado. Ante todo, responsabilidad.

Responsabilidad: Palabra muy utilizada en los discursos navideños del rey. En el texto del pacto PSOE-C’s aparece acompañada de otras grandes palabras del juancarlismo como «consenso» o «moderación». Podemos habla de «coalición responsable y comprometida con la ciudadanía». En los primeros meses tras el 20D, los portavoces de PSOE y Podemos señalaron la “responsabilidad” de Mariano Rajoy de presentarse a la votación de investidura, aunque fuera a perderla. Véase Teatro

Bruselas: Espacio técnico-burocrático donde se deciden aproximadamente el 80% de las políticas que los distintos Estados “soberanos” de la Unión Europea deben aplicar.

Si la recuperación económica no encuentra, de momento, quién la discuta, la regeneración se ha convertido en el elemento clave del aislamiento alrededor de Mariano Rajoy. Los casos de corrupción han dejado huérfano de pactos al actual presidente, que lo intentará aun a sabiendas de que no encaja ni a martillazos en el esquema «gatopardesco» de que todo cambie para que todo siga como está. Pero tan difícil es la tarea de restaurar a Rajoy como la de encumbrar políticamente a Pedro Sánchez o Albert Rivera, a pesar de que los editoriales hayan comenzado a echar el resto para que así sea.

Editorial: Dispositivo de los grandes medios de comunicación para devolver a PP, PSOE y C’s al carril de la gran coalición y, en el caso de nuevas elecciones, abonar el terreno para que el resultado se parezca más a las encues­tas publicadas antes del 20D.

Artículo de Pablo Elorduy y Martín Cúneo publicado en Diagonal.

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