Alex García: "Este proyecto, como muchos otros, nace porque nos gusta poner un poco de nuestro corazón en aquello que hacemos"

Los pasados días 26 y 27 de abril el músico y escritor Alex García Jaimerena presentó su libro “Las Ausencias, las Ciudades y el Mar’ en el CSA l’Argilaga de Massalió y en la librería “De Bat a Bat’ de Calaceit. El que ha sido miembro de bandas como Skabeche Riber Band, Mallacán, Maut y 14 km, y que actualmente forma parte de Nuei y de Casbas, dio a conocer su primera publicación literaria en la que recoge poemas y canciones escritas entre el 2008 y el 2013

09 mayo, 2024. 11:24
Alex, junto a Fer, en la actuación en el CSA l'Argilaga de Massalió | Foto: Marc Martí

Aprovechando su paso por el Matarranya nos sentamos con Alex para conocer su faceta de escritor y adentrarnos en sus creaciones poéticas.

Llevas casi toda tu vida formando parte de proyectos musicales en los que, de una forma u otra, has participado en la composición de canciones. Hoy presentas un libro de poesía, así que la pregunta es obligada. ¿Qué fue primero, componer canciones o escribir poesía?

Bueno, creo que la música siempre ha estado presente en mi vida. Mi padre es músico, mi hermano también y muchas otras personas de la familia están ligadas de una manera u otra a la música. A veces me da la sensación que hemos nacido entre corcheas y una cosa te lleva a la otra porque para escribir canciones necesitas una letra, un hecho que al final es una excusa para ponerte a escribir. Con el tiempo he ido almacenando muchos textos que no coincidían con lo que es el formato de una canción y por tanto nunca han visto la luz. Todo esto lo he ido guardando hasta que llegó un momento, que personalmente no sabía que iba a llegar, en el que tuve la posibilidad de publicarlo, de organizarlo y unirlo en un libro.

¿Cuándo empiezas a escribir eres consciente de que vas a hacer una canción o de que aquello se convertirá en una poesía?

Depende, hay veces en las que escribo porque tengo que escribir. Es decir, a veces tengo una melodía y necesito una letra para acabar una canción para Nuei, o para Mallacán en su momento. Otras veces simplemente me siento y escribo sin tener un objetivo claro. En esos momentos la escritura es algo que fluye y que no está estructurado de ningún modo.

"Personalmente solo busco transmitir algo, y si pienso que lo consigo, para mí ya es suficiente"

¿Es más difícil escribir una poesía o crear la letra de una canción?

Para mí son cosas totalmente distintas. La estructura de una canción está muy determinada. En cambio, en la poesía, que en mi caso es más como una prosa poética en la que no me ajusto a estructuras o a rimas concretas, pues tengo mucha más libertad. Personalmente solo busco transmitir algo, y si pienso que lo consigo, para mí ya es suficiente. En el caso de las canciones tienes que definir una acentuación, tienes que buscar que rime un poco, y además tiene que tener algo de mensaje. Creo que es más difícil condensar todo lo que quieres decir en los cuatro versos de una canción que en el tipo de poemas que hago yo que pueden alagarse, pueden variar su estructura y tomar la forma que yo quiera.

Las Ausencias, las Ciudades y el Mar’ recoge poemas escritos entre 2008 y 2023, un espacio temporal muy largo. Imagino que el resultado es una selección muy reducida y muy cuidada de todo lo que tenías escrito. ¿Te ha costado mucho realizar esta recopilación? ¿Cómo la has realizado?

La verdad es que tenía, y tengo, un montón de cosas escritas por ahí. Cuando me puse a organizarlas pensé que tenía que buscar un eje, un concepto que tuviera sentido, un hilo que uniera toda la selección. Entonces me di cuenta que muchos poemas hablaban sobre las ausencias, sobre personas que ya no están o no estuvieron en diferentes momentos de mi vida. También descubrí que otro grupo de escritos trataban de lugares, de viajes, de ciudades. Y finalmente, también encontré muchos textos vinculados con la naturaleza. Así nacieron las tres partes del libro. Evidentemente, durante este proceso fui descartando muchos poemas que no me cuadraban con estos temas y que los he guardado. Quizás todos estos materiales  puedan englobarse en una futura publicación.

En el poema ‘Debería’ dices “Debería ponerme a escribir pero no tengo ganas de sentirme triste…”. Además, muchas veces has descrito los conciertos de Casbas como ‘un puñado de canciones tristes”. ¿Es la tristeza tu principal fuente de inspiración?

En este caso en concreto la verdad es que sí. Mi madre me lo dice: “Esta bien, pero son un poco tristes las canciones”. En otros proyectos era muy diferente. Por ejemplo, está claro que en Skabeche no hacíamos canciones tristes. Al final todo esto surge un poco de los desechos de todo lo demás. Pero no desechos porque no me gusten, sino porque no encajaban en las otras propuestas. Estos poemas o canciones no encajan con Nuei que hace rock, cumbia, reggae, que es algo hecho para bailar, pero esto es otro mundo… En realidad, este libro y las canciones de Casbas surgen cuando me pongo a escribir porque lo necesito. Y en mi caso, cuando lo hago es porque estoy bajo de moral y preciso una manera de sacar todo aquello que llevo dentro.

