Desmontemos los tópicos racistas

Dice el tópico racista más utilizado en la actualidad que las personas migradas nos roban el trabajo, se llevan las ayudas, no pagan impuestos y nos imponen su cultura. Pero, ¿quién nos roba el trabajo si habitualmente realizan los trabajos que la gente que dice esto no quiere hacer? Los trabajadores perdemos los trabajos para que los capitalistas, insatisfechos con los grandes beneficios que tienen y movidos por un insaciable y enfermizo afán de lucro, se llevan los negocios cuando encuentran cualquier lugar donde realizar la misma actividad por un menor coste. El trabajo no nos lo quitan las personas …

Dice el tópico racista más utilizado en la actualidad que las personas migradas nos roban el trabajo, se llevan las ayudas, no pagan impuestos y nos imponen su cultura.

Pero, ¿quién nos roba el trabajo si habitualmente realizan los trabajos que la gente que dice esto no quiere hacer? Los trabajadores perdemos los trabajos para que los capitalistas, insatisfechos con los grandes beneficios que tienen y movidos por un insaciable y enfermizo afán de lucro, se llevan los negocios cuando encuentran cualquier lugar donde realizar la misma actividad por un menor coste.

El trabajo no nos lo quitan las personas migradas sino los capitalistas. Así que, si lo considera más rentable, sencillamente se llevan las empresas y lo hacen sin remordimiento alguno. Los responsables directos de la desindustrialización, deslocalización y descapitalización no son las personas migradas.

Quizás se autollamen buenas personas, cristianos, patriotas pero, cuando se trata de dinero, no tienen ni patria, ni ética, ni moral. ¿Quién se lleva las ayudas? La mayor parte de las ayudas económicas de los Estados de la UE como el español van a parar directa o indirectamente a lobbies capitalistas.

Los grandes empresarios se llevan del Estado mucho más que los trabajadores y trabajadoras autóctonos y extranjeros juntos. Y se lo llevan también cada vez que hay crisis económicas: basta recordar las recientes donaciones millonarias a la banca para afrontar la crisis financiera que ellos mismos crearon.

Cuando se dice que en el Estado español hay quien vive de las subvenciones, no se falta a la verdad, pero son los capitalistas. Las pensiones y prestaciones por desempleo que el Estado paga a las personas trabajadoras no son nada frente a los millones de capital público que cada día se embolsan estos empresarios.

¿Impuestos? También, a la hora de pagar impuestos, estos capitalistas tienen la ley a su favor y, cuando no las tienen, la incumplen. Aquí los que pagamos impuestos en serio somos los trabajadores, con independencia de dónde hayamos nacido. La presión fiscal sobre el trabajo es 3 ó 4 veces más fuerte que sobre las rentas del capital. Se pagan muchos más impuestos por cada 1.000 euros ganados trabajando que por cada 1.000 euros ganados especulando y explotando a trabajadores.

Estos capitalistas obtienen todo tipo de descuentos económicos de los Estados y tienen con ellos una legislación que les favorece frente a las personas asalariadas. No sólo eso, sino que además estos empresarios sortean la Hacienda pública de forma sistemática, legal o ilegalmente, y defraudan más de un tercio de lo que ingresan de media. Mientras la clase trabajadora pagamos nuestros impuestos directamente descontados de la nómina, "autóctonos" o "migrante". Por si fuera poco, después hacemos la Declaración de la Renta.

Por otro lado ¿Quién nos impone su cultura? Son estos empresarios quienes nos imponen su cultura. O mejor dicho, la incultura del individualismo. La incultura del "roba todo lo que puedas". La incultura de los avaros, los ignorantes y los hipócritas. La incultura de la mercantilización de las relaciones humanas, de la explotación. Ellos imponen su forma de ser y pensar, su ideología liberal. Ellos nos inculcan su superioridad moral, su racismo, su clasismo.

El racismo: la trampa más vieja para la clase trabajadora. El racismo no es una ideología, es de forma clara la no ideología. Como tal, se alimenta no del pensamiento sino de quienes no piensan en él. En realidad, no se debería discutir sobre los derechos de las personas migradas sobre todo aquellos que se consideran defensores de los Derechos Humanos: pues todas las personas son personas, independientemente de su procedencia, color de la piel, sexo, opinión política o clase social.

Como personas tienen derechos y estos derechos no son concesiones de Estados o instituciones superiores, son inherentes al hecho de ser personas. Por eso, todos los tópicos racistas que sentimos repetidos, para justificar medidas criminales como CIE's, campos de refugiados, controles aduaneros, muros y alambradas de espinas, son falsedades evidentes que se asientan sobre prejuicios ignorantes y que se alimentan de los instintos más primarios de la naturaleza humana.

El racismo es una vieja trampa para dividir a la clase trabajadora. No caigamos. Todos estos tópicos que los racistas utilizan contra las personas migradas serían acertados si se dirigieran a los verdaderos responsables que son los lobbies capitalistas.

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