Adiós a Shane Macgowan, adiós al visionario

Recordamos la carrera del que fuera conocido como líder de The Pogues, desde sus primeros años como pionero del punk londinense hasta sus últimos días en su amada Irlanda

Shane MacGowan, en una imagen de 2008 | Foto: Marcus Lynam (CC BY 4.0 Deed)

En la madrugada de este 30 de noviembre de 2023 fallecía Shane Macgowan víctima de una larga encefalitis vírica que le había mantenido desde diciembre del año 2022 entrando y saliendo del hospital en el que permaneció largas temporadas en cuidados intensivos.

Afrontar la responsabilidad de escribir un obituario sobre Shane Macgowan exige evitar el cliché del artista que sufre agotado por el abuso de las drogas y el alcohol y, por supuesto, sortear el tópico del poeta atormentado.

Sobre el alcohol y las drogas Macgowan diría en una entrevista de los años 80, cuando era el líder y alma de The Pogues: “En realidad, somos mejores cuando estamos sobrios, pero no es tan divertido”.

En cuanto a la definición de poeta alguna vez le indignó y llego a esgrimir contra la misma el siguiente argumento: “La gente me llama poeta, pero es muy molesto que te llamen poeta cuando eres músico, porque significa que perdiste el tiempo escribiendo música”.

Zanjados ambos tópicos que habréis leído ya en todos los mass media mundiales, trataremos de adentrarnos en la vida y obra de Shane Macgowan, el punk, el músico y el terco bebedor.

Shane Patrick Lysaght MacGowan hubiera querido nacer en Irlanda, pero nació en Inglaterra en el condado de Kent. Hijo de inmigrantes irlandeses, Shane pronto volvió a la isla que vio nacer a su familia, donde viviría hasta los seis años, y según él afirmó enseguida se vio influido por su cultura, por el conflicto y también por el alcohol.

Del canibalismo a la era mod revival

Macgowan pronto destacó por su habilidad para escribir lo que le otorgaría una beca en literatura para la Westmister School, lo que le haría abandonar la escuela preparatoria del aburrido Langton Green en el condado de Kent, llevándole al efervescente Londres. Dos años después sería expulsado por posesión de drogas.

En 1976 el punk estaba comenzando y en octubre de ese año Shane sería protagonista de uno de los primeros reportajes dedicados al estilo. El New Musical Express cubría uno de los primeros conciertos de The Clash y entre el público una joven Jane Crockford, más tarde bajista de The Mo-dettes, mordía en el lóbulo de una oreja a un jovencísimo Shane Macgowan. La sangre lo inundó todo durante el concierto y Barry Miles tuvo a bien titular la pieza “Canibalismo en un concierto de The Clash” y bajo ese título colocar una foto The Clash en escena y en primera fila un sonriente y ensangrentado Shane Macgowan y una Jane Crockford que trata de morder a otros asistentes al concierto.

Por aquel entonces a quien denominaban Shane O’Hooligan ya era alguien conocido en la incipiente escena punk. Shane nunca romantizó aquella época ni la demonizó y a quienes trataban de demonizar el punk, incluso años después de su máximo apogeo, siempre les respondió: “Yo era feliz durante el punk, increíblemente feliz”.

En aquel ambiente musical y cultural de ruptura que supuso el punk Shane conocería a Shanne Bradley, una polivalente música con la que formaría su primera banda: The Nipple Erectors. Pronto la banda cambiaría su nombre por The Nips y con ese nombre se alejarían de los sonidos rockabilly iniciales hacia territorios más garajeros. A finales de los años 70 The Nips comenzaron a estar influenciados por la emergente escena mod revival, y fueron teloneros para una gira de The Purple Hearts y llegarían a grabar un EP para Polydor bajo la producción de Paul Weller, en ese momento cantante y líder de The Jam.

Aterrizando en el folk, del punk a The Pogues

Para 1981 la versada Shanne Bradley tuvo la idea de incorporar el folk a los sonidos de The Nips. Sin embargo, tras un año Bradley decide darse un descanso de la música, mientras que Macgowan, que ya llevaba una doble vida musical con el grupo Millwall Chainsaws formará The Pogue Mahone, un anglicismo de la expresión gaélica póg mo thóin, que podemos traducir como bésame el culo.