"Al final lo único que tenemos en la vida es tiempo. Un tiempo que se marcha rápido y lo gastamos en cosas inútiles"

Alex y Fer en De bat a bat | Foto: Marc Martí

Centrándonos más en lo que contiene el libro, el tiempo es uno de los conceptos que está muy presente a lo largo de las páginas de esta publicación. Una de las ideas que te invade al leer tu poesía es el inexorable paso del tiempo. El tiempo transcurre sin freno y eso genera melancolía, ausencias, vacíos, tristezas…

Al final lo único que tenemos en la vida es tiempo. Un tiempo que se marcha rápido y lo gastamos en cosas inútiles, innecesarias, que no nos benefician. Pasan los años y cuando miras hacia atrás ves como algunos momentos los has aprovechado y otros sientes que los has perdido, que igual deberías haber hecho otras cosas. Como algunos de los poemas ya tienen sus años, pues si que tienen una ligera capa de melancolía. Si que tienen un aire de nostalgia de la juventud, de otras situaciones que he vivido y que analizadas desde el ahora, pues las veo de otra manera.

Otra de las ideas que se condensan en este ‘Las Ausencias, las Ciudades y el Mar’, es el vacío que podemos llegar a sentir las personas. ¿Crees que los humanos del siglo XXI estamos vacíos?

El mundo en el que vivimos, y la sociedad que nos envuelve, están bastante vacíos en general. No las personas en sí, sino aquello que nos venden, el Tik Tok, el Instagram, el postureo de cara a la galería… Al final nos impiden disfrutar de nuestro yo, de nuestro momento, de nuestro presente. De este modo, pasa el tiempo y no nos damos cuenta, y deberíamos aprovecharlo porque igual mañana ya no estamos aquí, y pasado mañana seguro que hemos desaparecido. Pienso que vivimos en una sociedad que nos llena de cosas y a la vez nos vacía de experiencias importantes. Exponer este vacío es una manera de quejarme, de decir que estamos aquí, que somos personas, que todavía sentimos.

Un aspecto que sorprende son las numerosas referencias a la lluvia. En muchos poemas aparece este fenómeno, y en algunos da la sensación que es un elemento externo que cambia el contexto por completo. Da la sensación que para ti la lluvia, o el agua, modifican la realidad sustancialmente.

Tienes que pensar que la mayoría de los poemas están escritos en Zaragoza, y allí no llueve mucho. Cuando lo hace parece que la ciudad se transforma. Hay un verso en el que digo que Zaragoza cambia con la lluvia porque no lo ves muy habitualmente. En esos momentos la ciudad me recuerda a otros lugares, las cosas se modifican, las calles se llenan de tráfico, de gente en los autobuses, parece que la urbe cambia de repente… Supongo que el hecho de que no llueva mucho influye en esta percepción que transmite el libro.

"Cuando viajas, muchas veces te ves liberado"

Otro de los protagonistas del libro son las ciudades. Urbes que visitas durante tus viajes. Viajes que están siempre muy presentes en tus creaciones. De hecho, el último disco de Nuei se titula ‘El Viaje’. ¿Parece que el viaje, el viajar, es algo muy importante para ti?

Sí, de hecho mis amigos me llaman Willy Fog. En realidad para mí es una necesidad. Por un lado me parece algo que está muy bien, y por otro lado, a veces me genera dudas el hecho de necesitar viajar constantemente. Pero es un poco lo que decía antes, vivimos en una sociedad que te obliga a consumir mucho tiempo en otras cosas, en cosas que no son necesarias para el día a día pero a veces percibimos como importantes. Y cuando viajas, muchas veces te ves liberado de estas tareas cotidianas que debes hacer y que durante el viaje tienes que delegarlas. De esa manera te sientes liberado para poder escribir, para poder fijarte en un edificio, para descubrir un paisaje. Dispones de más tiempo, así que te puedes permitir dejar volar la imaginación  y plasmar ideas en un papel.

Uno de los poemas que más me ha gustado es ‘San Cristóbal de las Casas II’, creo que es una acertadísima descripción de cómo es la vida fuera de lo que consideramos ‘occidente’. Pienso que has conseguido condensar en unas pocas frases las contradicciones que se encuentran en estos territorios y sus sociedades.

Al final estas zonas sufren una pobreza económica endémica, pero en realidad esta situación va asociada a muchas otras cosas. Es un poco una contradicción porque hay países donde realmente tienen de todo pero gran parte de la población no puede acceder a ello aún teniendo una gran necesidad. Es decir, es duro ver a personas que no tienen acceso a la riqueza de su propia tierra, que no pueden disfrutarla. Una riqueza, que en muchos caos, es generada por ellos, ya sea a través de su propio trabajo o, en el caso del turismo, como mantenedores de un espacio y una cultura que es el envoltorio que acaba atrayendo a los visitantes. Y en este poema en concreto, a todo esto también se le debe añadir la discriminación de las mujeres, porque cuando lo escribí estaba pensando sobre todo en ellas.

