Alertan del inminente derrumbe del esconjuradero de Burgasé

Chunta Aragonesista denuncia el lamentable estado del esconjuradero de Burgasé, una edificación del siglo XVII, en la capital del valle de La Solana, municipio de Fiscal

Esconjuradero de Burgasé.

Desde Chunta Aragonesista (CHA) pondrán en conocimiento del servicio de patrimonio de la Comarca de Sobrarbe el peligro de que el edificio, que data de 1613, se espalde y registrarán una iniciativa en las Cortes de Aragón para que se de mandate a intervenir a los técnicos del Gobierno de Aragón.

El esconjuradero de Burgasé está situado en el extremo sur-este del núcleo, frente a los muros meridonales y puerta de la iglesia y a pocos metros de ella, así como de la abadía adosada a la misma.

Es un templete de planta rectangular, de 3,50 m. de largo por 3,30m de ancho, con un área aprovechable de casi 11'5m2encerrados en unos paramentos de 0,60 m. de grosor. Se erige exento en mampostería variada y cantoneras un poco más regulares.

El suelo está empedrado con cantos rodados que dibujan geometrismos. Se cubre al interior con cúpula esquifada y externamente  con losa de piedra en tejado a cuatro aguas. Culmina con un apéndice de tosca centrado. En los muros abre cuatro vanos, la puerta con arco de medio punto orientada al este y tres ventanas con arco rebajado que fueron tapiadas.

Su originalidad con respecto a otros templetes similares es que descansa sobre un hueco cuadrado abovedado y semisubterráneo, un diminuto estanque que recoge aguas de escorrentía de la calle situada a nivel superior, con la finalidad de regar el huerto anejo al templo y la abadía. Destaca un sillar escrupulosamente alisado y escuadrado en el que se grabó la inscripción "P-RP BUISAN AÑO 1613". Esta inscripción supone un dato de gran importancia, puesto que es el único esconjuradero que porta una fecha.

José Ramón Ceresuela, portavoz de CHA en la Comarca de Sobrarbe, recuerda que "un esconjuradero es una pequeña construcción religiosa cuyo uso se relaciona con creencias y tradiciones paganas y católicas. Abierto a los cuatro puntos cardinales por arcos de medio punto, se usaba como lugar para "esconjurar" o conjurar las tormentas u otros desastres naturales, y a su cobijo se realizaba un ritual para conseguir el cese de las lluvias u otras calamidades".

Actualmente están en desuso y en Sobrarbe se puede admirar además de este, el de Almazorre, El Pueyo de Araguás, Asín de Broto, Guaso o San Vicente de Labuerda.

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