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Ciudadanos Aragón, la bisagra perfecta

Las primarias en la marca naranja en Aragón han levantado opiniones que apuntan al asalto de Ciudadanos desde distintas posiciones políticas y económicas, con el fin de dotarse de un socio político fiable.
| 30 abril, 2015 07.04

Presentación candidatos al Ayuntamiento de Zaragoza. Foto: Twitter.

Uno se habitúa a renovar el aire de su casa porque es higiénico. Se agradece la sensación de bienestar tras dejar correr el viento fresco por todas las habitaciones. Una sensación de claridad y frescura que despacha el ambiente viciado que ahogaba.

Esta era la marca que buscaba el marketing de Ciutadans desde su nacimiento. Algo que se ha empezado a truncar en todos los rincones del Estado español. A una velocidad de espanto. El aroma a perfume del caro rápidamente se ha tornado en Varon Dandy. La frescura que prometían, y con sonrisa profident todavía prometen en las televisiones, se ha convertido en el mismo aire viciado del sótano político que lleva años sin airearse. Se puede cortar el ambiente.

Fascistas, machistas, tránsfugas, paracaidistas e incluso algún imputado y condenado, han sido los mimbres que, con la urgencia, se ha visto obligado Ciudadanos a utilizar en la confección de un cesto, que desde la prensa más conservadora, le auguran lleno de votos.

El cierzo es un viento que lo airea todo. Pero aquí, Ciudadanos también ha olvidado dejarle abierto el paso. Aragón no iba a ser el reducto de candidaturas innovadoras para los planes de la marca naranja de Albert Rivera. En todo caso, es el territorio en el que se ha impregnado de rotunda ranciedad. El caso de Ciudadanos Aragón rebasa muchas de las prácticas vistas en otras agrupaciones.

Ciudadanos Aragón cambió su rumbo a finales del 2014. Previamente, un grupo interno habría lanzado una moción de censura contra la anterior dirección. Unas tensiones que provocaron la dimisión del equipo de Orlando Suarez que fue sustituido por una junta gestora. Para ese momento ya había comenzado el aterrizaje de paracaidistas, sobre todo desde las filas del Partido Aragonés Regionalista (PAR).

Miembros del antiguo equipo de gestión apuntan en una sola dirección para aquellas maniobras. Para ellos, moción de censura en Ciudadanos y primarias en PAR, suceden casi a la vez en el tiempo, no por casualidad. Según diversas fuentes consultadas por AraInfo, la cabeza pensante del asalto aragonesista a la marca Ciudadanos es José Luis Juste.

Desde estas fuentes, no se duda de él como instigador de la moción de censura, que llegaron a firmar algunas de las candidatas elegidas en primarias como Elena Martínez Ortín, número uno al Ayuntamiento de Zaragoza, y Deseada Pescador, número cinco a las Cortes de Aragón. Además, señalan también a un empresario de la construcción que podría haber ayudado a su promoción, Fernando Coca Gaspar.

El caso es que, apuntan a más evidentes los vínculos con el empresario de la construcción que con José Luis Juste. Susana Gaspar, candidata a la presidencia de Aragón es sobrina del constructor. Una de las personas encargadas de la comunicación de campaña será su hija, Chusi Coca, periodista en ABC Punto Radio.

Aunque a algunos siempre nos han podido resultar inconvenientes las relaciones de la política con la construcción, obviémoslas durante unas líneas, por cansinas ya en estas tierras en las que ha imperado el hormigón y el ladrillo. Volvamos a José Luis Juste.  Decíamos que varias fuentes apuntan en esa dirección como estratega de la llegada masiva de ex afiliados del PAR a Ciudadanos. Algo que podría haber cambiado el curso normal de las primarias.

Resultados de primarias que extrañan incluso a afiliados

Las listas al Ayuntamiento de Zaragoza y a las Cortes de Aragón, fueron elegidas en primarias, y así lo comunicaron desde Ciudadanos Aragón. En mi artículo anterior sobre las candidaturas y las primarias, cometí un error que no tardaron en recalcarme, con razón, militantes de Ciudadanos. Es de recibo rectificar.

Las primarias a Ciudadanos, en todas las ciudades y comunidades del Estado español, se han dividido en dos procesos. Uno que elegía el candidato a la alcaldía y la presidencia, para el que hacía falta la presentación de avales, y otro que elegiría los puestos del dos al cinco de las listas. Pues bien, mi fallo fue entender que la elección había sido “a dedo”, en localidades en las que sólo una candidatura había presentado los avales.

Sin embargo, rectificado este error, he de ratificarme en que los datos que arrojan son ciertamente extraños. Algunos de los ex Ciudadanos de Aragón apuntan a un trasvase de afiliados masivo con el fin de derrotar a la anterior dirección y hacerse con las riendas de un caballo con mejor perfil de ganador que la tullida montura del PAR.