Aquel es el germen de la banda The Pogues que supondrá el lanzamiento al estrellato de Shane Macgowan. The Pogues fueron un literal soplo de aire fresco musical en el generalizado aburrimiento de los ochenta. La banda tuvo un éxito notable con su primer disco Red Roses for Me, pero la industria no lograba entender el espíritu punk que seguía impregnando a The Pogues, ni eso, ni las ausencias injustificadas de Shane Macgowan, aunque fuera sustituido ni más ni menos que por Joe Strummer. Aún así The Pogues grabarían otros dos grandes álbumes maravillosos, el Rum Sodomy & The Lash producido por Elvis Costello en 1985, y If I Should Fall From Grace With God, que los llevaría a la fama mundial en 1988.

Desde entonces la relación entre la banda y Shane Macgowan iría deteriorándose rápidamente, hasta llegar a la ruptura definitiva en la gira japonesa del grupo en 1991, gira en la que Shane Macgowan no acudió a alguna de las citas. La banda se había profesionalizado, la fama mandaba en el grupo y Shane aseguraría que llegó a “odiar cada segundo” de aquella época.

Más allá de The Pogues seguían estando The Pogues

Después de unos años viviendo en Tailandia, Macgowan regresaría a Tipperary, donde formaría Shane Macgowan & The Popes. Con la banda grabaría dos álbumes (1994 y 1997) que, obviando la calidad de estos que regresaban al sonido más genuino de The Pogues, no tendrían apenas repercusión.

Aunque Shane trataba de sacudirse el sambenito de seguir siendo aquel feo borracho que lideraba The Pogues, los noventa no le darían cancha y pese a que Shane siguió trabajando, escribiendo y componiendo, la mayor parte de sus trabajos no llegaban a una audiencia amplia.

En 2001 The Pogues anunciaron una gira con entradas agotadas y Shane Macgowan fue parte de esa reunión. El público reclamaba a Shane en el escenario y The Pogues lo sabían. Durante unos años hicieron giras esporádicas que les traerían a escenario como el gazteitarra del Azkena Rock, sin embargo, aquella relación estaba rota y en 2015 Macgowan aseguraría que The Pogues eran sus “amigos”, eso sí, siempre que no estuvieran de gira juntos. “Hemos tenido suficiente el uno del otro”, llegó a afirmar.

Declive físico del genio compositor

Para el 2015 Shane sufriría una caída que le fracturó la pelvis y le postró, de forma definitiva debido a otras caídas, en una silla de ruedas. Shane siguió escribiendo, pero aquel álbum de 1997 con The Popes sería el último que dejaría grabado.

Sin embargo, los últimos años de su vida han supuesto un reconocimiento a la obra de aquel niño punk que siguió siéndolo el resto de sus días. En enero de 2018, MacGowan fue honrado con un concierto de gala para celebrar su 60 cumpleaños en el National Concert Hall de Dublín, donde el presidente irlandés Michael D. Higgins le entregó el Lifetime Achievement Award.

El mismo año 2018 Macgowan recibiría el Ivor Novello Inspiration Award, otorgado por la Academia del mismo nombre, premiando su carrera como compositor.

En el año 2020 Julien Temple presentó el documental 'Crock of Gold - A Few Rounds with Shane MacGowan', que sin duda supone un homenaje a la carrera, y también a la persona, que cambió el panorama musical de los ochenta trayendo consigo aquel halo punk que impregnó toda su carrera.

Adiós al visionario

Shane nos ha dejado a los 65 años. Nunca estuvo muerto, quizá postrado en una silla de ruedas, pero siempre fue un chico travieso y ansioso de vida. Quizá quienes retorcieron el personaje durante años por sus adicciones, por su estética o por su comportamiento, hoy escriban bonitos obituarios sobre él.

Nosotros, humildes seguidores, queremos despedir al escritor de canciones preciosas; al trovador que no tuvo reparos en ser lo que quiso ser, sin pensar en lo que dijeran de él; y al líder de una banda de músicos que le dio la espalda a sabiendas de que la banda era él.

Nos despedimos con las palabras que le dedicó su amigo y eventual sustituto en las tablas Joe Strummer: “Shane es un visionario, el mejor escritor del siglo”. Así lo fue.

Descanse en paz.

Suaimhneas síoraí.

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