Dices que la música suena en cada rincón y ellas no la pueden bailar…  No llevan estas palabras a reflexionar sobre si no nos venden que estas sociedades son hiperfelices y al final esa supuesta ‘felicidad’  solamente es una patina que vemos desde el exterior.

Evidentemente eso es algo que ocurre. Todos queremos ser viajeros pero al final acabamos siendo un turista más, y sobre todo cuando viajas a países muy lejanos con culturas muy diferentes. Por mucho que queramos ver lo auténtico, por mucho que queramos disfrutar de la cultura local, al final acabas yendo a los sitios que están pensados para la gente de fuera. Tenemos que ser conscientes de eso, algo que no es fácil, e intentar enfocar la mirada más allá de lo que te ponen delante y que siempre es bonito y casi perfecto. Quizás si giras los ojos y miras tras la siguiente esquina, o dejas atrás la fachada y entras en el edificio puedas ver una parte de la realidad que no quieren enseñarte pero que también forma parte de esa ciudad. También creo que ese indagar más allá de lo que nos muestran, ese intentar contar la sensación que tenemos cuando salimos de los círculos más turísticos,  es algo que debemos hacer ya que tenemos el privilegio de poder viajar, algo que seguramente mucha de la gente local que te encuentras en esos viajes no pueden hacer. Soy consciente que como ‘viajero’  tampoco puedes llegar a describir el mundo que visitas, pero pienso que al menos deberíamos ir un poco más allá de la ingenuidad del ‘mira lo bonito que es todo’ y del ‘fíjate tu que felices que son’.

Alex y Fer en el CSA l'Argilaga | Foto: Marc Martí

"Tenía claro que el aragonés debía de formar parte de la publicación"

La gente que te conoce mayormente por tu trayectoria musical puede sorprenderse de que únicamente se encuentre un poema en aragonés en todo el libro. A nivel musical gran parte de tus composiciones son en esta lengua, ¿por qué en las poesías no ocurre así?

La verdad es que tengo muchas cosas escritas en aragonés, pero la mayoría no me cuadraban en este libro. Sinceramente no sabía cómo encajarlas en este proyecto tal y como lo concebí desde un principio. De hecho, tengo un libro de poemas en aragonés medio hecho desde hace muchos años. De momento no lo he movido porque cuando lo leo siempre borro partes y reescribo otras, y al final no sé si quiero que esas creaciones las lea la gente. Al margen de todo esto sí que tenía claro que quería que el aragonés estuviera representado de alguna manera en “Las Ausencias, las Ciudades y el Mar’. Así que buscando un rinconcito para un poema en aragonés encontré ‘Camino triste’, que fue la primera canción de Casbas. Un tema que me pidieron que grabase para el recopilatorio ‘O Zaguer Chilo’ de la Asociación Cultural Nogará, en el que hablo de caminos, de ausencias y de una ciudad. Así que al final me cuadraba con el eje temático del libro y entró como algo testimonial, pero como he dicho, tenía claro que el aragonés debía de formar parte de la publicación.

Para finalizar en ‘Círculos I’ dices “Es doloroso cerrar un círculo, más los círculos se han de cerrar, Si no jamás llegarían a ser círculos”. ¿Cierra algún círculo este libro?

Creo que és un poco al revés, creo que ha abierto muchos. Empezó como una propuesta para publicar algunos poemas que tenia escritos y acabo haciéndose realidad. Y de repente tengo un montón de proyectos más que me gustaría desarrollar. Me han entrado ganas de intentar terminar el librito de poemas en aragonés y también de hacer algo con muchas otras cosas escritas que tengo por ahí y que no sé cómo evolucionarán. Además, ‘Las Ausencias, las Ciudades y el Mar’ se ha convertido en hacer presentaciones a dos guitarras mano a mano con Fernando Llorente allí donde nos quieran y nos llamen. Al final este proyecto está dando pie a hacer muchas más cosas.  Quizás es algo que debemos recordar porque hay momentos en el que dejas de hacer cosas porque piensas que a nadie le interesa lo que haces, que para qué vas a publicar poesía, que nadie va venir a las presentaciones… ‘¿Poesía? Eso es una locura. Mejor escribe un libro de cocina como Arguiñano, que eso si que vende”, me decían el otro día unos amigos en broma. Pero al final esto no se hace para vender, es un proyecto como el vuestro, como el CSA l’Argilaga, como muchos otros que no son rentables económicamente pero que los haces porque te gusta poner un poco de tu corazón en las cosas.

En fin, todo esto para decir que un libro que podría haber cerrado un círculo ha abierto muchos otros que al final se han ido engarzando unos a otros expandiendo lo que en principio únicamente eran uno poemas que escritos por necesidad.

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