Los resultados de estos procesos de primarias en Aragón y Zaragoza tienen la apariencia de arrolladores. Algunos militantes rieron, por no llorar, al verlos, y no tardaron en compartirlos, a la vez que lanzaban sus quejas. En las siguientes líneas hacemos un ejercicio de comparación, por ejemplo, con los resultados de las primarias de Ciudadanos Madrid.

Las primarias para la candidatura al Ayuntamiento de Zaragoza arrojan estas cifras: 334 afiliados eran el censo, de los que la participación asciende al 79%, algo insólito en cualquier proceso de primarias. 263 votos en total, de los que una sola candidata recibe 178, el 53% sobre el total del censo, un 68% sobre el total de votos emitidos.

En Madrid, había dos candidatas a la alcaldía, la mitad que en Zaragoza. De 1344 afiliados votaron 587, lo que nos da una participación del 36%, ya de por sí alta en procesos de primarias, pero que es menos de la mitad de la que ha habido en Zaragoza. La reducción de candidaturas a tan solo dos, no permite comparar los datos sobre el porcentaje de votos de la elegida como candidata, pero habiendo menos candidaturas no alcanza el porcentaje de votos que Elena Martínez Ortín recibió.

Unos resultados que son muy similares en las primarias para la elección de candidatos del 2 al 5 de las listas, tanto para el Ayuntamiento de Zaragoza como para las Cortes de Aragón, pues llegan a triplicar los porcentajes de participación y resultados de las primarias madrileñas. Y todo esto sin apenas promoción. El proceso de primarias no tuvo ninguna animación a la participación ni por correo electrónico, ni por las redes sociales por parte de Ciudadanos Aragón.

Desde los sectores más críticos con Ciudadanos Aragón, que directamente proceden de su antigua militancia, se destaca también lo que consideran una “anomalía estadística” y es la diferencia de votos, en las votaciones del 2 al 5 tanto para el Ayuntamiento como para Cortes,  entre el cuarto y el quinto más votados es casi exactamente igual: 140 votos en un caso y 141 en el otro, una casualidad poco probable estadísticamente, lo que les hace sospechar sobre la procedencia de los votos emitidos.

Por último, en reuniones e informaciones recopiladas por AraInfo, todas las fuentes nos recalcan que es sumamente extraño que de los ocho militantes elegidos para concurrir en los puestos 2 al 5 en listas electorales, siete llevan menos de seis meses de afiliación a Ciudadanos. De éstos ocho, tres han tenido vinculación directa con el PAR, Alberto Casañal, Sara Fernández y José Luis Juste, y otros tres con el Partido Popular (PP), José Javier Martínez, Susana Garrido y Deseada Pescador.

Suspicacias latentes

Todas estas coincidencias para algunos y anomalías para otros, hacen saltar las alarmas y engordar los recelos ante las candidaturas de un partido que se presenta ante la opinión pública como paradigma de la renovación y honradez. Ese aire fresco del que hablábamos.

No parece lo mejor, y menos tras el batacazo económico que sufrimos desde el año 2008, mezclar construcción y política. De momento Ciudadanos Aragón ya nace bajo la sospecha de este tipo de influencias. Un hecho que ha puesto a mucha gente en guardia.

La guerra fratricida que se vivía en el Coso 87 de Zaragoza, sede del PAR, auguraba un batacazo electoral para el rancio proyecto regionalista, que pasó de gobernante a socio necesario para Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y PP, que ven como las posibilidades de sociedad con los de José Ángel Biel se esfuman, pues pueden no darles la mayoría.

En diferentes ámbitos, Ciudadanos ya se contempla a nivel estatal como el socio probable del PP. Utilizarán los argumentos compartidos, como la unidad nacional o la estabilidad económica, pero somos muchos los que no dudamos en ambos partidos como futuros socios.

En ese contexto los exmilitantes del PAR se ven cómodos, y pueden mezclar las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo, sin dudar, para conseguir el naranja de la renovación que promete Ciudadanos, y enarbolar ahora esta nueva bandera. Además, qué mejor elección para ejercer de bisagra, que aquel partido que ya está acostumbrado a hacerlo.

Pero los recelos no sólo surgen en torno a la llegada de los paracaidistas del PAR a Ciudadanos Aragón, sino que aumentan las voces, y así nos lo han manifestado que se trata de un asalto diseñado, no sólo por aquel al que muchos ex militantes de la formación apuntan con el dedo, José Luis Juste, sino que relacionan a grandes poderes económicos de la ciudad con el diseño de este nuevo partido bisagra, y eso sí sería ciertamente preocupante.

Así que el olor a fresco prometido se convierte en descompuesto para algunos. Y la tercera vía, el viento que todo lo iba limpiar, se convierte en lo viejo vestido de nuevo. Rancio, viejo y podrido. Vendrá de otros lares, de otras direcciones, el cambio. Un cambio que no necesitará camisas almidonadas, ni frases hechas, ni falsas sonrisas, ni poderes económicos.

30 abril, 2015

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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