Alba Marco, portavoz de CHA en Teruel, reclama una reformulación profunda del modelo de presupuestos participativos del Ayuntamiento de Teruel. Según advierte, “la iniciativa se presenta teóricamente como un avance en democracia directa donde la ciudadanía decide las prioridades de gasto municipal, pero en la práctica se ha convertido en una vía de escape para que el consistorio eluda sus responsabilidades ordinarias de mantenimiento e infraestructura”.
“De los 50,8 millones de euros que integran el presupuesto municipal de Teruel para 2026, la partida asignada a los presupuestos participativos apenas alcanza los 760.000 euros, es decir, el 1,5% de las inversiones”, subraya Marco. “Hay que tener en cuenta que proyectos rutinarios como el recientemente anunciado asfaltado de la Avenida de Aragón suponen una inversión de 300.000 euros, lo que demuestra claramente que la asignación participativa apenas cubriría el arreglo de dos calles al año”.
Desde CHA critican que, ante la falta de atención continuada y escucha activa a los barrios durante el año, “los vecinos y vecinas se ven obligados a recurrir a estos procesos participativos para solicitar actuaciones elementales”. Arreglos de calzadas, reposición de arbolado, instalación de farolas o reparación de aceras copan las propuestas recibidas —más de 200 en el presente año—. Se trata de intervenciones urgentes que el consistorio “debería acometer de oficio” con el presupuesto ordinario para garantizar condiciones dignas en toda la ciudad.
Respecto al funcionamiento de las sesiones de votación, Alba Marco critica duramente su dinámica: “El problema fundamental viene cuando asistimos a los llamados ‘talleres de priorización’. Ahí te das cuenta de cómo se distorsiona la participación. A los vecinos y vecinas nos ponen en una tesitura imposible: no puedes votar a favor de arreglar las aceras de un barrio sabiendo que, con esa decisión, estás dejando sin farolas ni luz a la calle de al lado. Nos hacen ordenar las necesidades básicas por escala de importancia, obligándonos a pelear entre nosotros y nosotras por mejoras elementales que el Ayuntamiento de Teruel debería solucionar de oficio con el presupuesto ordinario”.
CHA concluye exigiendo que los presupuestos ordinarios de la capital del su del país “garanticen la conservación, limpieza y accesibilidad de los barrios, reservando los presupuestos participativos para propuestas de valor añadido que fomenten la cultura, el arte urbano o los espacios comunitarios”.
Para ello, reclaman dotar al sistema “de recursos más ambiciosos y de una capacidad de decisión real para la ciudadanía”. En este sentido, enfatizan que “si se garantizase una escucha activa por parte del equipo de gobierno municipal a la ciudadanía y a los barrios durante todo el año, el propio presupuesto ordinario municipal ya sería en sí mismo participativo”.



