Hoy, sábado 18 de abril, se celebra en varias ciudades del mundo el Día internacional contra los tratados de libre comercio e inversiones, para concienciar a la población mundial sobre el nuevo modelo de tratado de comercio que se está negociando entre la Unión Europea y Estados Unidos desde junio de 2013. El mismo tiene la intención de crear la zona de libre comercio más grande del mundo.
El Tratado Transatlántico de Comercio e inversión (TTIP, siglas en inglés) es una afrenta contra los mercados locales, y es por eso que diversas ciudades del globo se unen a la iniciativa de echar luz a una negociación que destaca por efectuarse sin transparencias.
Eurodiputados dicen no al TTIP y apoyan las movilizaciones del 18 de abril
Ese es el titular que un video publicado el 13 de abril en la plataforma youtube empezó a dar vueltas por las redes sin demasiada repercusión. La iniciativa es de Lola Sánchez (Podemos) y Florent Marcellesi (EQUO). En el llamamiento se intenta dejar constancia de que este tratado “cambiará nuestras vidas”. Es un “tratado oscuro” que afrenta contra la democracia desprotegiendo los derechos civiles y atacando al medio ambiente. Pero dejan claro que “estamos a tiempo de pararlo” para decir "No al TTIP". Es por esta falta de repercusión mediática que muchas ciudades unen hoy sus voces para dar visibilidad a este tratado que “podría cambiarlo todo”.
En la página de Facebook del Día de Acción Global contra el TTIP, el CETA, el TISA se publican una lista de con lugar de convocatoria y hora de los eventos convocados en el Estado español. Más de treinta ciudades, incluida Zaragoza, tienen señaladas actividades de denuncia y aportan información sobre los actos que se irán produciendo a lo largo del día.
A nivel global, en el blog contra el TTIP, se puede observar un mapa de eventos convocados en todas las ciudades adheridas. Y una Agenda a nivel territorial, en la que participan 35 ciudades.
Qué es el TTIP
Es una negociación en marcha que tienen UE y EEUU. Según la octavilla de los actos reivindicativos, es un “asalto a la sociedad europea y estadounidense” por parte de las grandes empresas. El objetivo principal es eliminar las leyes que limitan los beneficios de las transnacionales a ambos lados del atlántico. Es decir, quitar las barreras de protección de nuestros derechos sociales y ambientales y desbancar a las pequeñas y medianas empresas y proveedores locales mermando la posibilidad de competencia ante grandes corporaciones.
Es un acuerdo que las asociaciones declaran “secreto”, que no tiene en cuenta ni a gobiernos ni a la ciudadanía porque se están haciendo a puerta cerrada, sin una consulta pública efectiva. Es un convenio de gran alcance que se está negociando entre la Comisión Europea y el Gobierno de Estados Unidos. No son simples bajadas de aranceles entre las dos potencias. Se trata de reglamentos, derechos corporativos y garantías de inversión que se presentan como un acuerdo que “facilita la inversión directa y la eliminación de obstáculos burocráticos para el acceso al mercado en ambos lados del Atlántico”.
Según el movimiento internacional Attac que promueve el control democrático de los mercados financieros, “el 90% de los participantes en estas negociaciones del TTIP son empresas”, no es solo UE y EUA.
Lo llamativo es ese secretismo, a la pregunta de “¿Por qué a puertas cerradas?” el Gran Wyoming, de los pocos periodistas que se han hecho eco del asunto que nos trae, da una posible respuesta: “Están negociando cláusulas inaceptables para los ciudadanos”.
En el manifiesto de la campaña formada por movimientos sociales, organizaciones, colectivos, plataformas y asambleas ciudadanas que comparten la preocupación por las amenazas planteadas por el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión, hace hincapié en que lo que se revela de este acuerdo es que el enfoque es impulsar la “desregulación” que “fomenta monopolios y una carrera para igualar derechos y estándares a la baja”. También remarcan que los supuestos beneficios económicos están infundamentados y “son marginales para la sociedad”, amenazando los intereses sociales y los derechos adquiridos en largas luchas democráticas.
