El círculo de la precariedad

That´s life, that´s what all the people say… Frank Sinatra me viene al pelo para ilustrar la frustración que algunas y algunos sentimos durante muchos años de nuestra vida, y digo muchos porque sigo manteniendo la ilusión de que este estado de ánimo inherente a mí, terminará algún día. Siempre que hablo de la Educación en el Estado Español con gente muy diversa me invade la angustia y la incomprensión fruto de un espiral de contradicciones. Me asaltan las siguientes preguntas: ¿Por qué me empujan a creer que puedo ser lo que quiera en la vida si me esfuerzo, si …

precariedad
Foto: Pixabay

That´s life, that´s what all the people say…

Frank Sinatra me viene al pelo para ilustrar la frustración que algunas y algunos sentimos durante muchos años de nuestra vida, y digo muchos porque sigo manteniendo la ilusión de que este estado de ánimo inherente a mí, terminará algún día.

Siempre que hablo de la Educación en el Estado Español con gente muy diversa me invade la angustia y la incomprensión fruto de un espiral de contradicciones. Me asaltan las siguientes preguntas: ¿Por qué me empujan a creer que puedo ser lo que quiera en la vida si me esfuerzo, si me focalizo, si no pierdo la motivación y si trabajo duro y, si no lo consigo es porque no le puse el suficiente empeño? ¿Por qué no cuentan que hay un tiempo y unas energías limitadas en la vida, unas condiciones desiguales, injusticias de las que yo no me tengo que hacer responsable? ¿Por qué no me puedo quejar y si lo hago me llaman víctima, me dicen que eso no me conduce a nada y que tengo que seguir luchando?

Tengo que aceptar que el mundo es así, que es muy difícil de cambiar y por tanto no gastar fuerzas en eso, que yo no tengo la culpa (parece ser que nadie la tiene) y a pesar de esto, no me puedo desanimar y tengo que mantener la férrea esperanza de que todo es posible.

Soy estudiante, treintañera y precaria. No pretendo ser dramática; ya sé que no vivo ninguna tragedia. He nacido en un Estado de “Bienestar”, siempre he cubierto mis necesidades básicas sorteando obstáculos de alguna manera u otra (muchas veces gracias a la caridad de las personas cercanas) y he tenido acceso a unos servicios públicos “gratuitos” muy decentes como la Sanidad o la Educación.

Detrás de la palabra estudiante hay personas con ilusiones. Elegir una profesión o dedicación debería ser una elección libre y basada en la equidad de condiciones de una sociedad; elegir qué quieres ser en la vida. Si eso no es algo importante que venga Dios y me lo diga a la cara. Algunas y algunos no somos libres de elegir lo que queremos simplemente estudiar y no es ningún drama, porque vivo en un lugar con recursos en el que puedo trabajar y ganar dinero, es sólo que tengo que aceptar que quizás nunca me sentiré autorrealizada.

Detrás de la palabra treintañera hay personas con necesidades, dudas y crisis existenciales, pero sobre todo, hay ganas de querer establecerse en algo de forma seria; de definirse, encaminarse hacia algo, quizás formar una familia y de tenerse en consideración una misma.

Y detrás de la palabra precaria hay mala suerte, agotamiento físico, rabia, depresiones, ansiedad y muchos, muchos problemas para poder mantenerse en una vida social digna, con alguna pincelada de diversión y ocio, con algún que otro logro conseguido que mantiene la llama del optimismo encendida.

Volviendo a la canción de Frank Sinatra “I´ve been a puppet, a pauper, a pirate, a poet, a pawn and a king…” Cuántas cosas he sido y cuántas me quedan por ser que no elegí libremente sino forzosamente es algo que no contaré aquí. Reconozco que todo aporta en esta vida, pero también resaltaré otra tautología vital y es que la paciencia de las personas para soportar explotación y sumisión laboral por pura necesidad económica, tiene fecha de caducidad.

Con el actual sistema de becas, los estudiantes con las rentas más bajas, los del llamado umbral uno (con ingresos desde 7.278 euros al año para familias con dos miembros), perciben una ayuda de 2.600 euros al año para afrontar los gastos de vida, a los que se pueden sumar otros complementos. Pero no es suficiente. La beca debería cubrir el precio de la matrícula y permitir al alumno vivir con cierta dignidad.

