Uno de los condenados de la “manada de Huesca” es el neonazi que participó en una brutal paliza a un joven en 2024

Mateo Millán, condenado por agresión sexual continuada a una menor, fue uno de los neonazis detenidos tras la paliza de carácter ideológico en el Tubo de Uesca. El caso conecta violencia ultraderechista y violencia machista.

Pancarta en la manifestación antifascista del 20N en Uesca en 2024, tras la agresión neonazi | Foto: AraInfo

Uno de los tres condenados en el caso de la conocida como “manada de Huesca”, Mateo Millán, fue también uno de los neonazis implicados en la brutal agresión a un joven ocurrida en 2024 en la ciudad altoaragonesa.

Tal y como recoge la sentencia de la Audiencia Provincial de Uesca, a la que ha tenido acceso AraInfo, Millán —identificado como Mateo M.N.— ha sido condenado por un delito continuado de agresión sexual con acceso carnal a una menor de 16 años y por acoso, en un contexto de violencia, intimidación y control prolongado.

El mismo individuo figura entre las personas detenidas por la agresión de carácter ideológico ocurrida en la zona del Tubo, donde un grupo de neonazis propinó una paliza a un joven por motivos ideológicos, causándole graves daños físicos y psicológicos. Según confirmó entonces el departamento de comunicación de la Policía, varias personas fueron arrestadas por estos hechos.

Entre los detenidos se encontraban dos conocidos integrantes del entorno neonazi: el propio Mateo Millán y Daniel Martín, este último vinculado a ambientes de extrema derecha y con antecedentes por hechos violentos. Su presencia en la calle, pese a ese historial, generó entonces una fuerte alarma social en Uesca.

La agresión de 2024 provocó una amplia respuesta política y social. Todos los partidos —a excepción de PP y Vox— condenaron los hechos y reclamaron a la alcaldesa, Lorena Orduna, la convocatoria urgente de la comisión municipal de seguridad ciudadana.

La respuesta en la calle fue también contundente. El 20 de noviembre de 2024, alrededor de un millar de personas se manifestaron en Uesca convocadas por la Coordinadora Antifascista para denunciar la violencia ultraderechista. Bajo el lema “ninguna agresión sin respuesta”, el movimiento antifascista advirtió de que estos ataques “no son hechos aislados”, sino la expresión de un clima de impunidad.

Durante la movilización, que contó con apoyo llegado desde Zaragoza, Teruel y otros territorios, se corearon consignas como “Fuera nazis de nuestros barrios”, “Uesca es antifascista”, “Ninguna agresión sin respuesta” o “Libertad para los seis de Zaragoza”, en una de las mayores respuestas sociales recientes frente a la extrema derecha en la ciudad.

Los hechos de la agresión nazi comenzaron cuando uno de los jóvenes fue increpado y golpeado. Un amigo intervino para defenderlo, pero fue atacado por la espalda. Ya en el suelo, indefenso, recibió patadas y golpes por parte de un grupo de alrededor de diez agresores.

Ahora, la condena a Mateo Millán por agresiones sexuales continuadas a una menor vuelve a situar su nombre en el centro de un caso de extrema gravedad, conectando episodios de violencia ultraderechista con delitos de violencia machista.

En el mismo proceso judicial también han sido condenados Juan Ramón G.L. y Antonio G.G., con penas superiores a cinco años de prisión. En conjunto, las condenas superan los 26 años de cárcel. En el caso de Millán —el único de los tres que no alcanzó un acuerdo con la Fiscalía ni con la acusación particular—, la pena asciende a 14 años y seis meses de prisión, además de medidas de alejamiento, libertad vigilada e inhabilitación para trabajar con menores.

El tribunal ha establecido asimismo indemnizaciones económicas para las víctimas, reconociendo el daño causado en un contexto de agresiones reiteradas, amenazas y coacción continuada.

Este caso vuelve a poner el foco en la persistencia de la violencia estructural —tanto machista como de carácter ideológico— y en la necesidad de respuestas sociales e institucionales firmes frente a la impunidad.