
Son muchos quienes están tratando de convencernos de que hay que hacer un plan de pensiones privado, ya que las pensiones públicas son insostenibles según ellos. Es indignante y detestable ver cómo ciertos personajes no se cansan de repetir y explicar, especialmente dirigiéndose a los jóvenes, que no esperen más y ahorren, suscribiéndose a un plan de pensiones privado. Solo faltaba el oportunista y poca vergüenza exdirigente del partido desaparecido Ciudadanos, descaradamente al servicio de los poderes financieros, para afirmar que las pensiones públicas son una estafa piramidal. Lo más grave es que este discurso mentiroso ha calado entre muchos jóvenes que han asumido que no cobrarán ninguna pensión pública, ya que no habrá dinero en la hucha de la Seguridad Social.
Así que trataremos de demostrar que esto que dicen farsantes y trileros al servicio de las entidades financieras no son más que patrañas, ya que como dice el artículo 50 de la Constitución Española: "Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán el bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio".
¿Y cómo debe interpretarse esto?
No hay necesidad de ser un experto constitucionalista para entender que este artículo subraya la responsabilidad de las autoridades públicas, es decir, del gobierno, en asegurar una vida digna para los ciudadanos durante su tercera edad. También refleja un compromiso social para garantizar que las personas mayores tengan una vida digna y plena, con el apoyo y los medios necesarios para mantener su independencia y bienestar general.
Las pensiones públicas son sostenibles por varias razones.
En primer lugar, el sistema público de pensiones se basa en la solidaridad entre generaciones. Los trabajadores actuales, como harán los trabajadores de mañana, contribuyen al sistema con sus contribuciones, una parte de las cuales se destina a pagar las pensiones de las personas jubiladas. Esto crea un flujo constante de recursos que garantiza la sostenibilidad del sistema.
Además, los sistemas públicos de pensiones contribuyen a la estabilidad económica, ya que proporcionan un ingreso seguro a los jubilados, que a su vez contribuyen a la economía a través del consumo. Esto crea un círculo virtuoso que beneficia tanto a los individuos como a la sociedad en general.
Además de las contribuciones de los trabajadores, los sistemas públicos de pensiones pueden contar con otras fuentes de financiación, como los impuestos generales o los fondos de reserva.
Los gobiernos también tienen la capacidad de garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones mediante políticas fiscales y económicas progresivas y sostenibles. Esto incluye la gestión responsable de los recursos públicos y la implementación de las reformas necesarias para mantener el equilibrio financiero del sistema.
Todos estos factores, entre otros, trabajan juntos para garantizar que el sistema público de pensiones pueda seguir proporcionando el pago de las pensiones a las personas jubiladas, de ahora y de mañana.
Las personas jubiladas desempeñamos un papel clave en la sociedad, contribuyendo de diversas maneras al bienestar social y al progreso. Nuestra experiencia y conocimiento acumulado a lo largo de los años son invaluables para la comunidad. Muchos jubilados y jubiladas pasan su tiempo en actividades de voluntariado, ayudando a organizaciones benéficas, escuelas y otras instituciones, enriqueciendo la vida de muchas personas y fomentando un sentido de comunidad y solidaridad.
Además, las personas jubiladas a menudo se convierten en pilares fundamentales para sus familias, ya que cuidan a los nietos y las nietas, ofrecen apoyo emocional y consejos valiosos, y ayudan con las tareas domésticas a contribuir al mantenimiento y la estabilidad de la familia. Esta participación familiar no solo alivia la carga de los padres que trabajan, sino que también crea vínculos intergeneracionales fuertes y significativos.
En cuanto a la economía, los jubilados son consumidores activos que contribuyen al crecimiento del consumidor. Su gasto en bienes y servicios, desde alimentos hasta ocio, impulsa la economía local y nacional, lo que agrega valor a la economía.
Por todo esto y más, es esencial que los jubilados y pensionistas reciban una pensión decente y suficiente, ya que esta pensión no es solo un reconocimiento de su contribución pasada, sino también una inversión en bienestar y cohesión social.
Garantizar una pensión pública adecuada a los jubilados actuales y futuros es respetar el artículo 50 de nuestra Constitución.

