
Para hacer las rotondas en el barrio Perpetuo Socorro de Uesca de momento han cortado, sin encomendarse a nadie y con nocturnidad, tres hermosos y robustos plátanos de sombra y dos fresnos no menos robustos y espléndidos, todos ellos octogenarios amigos y testigos de las penas y alegrías de la vecindad.
El paisaje que han dejado a los vecinos es la desolación, la soledad, la ausencia de vida, la sensación de desesperanza, fatiga y desánimo que transmite el cemento.
Ya no tendremos la compañía, la alegría, la vitalidad que transmiten los generosos árboles, ni podrá reconfortarnos su oxígeno regenerador, ni refrescarnos su abundante sombra, ni volveremos a oír los trinos de los pájaros que se posaban en sus ramas.
Además de contribuir a frenar el calentamiento global, un sólo árbol proporciona a lo largo de su vida 28.000 metros cúbicos de oxígeno, el que consume un ser humano durante 80 años.
Tal vez ahora y para cubrir apariencias nos pondrán unos enclenques arbolitos de adorno, de ésos que nunca pasan de enclenques, y que nos recordarán con nostalgia a los que han sacrificado en aras de unas rotondas que ni hacían falta ni las quería el barrio.
Esta forma de proceder es un buen retrato de la falta de sensibilidad, cultura y sensatez de quienes nos gobiernan.
Carmen Raso Périz | Para AraInfo