Es por ello que este sábado 18 de abril se celebra el Día de Acción Global contra los tratados de libre comercio e inversiones, sumándose a la iniciativa más de 500 ciudades de todo el planeta.
Ya en mayo de 2014, tras las elecciones europeas, se hizo público el amplio rechazo de la población ante las políticas aplicadas en Europa. Y, sin embargo, como afirma el Dossier de Le Monde Diplomatique, la respuesta de Bruselas a la oposición colectiva fue la de adelantar la firma del acuerdo para poner en marcha el TTIP, lo que “confirma la voluntad de los neoliberales de transformar el mundo. Ponen los tribunales al servicio de los accionistas, guardan silencio sobre el acuerdo y dejan la democracia al cuidado de los lobbies.”
¿Qué preocupa?
La falta de transparencia y de procedimientos democráticos. Si la sociedad civil no puede seguir las negociaciones no hay garantías de que se estén protegiendo los intereses públicos. En el blog de no al TTIP afirman que estas negociaciones están muy sesgadas, “grupos de presión empresariales tienen acceso privilegiado a la información y oportunidades para influir en las negociaciones”.
El capítulo propuesto sobre protección de inversiones y en particular la inclusión de una disposición sobre el mecanismo de Solución de Diferencias entre el Estado y el Inversor (ISDS), este mecanismo, que brinda derechos a los inversores a demandar a los Estados si consideran que alguna decisión pueda tener impacto negativo en sus ganancias, se basan en juicios externos a los Tribunales.
La creación de nuevas estructuras antidemocráticas de gobierno, y de procedimientos que tienen como objetivo “armonizar las regulaciones” como el Consejo de Cooperación Regulatoria. Son estructuras que “amenazan con rebajar normas y reglas diseñadas para la protección de intereses públicos”.
Las consecuencias
Degradación de los derechos de los trabajadores. Desregulación y competencia voraz entre multinacionales que podría llevar al desmantelamiento de derechos laborales y sindicales.
Seguridad alimentaria. Menos control y más pesticidas y aceptación de comercialización de productos tratados con hormonas y otros medios que actualmente no estánpermitidos en UE pero sí en EUA.
Medio ambiente. Autorización del fracking, uso de sustancias químicas sin comprobar, aumento de emisiones tóxicas, etcétera. Es por ello que la gran mayoría de partidos políticos ecologistas están en contra de la firma de este tratado transatlántico.
Servicios Públicos. Privatización de la Sanidad, educación, gestión del agua, pensiones…y, además, podrían establecerse mecanismos que blindasen la posibilidad de volver a nacionalizar estos servicios.
Pérdida de soberanía de los Estados. Las corporaciones podrán demandar a los Estados si sus decisiones perjudican sus beneficios.
Pero qué dicen los defensores del TTIP
Aseguran que el tratado implica “crecimiento del PIB y creación de puestos de trabajo”, pero en NO al TTIP comparan otros tratados similares ya firmados en los que ha aumentado el paro y la precariedad laboral. Asimismo, afirman que “una vez firmado será difícil de revertir” y es por eso que se hace este llamamiento global para que al menos las negociaciones ganen transparencia y que los ciudadanos y ciudadanas puedan participar e informarse.
Participar
¿Cómo ser parte? Informándose en: blog, youtube, Twitter, Attac… Y nuestra hemeroteca. Y en el hashtag #18AnoalTTIP se puede acceder a más datos.
O firmando en la iniciativa ciudadana europea para que impedir que se concluyan los acuerdos.
En la web del Día internacional contra los tratados, se invoca a la participación activa en debates y ofrecen la posibilidad de unirse a la lista automática del Día mundial de acción para recibir noticias y tener la posibilidad de traducir y adaptar los llamamientos en función de las necesidades de cada movilización.





