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Biela y Tierra: una vuelta en bici al mundo rural

Edurne y Ana partirán de Zaragoza en bicicleta para recorrer cerca de 3.000 kilómetros que les llevarán a visitar más de sesenta proyectos afincados en diferentes entornos del norte peninsular con la intención de mostrar que el mundo rural esta vivo y que en un momento económico, ecológico y social como el actual cobra una importancia vital
| 23 febrero, 2019 07.02
Biela y Tierra: una vuelta en bici al mundo rural
Edurne Caballero y Ana Santidrián. Foto: Biela y Tierra.

Me encuentro con Ana Santidrián y Edurne Caballero en La Ciclería, ese templo del ciclismo establecido en el Barrio de La Madalena de Zaragoza. Rodeadas de bicicletas. Esos vehículos plenamente sostenibles que gastan poco más que energía humana. El mismo medio de transporte que han elegido para recorrer el norte peninsular en una ruta que, por su motivación y objetivos, adquiere mucho más valor que una vuelta ciclista deportiva.

Me interesa saber cómo llegaron a idear una ruta en bici tan compleja. Edurne se lanza a explicarme. “Trabajo muy vinculada al mundo de la agroecología, trabajo en una oenegé que se dedica a esto, en Cerai, y, a la vez, necesitaba un parar y cambiar. Decidí parar y me dije, ahora que paro, lo que quiero es ir a visitar todas esas iniciativas que conozco y todas esas cosas que están sucediendo en el mundo rural. Lo quiero conocer y ¿cómo lo voy a conocer mejor que con bici?”. Pero no fue directamente una propuesta de Edurne, pues Ana venía con un “runrún” similar, paralizado por una tesis doctoral que había que entregar. “El año pasado conocí a una chica que había hecho algo parecido pero durante dos años con su pareja y pensé: ‘yo quiero hacer esto, pero en bici’. Cuando Edurne me contó esto, yo estaba haciendo en La Ciclería un curso de ciclomecánica y me dijo: ¿y si nos vamos? ¡Pues claro!”, respondió sin dudar.

Antes de comenzar a dar pedales, pero ya el camino se unieron Sole López y Cristina Vázquez, LaDársena Estudio, que literalmente propusieron: “si os vais lo contáis, ¿no?”, lo que fue llenando de contenido de transformación a la ruta con la intención de llegar a un público ajeno a las iniciativas que Edurne y Ana van a visitar y mostrándoles la importancia de la agroecología, de la soberanía alimentaria y del ecofeminismo.

Contrasta la certeza con la que Edurne y Ana hablan de la vitalidad del mundo rural con la actual lucha contra la despoblación de muchos de los territorios que nos rodean.

Ana asegura que no es cierto que el mundo rural no esté vivo, sino que tiene que luchar por un lado contra la invisibilización, motivo por el cual desde Biela y Tierra quieren mostrar no solo la vida rural sino su diversidad. “Se trata de visibilizar que sí hay vida en el mundo rural y por otro, de tender esos puentes entre los núcleos urbanos que desconocen completamente las dificultades del mundo rural: con carencia de infraestructuras, de servicios, con aislamiento… todo esto no se conoce y a pesar de todas estas dificultades hay gente que vive allí día a día”. Una situación, la del medio rural, que sin duda de lo que anda más necesita es de inversión en servicios e infraestructura, probablemente más que seguir invirtiendo en sesudas jornadas que analicen el avance de la despoblación.

Pero también dejar de pensar en los cauces de paradigmas de crecimiento ilimitado y de redes de comercio globales, ante unas perspectivas ecológicas que comienzan a urgir, ante la perspectiva del fin de la era de los hidrocarburos. “En la situación histórico coyuntural en la que nos encontramos, con los problemas ambientales y sociales actuales, no podemos dejarnos llevar por la idea de que en el mundo rural no hay futuro… si en el mundo rural no hay futuro, si allá donde se producen nuestros alimentos no hay futuro y no lo cuidamos, el mundo se muere”, advierte Edurne. Sin embargo, Ana plantea una trampa en la que no se debe caer y de la que en el entorno rural aragonés sabemos demasiado: “Ahí hay un peligro que son las ayudas a macrogranjas y otros sistemas de explotación de la tierra, por eso la importancia de visibilizar aquellas alternativas ecológicas y sostenibles que tengan cabida en el futuro”.