Que los requisitos para obtener becas se endurezcan o se penalicen por cuestiones tan absurdas como que el curso anterior hubo suspensos o menos de 30 créditos matriculados, sin valorar que esa persona pudo estar pluriempleada y no quiso apresurarse a hacer un desembolso económico que luego le podría penalizar sino aprobaba, que se premie a estudiantes con méritos con primas económicas que quizás no necesitan, y que familias que pueden afrontar el pago de matrículas y el sustento de un estudiante (sinónimo de persona improductiva durante unos años para la sociedad) reciban becas de matrícula y complementarias, que los formularios de requisitos para la obtención de ayudas que publica año tras año el boletín oficial del Estado sea farragoso y en ocasiones contradictorio, que no haya un departamento de atención al estudiante que informe y ayude de forma personalizada a la obtención de las mismas y te lancen un “búscate la vida que es a ti quién le interesa” sutil y que, el papel de los y las defensoras universitarias sea irrelevante para intervenir en la mayoría de los casos, significa que detrás de las políticas de financiación en la enseñanza está un concepto de Educación totalmente sesgado, parcial y poco cívico porque esto, significa jugar y poner criterio a los sueños de las personas, y jugar con el bien intelectual de una sociedad, lo cual es un indicador de un Estado de calidad de vida muy bajo en algo muy básico.

A pesar de todo esto, hay quien elige el camino difícil y va encontrándose una serie de obstáculos los cuales va sorteando como buenamente puede y sin entender muy bien a qué se deben. Muchos y muchas abandonamos y más tarde retomamos. Otros y otras siguen en su empeño y lo consiguen. Pero también está quien lo abandonará para siempre.

Según el informe publicado en Octubre de 2019 del Observatorio de Estudios Universitarios (OSU) en el que se analizan 15 años de evolución del acceso a la Universidad pública de Cataluña (2002-2017) teniendo en cuenta los diferentes cambios de contexto y su impacto en el acceso del estudiantado potencial, según su origen social, se concluye que “las probabilidades de seguir con éxito un itinerario de acceso a la universidad están fuertemente condicionadas por el origen social del estudiantado. La tasa de acceso a la universidad entre estudiantes con progenitores con estudios universitarios es 82,6. Entre los hijos y las hijas de progenitores con estudios postobligatorios, es 38,2. En el caso de estudiantes con progenitores sin más estudios que los obligatorios es 28,3”, resaltan como conclusiones principales.

No me quiero ni imaginar la tasa de estudiantes con progenitores sin tener ni siquiera los estudios obligatorios terminados o realizados, lo cual parece que se nos olvida como caso posible. Y sí, estos casos todavía existen.

Tengamos en cuenta que el estrés consume mucha energía y los que tienen que estar pensando en solucionarse problemas más graves que los estudios, tienen que dedicarlas a solucionarlos y con lo que te quede, ponerte a estudiar. Y además, terminar los estudios con una deuda, supone pillar el primer trabajo que te ofrezcan para saldarla, no poder ser selectiva, no realizar prácticas sin remuneración económica (por supuesto) y si lo haces será trabajando a la vez en otra cosa que sí te haga obtener dinero.

Estimar el precio de la matrícula en función del nivel de renta resultaría una medida más equitativa ya que, no distingue a las familias que bien podrían asumir fácilmente el pago de la matrícula y que salen doblemente beneficiadas.

También están las odiosas e incómodas comparaciones con otros países de Europa. Volviendo a contrastar datos en el informe presentado por el OSU titulado 'El coste de estudiar en Europa', las principales conclusiones eran que “en 11 países europeos, los estudios de grado son totalmente gratuitos y en otros 12, el precio máximo de un curso de grado oscila entre los 7€ de la República Checa, los 41€ de Polonia o los 183€ de Francia hasta los 1.066€ de Portugal. Sólo 10 países o regiones (de 8 estados diferentes), de los 38 que abarca el estudio, tienen precios máximos superiores a los nuestros (2.604€ por curso) en euros corrientes. En la gran mayoría de los países estudiar un curso de máster cuesta lo mismo o poco más que estudiar un curso de grado. España se sitúa entre los 7 estados donde los estudios de máster son sustancialmente más caros que los de grado. La mayoría de los países donde existen precios de matrícula, a pesar de ser bajos, compensan el esfuerzo de las familias mediante reducción de impuestos (típicamente generalizados), subsidios (normalmente, en función de la renta) o ambas medidas. Cuanto más altos son los precios, menos compensaciones existen. España no dispone ni de deducciones en el IRPF ni de subsidios destinados a las familias con hijos que estudian en la universidad. No hay datos sobre subvenciones indirectas, tales como tarifas de transporte público especiales para estudiantes, comedores a precios subvencionados o residencias universitarias”.

