Pero también tolerancia cero ante esos poderes públicos que deben velar por la seguridad e higiene en el trabajo y no lo hacen.
Soy Enfermera Interina en las Urgencias Pediátricas del HUMS y varias agresiones al personal sanitario (sobre todo, a enfermería) se han sucedido en menos de diez meses en la Unidad. Agresiones físicas, verbales y hasta en una ocasión, con destrozo de material (rotura de cristales de las puertas de acceso a dicho servicio), y todas provocadas por un mismo agresor. La última fue el pasado 7 abril. Tolerancia cero.
Pero a esto se suma otro hecho bastante grave y alarmante: nadie (Responsable de la Unidad / Subdirección de Enfermería HMI) se puso en contacto con la víctima (enfermera) para averiguar lo que sucedió, y mucho menos para informarle de las posibles actuaciones a llevar a cabo y ayudarla en cualquier trámite que precisara, tal y como marca la Orden HAP/1498/2022 (protocolo de actuación ante la violencia externa en el lugar de trabajo del personal de la Administración de Aragón).
Un abandono institucional bastante notoria y muy preocupante por parte de quienes nos gestionan a diario ante unos hechos tan graves que atentan la integridad y dignidad de sus trabajadoras. Tolerancia cero.
La violencia externa en el lugar de trabajo no es un problema individual ni aislado y sus consecuencias repercuten de forma negativa en la salud física, psicológica y social, y en el entorno laboral y social de los trabajadores, devaluando la prestación del servicio público. Es por ello que dicho desamparo por parte de nuestras jefas más inmediatas debía comunicarse a otros órganos directivos del Servicio Aragonés de Salud, pues flaco favor nos hacemos si nos callamos.
Y así se hizo ante la señora gerente del Sector Zaragoza II, la señora directora gerente del Salud, el señor consejero de Sanidad (en dos ocasiones) y aunque no era de su competencia, también ante la señora directora general de Cuidados y Humanización para que conociera de primera mano si a todo esto se le podía llamar humanización. Y a excepción de esta última, las demás dieron la callada como respuesta. Tolerancia cero.
Señor consejero de Sanidad, ¿a qué se refiere cuando usted habla en las Cortes de dar mayor protagonismo a enfermeras?
Señor Azcón, dónde está ese diálogo como eje fundamental en la relación de su Gobierno con los profesionales sanitarios y que tanto defendió en el pleno de su investidura?
El nulo respeto que han demostrado a este problema quienes gestionan la sanidad aragonesa, desde el HUMS hasta el Departamento de Sanidad, es por lo que me dirigí al señor presidente de Aragón, recibiendo respuesta al día siguiente desde su gabinete y que tuvo como consecuencia el que fuera convocada a reunión a mediados de mayo por varios miembros de la dirección de Enfermería del HUMS, que, a excepción de la directora de Enfermería que se mostró algo más empática ante los problemas planteados, las demás llegaron a la conclusión de que todo era un "problema de percepción" por mi parte y una actuación correcta por parte de ellas frente a las agresiones. Como dice el refranero español: "tras cornuda, apaleada". Pues eso.
Desde aquí las invito a que lean el artículo 76 del Código Deontológico que rige nuestra profesión enfermera...
Señor Azcón, ¿a estos comportamientos los llama usted "dignificar la figura del profesional sanitario" como compromiso que adquirió en el pleno de su investidura?
Pero lejos de amedrentarme, decidí poner todo esto en conocimiento de la Inspección de Trabajo y del Justicia de Aragón, y que depuren las responsabilidades que se tengan que depurar para que esta desidia por parte del Servicio Aragonés de Salud (es decir, de sus gestores) no se vuelva a repetir, porque el tema de las agresiones afecta por desgracia a todo el personal sanitario de cualquier sector, de cualquier institución, de cualquier servicio. Y porque a día de hoy en las Urgencias Pediátricas seguimos igual o peor, sin ninguna medida adoptada, con el silencio administrativo de fondo y con un agresor reincidente sin ningún tipo de "castigo".
Señores del Gobierno de Aragón: ¿habrá que lamentar daños mayores personales para que tomen las medidas oportunas? ¿para que depuren responsabilidades ante la ineficacia manifiesta de nuestros gestores sanitarios?
Señor presidente de Aragón, por un momento deje de mirar a Madrid o Cataluña y mire de frente esta cruda realidad que se vive en Aragón, porque precisamente usted dijo en el pleno de su investidura: "hay que mejorar la gestión sanitaria diaria, porque sé que la situación de muchos sanitarios está al límite y hay que buscar y encontrar una solución para esa situación de hartazgo".
Pues sí, porque estamos muy cansados y muy hartos de situaciones límites que, añadido a la falta de profesionales sanitarios, se nos hace muy cuesta arriba trabajar en un entorno poco confortable y en donde nuestros superiores, además, "se lavan las manos" cuando se presentan los problemas reales y graves.
Por eso, señor Azcón, creemos que nos merecemos Gestores Sanitarios que tengan sentido de institución, un sentimiento que va mucho más allá del "amiguismo" y de cualquier título que se tenga; y con altura de miras, esa capacidad de gestión de prioridades que ayude a elevar la institución y conseguir hacer de ella un espacio competitivo a todos los niveles entre otros hospitales de referencia ya consolidados.
Por último, y al ver cómo se nos trata por parte de la Subdirección de Enfermería del HMI (Subdirectora y Adjunta), me pregunto si han perdido la memoria, me pregunto si están orgullosas de quienes son que se les han olvidado quienes fueron.

