
Venezuela.- Llegó febrero, y tras algo más de un mes en el que la derecha venezolana andaba como desaparecida (con muchos de sus representantes vacacionando en el exterior), ya se le comenzaba a echar de menos. La situación opositora es compleja, tras el fracaso estrepitoso de las últimas eleciones municipales el pasado 8 de diciembre (a las que el propio Capriles se había referido como un "plebiscito"), andan buscando una estrategia para recuperar la confianza de sus seguidores y volver a encontrar un líder que pueda ganarse su confianza.
El desafío no es fácil y esta semana ha quedado reflejado, mientras Capriles habla abiertamente de que le quieren mover la silla, Leopoldo López (apadrinado por Uribe y en el ala de la extrema derecha opositora), apoyado por María Corina Machado (la opositora apadrinada por la CIA) convocaba a sus seguidores a mitines en las plazas de las principales capitales del país.
En las mismas, el discurso fue bastante duro y centrado en la necesidad de "tomar las calles".
Esa parece ser la consigna estos días en twitter para desatar el fascismo opositor: #calle #calle #calle. Durante la semana, se han ido produciendo diferentes focos de disturbios, especialmente en las áreas estudiantiles de Los Andes (Táchira y Mérida). Nada fuera de lo normal, grupos de menos de una decena de personas quemando neumáticos y atravesando troncos en las calles para impedir la circulación.
Pero el pasado jueves se produjo una escalada de intensidad violenta cuando un grupo de una docena de encapuchados fueron, en San Cristóbal, a llevar los disturbios a la Residencia oficial del Gobernador, en la cual causaron destrozos e intentaron entrar para agredir a su mujer, la Primera Dama Karla Jiménez de Vielma. Tanto ella como el gobernador José Gregorio Vielma Mora, llevan tiempo recibiendo amenazas de muerte por su lucha frontal contra el contrabando en la frontera y contra el fraude que ha convertido las remesas familiares en un gran negocio para grupos de mafiosos.
La situación, que produjo 4 detenciones y 6 heridos (todos ellos policías), tuvo como respuesta un incremento de la violencia la mañana de ayer, viernes, principalmente en las ciudades de Mérida y San Cristóbal.
Caída la tarde de ayer, en las redes sociales comenzaron a circular fotos de personas con impactos de perdigones en diferentes partes del cuerpo (algunas de ellas se ha demostrado que no habían sido tomadas ayer e incluso ni siquiera en Venezuela) que iban acompañadas de acusaciones a la policía y al gobierno y de consignas para continuar el camino de la violencia. No deja de ser curioso, cuando precisamente estos actos están entorpeciendo el Plan Nacional de Pacificación que el ejecutivo tenía previsto lanzar hoy sábado y que buscaba a través del diálogo con todos los sectores avanzar en la lucha contra la delincuencia y la inseguridad.
Para el día de hoy, con un estudiante en el hospital de Mérida por una herida de perdigonazo y tres detenidos que continúan en dependencias policiales Táchira, se ha convocado en la propia capital de este estado, San Cristóbal, una gran marcha por la paz y la convivencia. La convocatoria surge del llamado a la paz del asediado gobernador Vielma Mora y pretende mostrar que el pueblo de Venezuela quiere paz y que no va a confrontar la violencia con más violencia, pues es lo que están buscando, según su denuncia, quienes "han orquestado el plan para crear caos". Y, a todas luces, el momento escogido no podía ser más oportuno ya que precisamente estos días se estaba dando una lucha frontal contra el contrabando mafioso de alimentos en la frontera y el próximo lunes entra en vigor la nueva Ley de Precios Justos que castigará con severas penas de carcel a los habituales especuladores que acaparan alimentos y utilizan el sobreprecio para mantener a la población indignada mientras llenan sus bolsillos. Todos estos logros se están viendo eclipsados por los episodios de violencia que, como no podría ser de otra manera, encuentran altavoz diario en el medio internacional CNN.
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[David Jarne, es colaborador de AraInfo y corresponsal en América Latina]





