Decíamos ayer

En junio de 2011 publiqué un artículo, titulado 'Cambio y renovación', en el que reflexionaba sobre las entonces recientes elecciones municipales y autonómicas en las que el Partido Socialista había perdido importante apoyos

Pocas fechas antes, el 15 de mayo, se había producido una manifestación y habían comenzado una serie de acampadas en las plazas de muchas ciudades españolas, que darían lugar al fenómeno de los indignados y a una corriente política que se fijaba en esa fecha (el 15-M) y que, con el tiempo, cristalizaría en un movimiento emergente y en un partido (Podemos). Cuatro años después, y si los sondeos de opinión no fallan de forma estrepitosa, ese movimiento que se dispone a entrar masivamente en el Parlamento español ya está condicionando la política de este país y modificando de manera sustancial el panorama de la izquierda. Refiriéndome a ellos afirmé entonces: “Creo que el PSOE deberá hundir sus raíces ideológicas en esa queja que, sumada a las señas de identidad socialistas, puede ser la savia que alimente un nuevo programa que ilusione a la población y sustituya al que acaba de ser rechazado”.

En ese mismo artículo, unas líneas más adelante, añadí: “El rechazo de las urnas deja políticamente amortizados a un número importante de hombres y mujeres. Su mensaje ha recibido un no rotundo, y ellos también (…) Hacen falta nuevos rostros al frente de las ejecutivas y de las listas. Es una tarea ingrata, que deben abordar los militantes socialistas, la de relevar a compañeros que han hecho una magnífica labor (…) pero que están políticamente quemados. Si no se emprende ya esa renovación, es probable que el PSOE se vaya disolviendo como un azucarillo a cada confrontación electoral”. Como era de temer, los dirigentes socialistas no compartieron mi punto de vista y no hubo ni renovación ideológica, en la línea que demandaba el país, ni renovación de los responsables. Y, como era de prever, el batacazo electoral se completó en las generales de aquel mismo año, con el peor resultado cosechado por el PSOE en la reciente historia democrática española y con el ascenso del PP a las mayores cotas de poder político que nunca había disfrutado.

De entonces a hoy muchas cosas han cambiado. A la derecha gobernante le pasan factura estos cuatro años de recortes y penurias que han desembocado en un intolerable aumento de la desigualdad, y ello le aboca a una pérdida de apoyo electoral también inédita desde los tiempos del hundimiento de la UCD. Una caída que, sin embargo, no tiene el correlato de un crecimiento socialista. Por primera vez la pérdida de votos de uno de los dos grandes partidos no se traduce en un aumento de los de su rival: el PSOE, por tanto, sigue bajando y no se adivina dónde acabará el descenso. Es verdad que los tiempos del bipartidismo parecen destinados al baúl de los recuerdos, por lo menos por una larga temporada, y que las dos fuerzas emergentes restan votos y escaños a los dos grandes partidos. Pero también es cierto que eso ocurre, entre otras causas, por la incapacidad de estos para adaptarse a las demandas de la sociedad española de 2015.

Y también es cierto que no en todas partes la situación es idéntica. Desde aquel 2011, el Partido Socialista ha abordado una cierta renovación generacional, al menos en los aspectos más visibles, y que algunas caras no son las que figuraban en los carteles de entonces (más difícil es saber en qué han variado las posiciones ideológicas y las propuestas políticas), pero desde luego no ha sido suficiente para recuperar la confianza de los votantes aunque pueda ralentizar la caída. Las encuestas señalan en qué comunidades resiste el PSOE y en cuáles sigue desplomándose. Aragón, cómo no, está claramente entre estas últimas. Y en la circunscripción de Zaragoza las previsiones se escriben con tinta muy negra y, lo admitan o no en público los dirigentes socialistas, el pesimismo es inocultable ya a pocos días de la cita electoral.

La razón de ello es, a mi juicio, transparente: ¿dónde está la renovación en esta comunidad? Aquí no es ya que las caras sean las mismas de 2011, es que son las mismas desde hace treinta años y, en estos últimos, vienen soportando revolcón tras revolcón en las urnas sin asumir la menor responsabilidad, tal vez confiando en que los electores cambien de opinión o tal vez (y esto es lo más probable) porque asumirlas les llevaría a dimitir, Creo que no me equivoco si pronostico que los resultados del 20-D en Zaragoza capital (y eso representa más de la mitad de Aragón) van a ser para los socialistas aún peores de lo que predicen las encuestas. Y todo indica que algo parecido se teme en los despachos de la ejecutiva regional: a tenor de lo visto en estas últimas fechas, da la impresión de que los mayores esfuerzos no están destinados tanto a mejorar las expectativas electorales como a minimizar los daños para los dirigentes el día después. Si las malas previsiones se cumplen no parece que haya otra salida que un congreso extraordinario, y algunos movimientos apuntan con claridad a que esa hipótesis se está barajando ya, pero no precisamente para asumir la responsabilidad del fracaso (esa se cargará a la cuenta de los votantes, o de los militantes, o de quien sea) sino para asegurarse el control del partido de cara precisamente a evitar que la militancia les exija asumirlas .Es la única explicación a los nombramientos realizados últimamente .Todos con responsabilidad orgánica en las agrupaciones locales de Zaragoza y descolgados de las listas electorales. Una especie de premio de pedrea, para garantizar el poder orgánico el día de después

Siguen empeñados, en recurrir a las viejas artimañas, para que nada cambie y para seguir en la primera línea sin importar, lo que opinen los votantes.

Serán causas exógenas, y no se discutirá este, ni otros mensajes parecidos El culpable será el mensajero.

Pero ni hacía falta ser adivino para pronosticar lo que pronostiqué hace cuatro años, ni hace falta serlo ahora para saber el resultado del día 20.

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies