‘Combatir el miedo, destruir el virus’, la acción de las Brigadas por la Emergencia en Milán

Cerca de 400 personas se han agrupado bajo el lema ‘Combattere la paura, distruggere il virus’, distribuidas por los distritos de la gran metrópoli italiana para enfrentar la emergencia social. Desde que explotara el brote en el Norte de Italia, ya llevan 5.000 entregas de bienes de primera necesidad.

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Foto: Brigate Volontarie per L'Emergenza

Lena-Modotti, Gerda Taró, Franca Rame, Lia, Giulio Paggio son sus nombres. Serán siempre revolucionarias y partisanas que lucharon contra la violencia nazi-fascista y a las que ayer 25 de abril, se les rindió homenaje midiendo las distancias entre baldosas. Durante estos días, también son algunas de las doce redes agrupadas en las Brigadas Voluntarias para la Emergencia a las que 400 familias piden ayuda desde que explotara el brote en Milán.

A la Lambretta, un centro social ocupado en la calle Edolo, pueden llegar más de mil llamadas en un día. Es el comité central de estas brigadas, formadas por más de 380 voluntarios – la mayoría entre 18 y 25 años- que intentan cubrir las necesidades de toda aquella persona que contacte. “Chi può doni, chi ha bisogno prenda” (Quien pueda done, quien tenga necesidad coja) repiten en la calle y redes sociales. Desde hace dos meses, caminan en parejas por los distritos de la ciudad y hacen guardia a la puerta de los supermercados para recoger alimentos no perecederos. “La gente que nos pide ayuda es mucha más de la que podemos asumir”, comenta Valerio Ferrandi, uno de los creadores la red central.

“Ayudar con una visión estratégica”

A finales de febrero,  el brote  estalló en el Norte de Italia. Mientras varios municipios quedaron decretados como “zona roja” dentro de la Lombardía, las instituciones alentaban al ocio, al consumo , a que todo siguiera como antes en la gran metrópoli italiana con la campaña #Milanononsiferma (Milán no se para). Quizá el primer viso de que “esto no era normal” se vio en la revuelta de la revuelta de la cárcel de San Vittore –situada en el centro de la ciudad- del pasado 7 de marzo. Más de una veintena de personas reclusas subieron al tejado  mientras otras sacaban pancartas improvisadas que rezaban ‘Libertà’ e ‘Indulto’, para hacer pública la situación de hacinamiento ante la inminente amenaza del virus.  Fuera, Valerio y una decena de compañeros más, comenzaron a ser conscientes de que  “esta lucha no era como otras”. “No se podía pelear contra un virus invisible: había que estar en las calles ayudando, pero con una visión estratégica, ante la ineficiencia institucional”, cuenta. Al día siguiente, 8 de marzo, el primer ministro Giuseppe Conte extendió la cuarentena a toda la región y a 14 provincias.

“Empezamos creando un e-mail y un teléfono. Teníamos claro que no podíamos actuar en caso de emergencia sanitaria, porque no somos médicos. Así que acudíamos a comprar comida y medicamentos a personas inmunodepresivas, contagiados que no podían desplazarse, población de riesgo y sin recursos”,. Necesitaban entrenamiento y en busca de formación higiénico-sanitaria y protección personal, contactaron con la ONG ‘Emergency’, involucrada en la lucha contra la propagación del Ébola en África.

Había que desplegar esta ayuda por toda la ciudad, así que tocaba organizarse. Para ello, formaron a personal en cada una de las doce zonas en las que queda dividida Milán. Dos coordinadores responsables por cada una de ellas, denominadas con el nombre de una partisana o revolucionaria célebre. Además, hubo que contactar con el Ayuntamiento para pedir permiso de circulación sin hostigamiento policial.

Eso, sí. No todo iba a ser organización colectiva, también hacía falta dinero. Para ello, se constituyó una caja de resistencia, que empezó a llenarse con una colecta así como con donaciones, como la del equipo del barrio Ardita Giambellino. Ahora se engorda con un crowfunding denominado PlanBee. Hasta ayer 25 de abril, ya llevaban más de 5.000 entregas de comida, cerca de 150 al día y en la Lambretta se acumulan kilos y kilos de pasta, salsa de tomate y arroz. “Calculamos que tenemos capacidad para 7 u 8 toneladas”, dice Valerio. Aún así,  el desafía continúa siendo encontrar más donantes de alimentos, así como equipos de protección personal y, también, juguetes para los niños.  Por su parte, desde el consistorio, les han encargado el reparto de 4.000 mascarillas.

De acuerdo a las cifras aportadas este sábado por la Protección Civil – organismo encargado de gestionar los datos de casos y decesos-  en la Lombardía hay 71.968 personas infectadas y 13,269 muertes. Según esta fuente, en Italia hay más de 26.000 fallecimientos. Entre 50.000 y 75.000 según un estudio de la Universidad de La Sapienza de Roma.

Las estampas no han sido muy distintas: hospitales colapsados y falta de material. Además de una emergente crisis social. “En una de las regiones más ricas de Europa se han llevado a cabo políticas incompetentes y criminales basadas en una mala gestión y privatización de la sanidad”- sostiene Valerio – “Esto no es un tema ideológico. La Milán ‘supercool’ de la ‘Fashion Week’  se ha paralizado con un estornudo. Y esto lo van a pagar los de siempre: los que ya eran precarios, los pobres, los ancianos… Los afectados por el virus no son víctimas de un accidente del destino, sino del capitalismo ”. Remarca que, ahora mismo, lo importante es la acción ética, generar credibilidad y visibilizar que la ayuda llega mejor desde estos grupos independientes, que desde el propio Gobierno.

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