El anuncio de una nueva Huelga General parece inminente y todo parece que a disgusto de las direcciones de los sindicatos mayoritarios. Creo que son sobrados los motivos objetivos para su convocatoria pero parece claro que tras una serie de movilizaciones continuas, la movilización del 15S y los nulos efectos sobre la política de recortes salvajes del gobierno, agravados por el inminente rescate, no les queda más remedio que la convocatoria.
Hay un ingrediente muy interesante que puede tener mucho peso para su convocatoria y es el nuevo escenario de movilización constante de sindicatos combativos y movimientos sociales al margen de las dos grandes centrales sindicales. Estas movilizaciones se están viendo con simpatía por una parte importante de la sociedad y el hecho de que sean otros los “actores” que protagonicen la movilización social asusta a Toxo y Méndez, que pueden ver como sus estrategias pactistas e inmovilistas se pueden ver superadas por la izquierda.
Ante este nuevo escenario hay que destacar una idea principal: La huelga es un instrumento no un fin, como parece que se desprende de las actitudes de las direcciones de CCOO y UGT. La Huelga General ha sido empleada como una amenaza ante el gobierno por parte de Toxo y Méndez, como el último recurso. Este planteamiento, casi mitificado, de la Huelga General puede tener un efecto desmovilizador ya que en el escenario actual es una herramienta más de movilización, un instrumento de la clase trabajadora pero no es la solución, si no parte de la solución (y más si se hace en coordinación con otros lugares de la periferia europea). Presentarlo de otra manera puede llevar a que tras la Huelga y sin que haya efectos inmediatos, ante una nueva convocatoria parte de la clase trabajadora deje de verla como un instrumento útil con lo que entonces sí dejaría de tener funcionalidad.
Es destacable pues que desde los movimientos sociales y los sindicatos de clase minoritarios se puede atraer a las grandes centrales sindicales a escenarios más combativos ante los que tienen que dar una respuesta. Por lo que el trabajo debe continuar en ese sentido y se debe comenzar un diálogo con las bases de dichas organizaciones. La otra idea fundamental es desmitificar la huelga como solución final, pero recalcando la importancia tiene como movilización, como demostración de fuerza de la clase trabajadora que es la que está pagando una crisis que nunca crearon.

