El escándalo de corrupción ha sido destapado tras la denuncia de Maria Bamieh, fiscal británica, contra la organización jurídica europea. La EULEX fue establecida en Kosovo en 2008 tras su declaración de independencia no reconocida por Serbia. Su misión era la de monitorear e instruir al sistema judicial local, así como investigar casos concernientes a corrupción, crímenes de guerra y crimen organizado. Sin embargo, al menos durante el último año, en el desarrollo de sus funciones habría podido recibir sobornos y ejercer presión censora a los medios de comunicación.
Entre las acusaciones se encuentra una contra el juez italiano Francesco Florit, quien habría obtenido 300.000 euros de sobornos por parte de un acusado de asesinato, algo que el magistrado ha negado a los medios. Por su parte la fiscal Bamieh ha sido objeto de amenazas por abrir la puerta a las investigaciones con su denuncia, puesto que según un análisis pendiente de ser publicado por Andrea Capusela, encargada de economía de la misión que supervisa Kosovo, el escándalo solo sería una pequeña parte de todos los problemas de la misión, incluyendo otros casos más graves en relación con el crimen organizado local. El hecho es que la EULEX, que es la misión más cara de la Unión Europea fuera de sus fronteras, habría gastado al menos 700 millones de euros entre 2007 y 2011, rondando el presupuesto anual en torno a los 111 millones según euobserver. Ante las evidencias la denuncia ha provocado movimientos dentro de la dirección de la Unión, llevando a que Federica Mogherini, la nueva Alta Representante de Asuntos Exteriores haya prometido enviar investigadores independientes a Kosovo ante los posibles sobornos.
Mientras tanto el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon ha invitado en su último informe a los líderes de Kosovo a trabajar duro en busca de soluciones y de diálogo con Belgrado, declarándose preocupado por las consecuencias que estos hechos podrían tener en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y del proceso en Kosovo. Así mismo ha invitado a continuar con el proceso de “normalización” de las relaciones entre Belgrado y Pristina en el marco del Acuerdo de Estabilización y Asociación, cuyos pilares son el reconocimiento de Kosovo por parte de Serbia así como las reformas estructurales acordes a la política económica de la Unión.
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[Daniel Palacios (Belgrado), corresponsal en Europa del este y los Balcanes]