Pero claro, no todas las personas tienen esa atracción por el trabajo de lo agro y planteo que quizá son esas las personas a las que hay que convencer que la vida en un pueblo es viable y divertida. Edurne reconoce que el enfoque del proyecto es en torno al alimento, a la importancia de la soberanía alimentaria, no obstante me abre una puerta. “Si conseguimos que se asiente el suficiente número de personas para la producción de ese sector primario, el resto de los sectores van a ir enlazados, porque si no no tiene sentido”, afirma con rotundidad, para después asegurar que, si bien es cierto que cualquier profesión se puede ejercer desde un entorno rural, “las limitaciones que actualmente tienen determinadas zonas rurales limitan también que determinadas profesiones se instalen en estos lugares. ¿Cuántos pueblos hay que no tienen cobertura de móvil? ¿Cuántos pueblos hay que no tienen internet?”. Sin duda son servicios que tienen que dejar de ser un lujo y para ello los gobiernos tienen que tomar debida cuenta de proyectos que están funcionando por ejemplo en las Highlands escocesas, donde desde este verano se está implantando un servicio gratuito de wifi.

Pese a todas estas dificultades son decenas las iniciativas que se van a encontrar en su recorrido que no tienen relación directa con la agroecología. “El marco de la soberanía alimentaria abre un abanico muy grande – comenta Edurne –, porque no solo es la producción, también son la transformación, la hostelería, el turismo, la recuperación de saberes y oficios tradicionales, la conservación del patrimonio… son todas estas cosas y, además, un montón de proyectos que nos hemos ido encontrando muy variados. Desde uno que ha recuperado la raza de la oveja carranzana, utilizada históricamente por su lana, que ahora hilan utilizando la bicicleta; a unas chicas que han llevado al pueblo el ocio más urbano, un escape room, pero rural. Son unas chicas que se trasladaron, cogieron la hostelería del pueblo y le han dado una vuelta, han hecho una ecotienda, están vendiendo los productos locales, dando valor al territorio y haciendo visitas turísticas en forma de gymkana por los pueblos del valle”. Ana por su parte nos cuenta que no todo es alimentación y turismo rural. “Hay proyectos culturales también, como la Universidad Rural Paulo Freire de Tabanera de Cerrato –Palencia–, en la que hay un grupo de gente en torno a la cultura, a la música, a recuperar tradiciones, y por donde pasa un montón de gente. También bancos de tierras, de tierras abandonadas que se han agrupado y se ofrecen en otros términos. O por ejemplo, gente de León y Asturias que están recuperando plantas medicinales tradicionales que antes se utilizaban mucho, pero que llegaron a extinguirse tras haber sido deforestadas por la minería, y que ahora están recuperando”.

biela y tierra 2

“El alimento es el punto de partida, pero donde hay alimento hay vida y seres humanos que, según creemos Edurne y yo, tienen otras formas de relacionarse con el medio”, continúa Ana, consciente de que no es solo importante la viabilidad económica del proyecto rural, si no también que en ese mundo rural existen otras formas de generar relaciones que permiten conocer “cómo se llama tu vecina”, en unos tiempos en los que “crear redes de apoyo mutuo va a ser imprescindible”, asegura Ana.

Un entorno en el que todavía el alimento está presente sin necesidad de que un código de barras pase por un lector. Un territorio, el agro, que permite acercarse a la autosuficiencia, no sin mucho trabajo, debería ser contemplado como un espacio de libertad, pero también como una alternativa viable ante la situación de un planeta que comienza a mostrar síntomas de no poder aguantar este frenético esquilme. Edurne lo tiene claro: “en una situación de colapso yo no quiero vivir en una ciudad, porque creo que será el entorno más hostil y más difícil, a diferencia del entorno rural en el que tienes la posibilidad de producir tu propio alimento”.

Más información en la página web www.bielaytierra.com o en su Facebook.

23 febrero, 2019

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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