Pero no todo resulta tan idílico y debemos ser consecuentes en las equiparaciones ya que, existen diferentes factores a valorar sobre los que se construyen los sistemas educativos como las tradiciones culturales de las sociedades, los niveles de gasto público que poder destinar y el tejido productivo.

En el Estado Español se potenció durante el Franquismo los sectores de la hostelería y la restauración con la creación del Turismo Internacional como principal fuente de ingresos en los años 50, junto con la construcción, las fábricas y la distribución logística de mercancías. Esto da lugar a una mentalidad de trabajadores “humildes” que se aseguran ingresos económicos sin necesidad de estudios universitarios, quizás percibidos como innecesarios mientras las vacas gordas nos den la leche. Estos trabajos con escasa cualificación extraían al alumnado de las aulas porque era algo interesante a corto plazo para ganarte la vida. El problema añadido es que el alumnado extraído de la escuela era siempre del mismo tipo; aquel que vivía en los ambientes menos favorecidos.

Ese modelo entonces perpetúa la precariedad generación tras generación, lo cual es muy difícil de romper porque el tejido que se genera alrededor es lo que necesita; baja preparación. Los trabajadores con estudios, normalmente de familias con un nivel adquisitivo más elevado, retroalimentan esta situación ya que, le posiciona en un lugar de poder y privilegio en este panorama. Como resultado, generaciones perdidas que no reivindican su derecho a tener acceso también a otras condiciones de vida porque “estudiar” se percibe como algo lejano e inalcanzable y no es vivido como una necesidad, un derecho social o un bien común, sino como un servicio prestado por las administraciones públicas del Estado al que poder acceder bajo unos requisitos, del que poder sacar provecho de forma personal. De esta manera, los estudios superiores quedan adheridos sólo para quienes puedan permitirse “el lujo de”.

Escuché muchas opiniones y comentarios al respecto de este tema. Ideas muy instauradas en el imaginario social como el clásico “nada es gratuito en la vida y si es gratis la gente no se compromete”, “hay que currar”, “tú pierdes el tiempo mientras otros se matan a trabajar para pagarte con sus impuestos la Universidad y malgastas los recursos” o “el coste real es muy superior al de la matrícula pagada”.

El impuesto es redistribución de la riqueza y al final, unos tiene que pagar para que otros tengan servicios. No se le puede llamar solidaridad porque no lo dan voluntariamente y si hay menos impuestos, hay menos servicios. Esto también nos conduce a establecer diferentes visiones entorno a la educación superior: los que consideran que la formación universitaria beneficia a toda la sociedad, los que la conciben como un provecho personal y los que están en medio de ambas concepciones.

El Estado español, con su sistema de financiación, demuestra que se localiza en el plano de “el que algo quiere algo le cuesta, sean cuales sean tus condiciones de vida, será tu elección y tu problema”. Pues bien, no creo que los títulos universitarios se regalen por recibir una ayuda económica, en consecuencia, eso no se vaya a valorar y por tanto, la gente se vaya a dedicar en sus años de estudiante a perder el tiempo.

Prejuzgar y categorizar de consentido e infantilizado al sector estudiantil supone una contradicción ya que, significa dar por hecho que “no saben lo que vale un peine”. ¿Cómo solventar esto? Con más conocimiento acerca del funcionamiento del Estado de Bienestar o lo que es decir, con más información y educación respecto a esto. Pero claro, identificadas estas carencias seguimos sin querer destinar más dinero a la educación desde la recaudación. La educación es un activo que a largo plazo transformará a la ciudadanía de un lugar en una sociedad más integral, y no un bien de consumo individual del que se obtendrán sueldos elevados.

Desde mi punto de vista esto se parece más a un círculo viciosos que a un horizonte unidireccional. No hay un apoyo decidido por parte de la administración para romper ese círculo ya que sería muy costoso, pero creo que más allá del dinero es una cuestión de justicia. La gente que vive en esos entornos no tiene la culpa por mucho que el liberalismo nos haga pensar a todos que si te va mal es por tu culpa. Tú puedes tomar malas decisiones, eso es evidente, pero el resultado de toda tu vida, no es el cúmulo de tus decisiones. Muchas veces es de dónde es nacido y dónde has vivido, y eso el discurso neoliberal nos lo esconde y nos dice que no, que puedes ser lo que tú quieras.

Tenías razón Frankie, 'That´s life' y no puedo negarlo....y cada vez que me encuentro en el suelo boca abajo, me recojo a mí misma y vuelvo a la carrera. Pero ya cansa….

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies