Cañones contra la lógica

Con el puente de la constitución empieza la temporada de esquí o eso es lo que se pretendía. Y en algunas estaciones han empezado a innivar artificialmente las pistas en un intento desesperado por atraer esquiadores y demostrar que la política de meter dinero en la nieve funciona. Pero para su disgusto hay que seguir mirando al cielo y esperar que caiga el deseado maná.

Foto ANSAR

Cuando llegan noticias del cierre de cuatro estaciones de esquí en los Alpes franceses, como consecuencia indirecta del cambio climático, alguna, previa consulta popular a la población, aquí, nuestro gobierno nos sorprende con una inversión escandalosa de 78 millones de euros en cañones de nieve y mejoras.

Algunos medios de comunicación nos hablan de que se va a costear la compra e instalación de 1.000 nuevos cañones de nieve, con un ahorro del 30% de energía eléctrica con respecto a los actuales. Sin embargo, unas simples cuentas muestran grandes diferencias.

Uno de esos cañones nuevos tiene un consumo de 30 kw/h por m³ innivado, y por cada m3 de agua, es necesario utilizar 7 m³ de aire comprimido. Si estimamos un mínimo de 300 horas por temporada de cada cañón (20 días) la cuenta es sencilla: 1.000 cañones nuevos x 30 Kw/h m³ = 30.000 Kw de consumo hora. 30.000 Kw x 300 horas mínimas por temporada = 9 millones de Kw / temporada.

Estos cálculos son sólo para los nuevos cañones, pero todavía existen otros tantos cañones operativos de más consumo, y de momento continúan. En todo caso las cifras son considerables para poder calificar la actividad de sostenible, o más bien de un derroche energético en un escenario del cambio climático, a pesar de que sólo se empleen el tiempo necesario y que permitan hacer nieve con temperaturas de +3 ºC.

Sin embargo, si la temperatura del suelo no es lo suficientemente baja, como sucede estos inviernos, hará falta mucha más nieve para mantener los espesores mínimos, por lo que la nueva propuesta de cañones tiene poco de "sostenible".

En cuanto al consumo de agua, un 1 m³ de agua por hora, que por mil cañones corresponde a 1.000 m³ de agua a la hora, y que durante 300 horas por temporada mínimo supone 300.000 m³ de agua anuales, totales. Si tenemos en cuenta el consumo de agua del resto de los cañones existentes, estamos hablando de 750.000 m³ de agua anuales, es decir, por ejemplo, el consumo anual de más de 10.000 personas, o la incidencia sobre mucha superficie de cuencas (también subterráneas).

Aunque el agua no desaparece y vuelve a las cuencas, supone cambios importantes en acuíferos locales con zonas de carga que pueden variar, y las repercusiones deberían ser estudiadas.

Además, estas aguas hay que captarlas, almacenarlas y en algunos casos bombearlas todo lo cual supone importantes obras civiles, con graves alteraciones o impactos irreversibles en los montes ocupados. Todas las estaciones invernales están situadas en Montes de Utilidad Pública que cuentan con numerosas figuras de protección, desde las recogidas en los PGOU, hasta las medio ambientales, y el mismo concepto de utilidad pública del monte. No tenemos conocimiento que existan autorizaciones para ello, por parte del mismo Gobierno de Aragón y del resto de administraciones con competencias.

No nos constan las autorizaciones, títulos habilitantes y concesiones de aguas por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro y otros organismos involucrados.
Tampoco nos consta que las empresas que gestionan los centros invernales tengan competencias para estas obras.

En los registros públicos de concesiones administrativas en los Montes de Utilidad Pública tampoco hemos encontrado autorizaciones que lo pudiesen permitir en la actualidad.

Algunos medios de comunicación señalan que, según el Gobierno de Aragón, el sector de la nieve supone el 7% del PIB de Aragón. Según la información macroeconómica disponible, el PIB de Aragón en 2024 es 41.764 M/€. Es decir que el sector de la nieve movería casi 3.000 M/€ al año, y un porcentaje superior al de, por ejemplo, la agricultura (5.04% en 2022), lo cual es difícil de aceptar.

Además de todo lo anterior, las perspectivas del cambio del clima según la información facilitada por el "Observatorio Pirenaico del Cambio Climático" sito en Chaca y del que forma parte el Gobierno de Aragón, así como los datos publicados por organismos oficiales indican claramente que esta inversión en las estaciones invernales no sea viable, ya que no se cumplirían ni las previsiones de amortización de un estudio económico que es obligatorio para fondos públicos (viabilidad) por la evolución que estamos observando.

Cualquier inversión no viable, no es subvencionable y no pueden utilizarse los fondos públicos para ello

Los auténticos esquiadores saben que no hay nada como la verdadera nieve, y cuanto más reciente, mejor. Porque la nieve artificial es más hielo que otra cosa. Lo que se inventó para cubrir zonas en las que la nieve se desplazaba por ventisqueros, o por los derrapes de los usuarios, y para dar continuidad, ahora nos la quieren vender como el blanco genuino.

En resumen, tanto por las afectaciones ambientales como el elevadísimo gasto energético, el considerable gasto de agua, el coste económico y por la inviabilidad deducida de las predicciones científicas sobre el cambio climático, esta inversión es un brindis al sol y un tremendo derroche de fondos públicos.

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